Economía

Los demócratas ofrecerán al gabinete de Trump 24 horas para activar la enmienda 25 antes de avanzar con el impeachment

Nueva York

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, envió a última hora del domingo una carta a los congresistas de su partido donde detalló el plan de acción a seguir en los próximos días contra el presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump. Pelosi confirmó que se avanzará con el proceso para destituir al mandatario pero antes se tratará de obligar a su gabinete y al vicepresidente, Mike Pence, a invocar la 25ª Enmienda.

Para ello, hoy lunes, el líder de la mayoría demócrata en la Cámara Baja, Steny Hoyer, solicitará el consentimiento unánime para presentar una resolución aupada por el congresista Jamie Raskin sobre esta enmienda. Si ésta fuera bloqueada por los republicanos, lo cual es casi seguro, la Cámara de Representantes convocará una votación en el pleno del Congreso el martes.

Pelosi explica que esta resolución pide a Pence "convocar y movilizar al gabinete para activar la 25ª Enmienda y declarar al presidente incapaz de ejecutar los deberes de su cargo". Según el procedimiento, el vicepresidente "asumiría inmediatamente los poderes de presidente en funciones". El Congreso ofrecerá 24 horas para que Pence actúe.

Durante los últimos días mucho se ha hablado de esta posible alternativa para destituir a Trump pero no existen indicios de que el vicepresidente esté dispuesto a activarla pese a que Pence y Trump no han vuelto a hablar desde el asedio el pasado miércoles al Capitolio.

Si finalmente Pence opta por no usar dicha enmienda, los demócratas pasarán página y comenzarán a considerar los artículos para un juicio político contra Trump, aunque no especifican qué día podrían someterlos a votación. Las estimaciones es que la votación sería el miércoles o, como muy tarde, el jueves.

"En la protección de nuestra Constitución y nuestra democracia, actuaremos con urgencia, porque el actual presidente representa una amenaza inminente para ambos", explicó Pelosi. La demócrata hizo referencia al asalto a la democracia perpetrado por Trump como justificación para "actuar inmediatamente".

En el artículo que avalaría una posible destitución se planea juzgar a Trump por "incitar a la insurrección". Liderado por los congresistas David Cicilline, Ted Lieu y Jamie Raskin, en el mismo se hace referencia directa al mensaje ofrecido por el presidente saliente el pasado 6 de enero a los manifestantes antes del ataque al Capitolio.  Sus palabras, según reza el documento, alentaron y probablemente provocaron "una inminente acción ilegal en el Capitolio". 

"En la protección de nuestra Constitución y nuestra democracia, actuaremos con urgencia, porque el actual presidente representa una amenaza inminente para ambos"

Ante el acecho de un potencial impeachment, algunos senadores republicanos, como Pat Toomey y Lisa Murkowski, reconocieron que Trump debería renunciar inmediatamente. Un juicio político contra el republicano que acabe por declararle culpable frustraría cualquier aspiración futura del mandatario si decidiera presentarse a las elecciones en 2024.

Antes de la carta publicada por Pelosi estaba previsto que los demócratas presentaran los artículos para impugnar a Trump este mismo lunes. La estrategia sería condenar las acciones del presidente rápidamente, pero retrasar un juicio político en el Senado durante 100 días. Eso permitiría al presidente electo Joe Biden centrarse en otras prioridades tan pronto como tome posesión de su cargo el próximo 20 de enero.

El todavía líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, ya señaló durante el fin de semana que no queda tiempo suficiente durante el mandato de Trump para celebrar un juicio en la Cámara Alta si el presidente se enfrenta a un segundo impeachment. No obstante, el proceso podría continuar una vez se lleve a cabo el traspaso de poderes y los demócratas cuenten con una mayoría en el Senado, que pasará a estar liderado por Chuck Schumer. Sin embargo, una condena en la Cámara Alta requiere una mayoría de dos tercios, lo que implicaría que el apoyo de los senadores republicanos tendría que ser significativo.

comentariosforum1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

forum Comentarios 1

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

rebelionenlagranja
A Favor
En Contra

Emmanuel Rincón en ElAmerican:

Se acabó el tiempo en que citábamos a Orwell para advertir sobre un futuro distópico en el que se impondría una dictadura del pensamiento único, actualmente ya llegamos a esa horrible etapa que durante décadas el mundo fue vaticinando.

El totalitarismo de las Big Tech ha escalado, el presidente de Estados Unidos ha sido oficialmente expulsado de todas las plataformas mediante las cuales hoy la humanidad interactúa.

En el siglo 21 si usted no tiene Facebook, Twitter, Instagram, correo electrónico, usted prácticamente no existe, hoy en día incluso sin alguno de estos elementos en muchos países usted ni puede abrir una cuenta bancaria, no puede acceder a ciertos empleos, y por supuesto, olvídese de hacer carrera política o incluso montar una empresa si no puede ingresar a las plataforma de interacción que mueven los hilos del mundo.

Pero probablemente todo esto usted ya lo sabía, lo que de seguro se estará preguntando es, ¿por qué las Big Tech apoyan el totalitarismo de izquierda? ¿Por qué Donald Trump es asesinado en el mundo virtual mientras los terroristas de Medio Oriente, el líder iraní que incita a la muerte de Israel, el tirano Nicolás Maduro, el Partido Comunista de China, y muchos otros violadores de Derechos Humanos e incitadores de violencia sobreviven en el espacio informático mientras los conservadores estadounidenses son desaparecidos como si se tratara de campos de exterminio?

¿Tiene esto que ver con ideología? ¿Son Mark Zuckerberg, Jack Dorsey y compañía unos comunistas fanáticos que detestan el capitalismo? No, en lo absoluto, las políticas radicales que han seguido Twitter, Facebook, Google, Amazon, Microsoft, Apple, y el resto de compañías que conforman el núcleo de las principales Big Tech no obedecen a motivos ideológicos, sí a motivos financieros y por supuesto, políticos.

A mayor control e influencia política que posean las Big Tech, mayor será su capacidad de seguir acumulando capital y de anular de forma sistemática a la competencia, en ese sentido les viene mucho mejor aliarse con la vertiente doctrinaria de izquierda, que con la derecha, ¿por qué? Una derecha libertaria creyente de libre mercado y con pocas regulaciones podría permitir el auge de nuevas empresas que destronen el imperio monopólico que hoy ostentan estas compañías, mientras que administraciones estatizadas de izquierda, pueden continuar imponiendo regulaciones que protejan el monopolio de estas compañías, y a su vez, lo único que ellos deben hacer es posicionar, proteger y montar en el poder a los políticos que van a obedecerles a ellos. Es un negocio redondo, un quid pro quo: el monopolio de las Big Tech te lleva al poder, y a su vez el poder protege el monopolio de las Big Tech.



Las Big Tech y sus dueños se adhieren a las políticas progresistas de izquierda porque son estos sus socios más favorables, una vez que usted está en lo más alto ya no está interesado en el libre mercado y el capitalismo salvaje que en algún momento le hizo surgir, ahora le conviene más los Estados reguladores que puedan proteger sus imperios de los pequeñitos que vienen tras la corona, y sí para eso usted debe pregonar políticas identitarias, introducir en gulags virtuales a todos los conservadores estadounidenses, promover las causas irracionales que la izquierda patrocina y ser hábilmente hipócrita con la censura de la violencia, pues el negocio está bien hecho, después de todo, si usted controla la política, también es capaz de controlar el mercado, y así de cierta forma se termina transformando usted —los reyes de las Big Tech—, en una especie de Poder Ejecutivo Supremo que surfea por encima de la República y los poderes que de allí subyacen.

Evidentemente poco le importa ya a estas alturas a las Big Tech el free spech y las libertades, ya no quieren o necesitan más capitalismo de libre mercado, ahora lo que ellas requieren es el capitalismo de amigos, ese que les pone una barrera llamada “Sección 230”, que impide a usuarios demandarles y convierte a sus empresas en imperios intocables cubiertos en oro, transformándose así en un equipo de hipócritas que va en contra de lo que dicen defender: la misma izquierda impulsando —el corporativismo— mercantilista de una pequeña elite, y esa pequeña élite destrozando el sistema que los ayudó a convertirse en millonarios; todo sea en nombre del poder.

¿Pueden hoy Google, Facebook, Twitter ser destronados? ¿Pueden desaparecer o ser derrotados por nuevos emprendimientos así como le ocurrió a Blockbuster o Kodak? De hecho podrían, pero no bajo las condiciones actuales, no bajo la protección que hoy el gobierno estadounidense le ha brindado a estas empresas devenidas en un monopolio que dictan lo que está bien y lo que está mal, lo que se puede y no decir, y que han logrado con éxito gracias a sus artimañas derrotar a un presidente electo de Estados Unidos conduciendo a la opinión pública al odio sistemático hacia una tendencia para proteger sus intereses.

Los ciudadanos libres del mundo deberíamos luchar y exigir que en Estados Unidos sea abolida la sección 230 que protege al monopolio tecnológico, ese que hoy cree tener la potestad para gobernar nuestras vidas e imponernos una forma de pensar; contrario al argumento falaz de algunos libertarios de que no podemos pedir intervención del Estado para castigar al mercado, lo que se hace al solicitar la remoción del 230 es precisamente exigir que sea desmontada la protección estatal que hace inmunes a estas compañías devenidas en centros de control del pensamiento.

Puntuación 1
#1