Economía

El BCE lanza una batería de inyecciones de liquidez y amplía los estímulos en 120.000 millones de euros pero no mueve los tipos de interés

  • El mercado no digiere que el BCE haya mantenido los tipos y corrige con fuerza
  • El tipo sobre la tasa de depósito se mantiene en el -0,5% la tasa de depósito
  • Las nuevas inyecciones de liquidez tendrán un tipo negativo del -0,5%
Christine Lagarde, presidenta del BCE. Reuters

El Banco Central Europeo (BCE) ha sacado artillería de un arsenal que parecía prácticamente vacío en un intento por contrarrestar el impacto económico del coronavirus. El instituto monetario ha lanzado nuevas inyecciones de liquidez (una especie de barra libre con condiciones muy generosas para la banca) y ha disparado el tamaño del paquete de estímulos: se sumará una dotación temporal de compras adicionales de activos netos (QE por sus siglas en inglés) por 120.000 millones (frente a los 20.000 millones mensuales actuales) hasta el final del año, "asegurando una fuerte contribución de los programas de compras del sector privado (bonos corporativos)". En combinación con el programa de compra de activos existente, esto apoyará unas condiciones de financiación favorables para la economía real en tiempos de mayor incertidumbre, según sostiene el comunicado. Sin embargo, el banco central ha dejado intactos los tipos, pese a que el mercado descontaba, al menos, una rebaja de diez puntos básicos sobre la tasa de depósito (donde la banca guarda su liquidez). El escaso margen del Banco Central Europeo, al encontrarse ya inmerso en el mundo de los tipos negativos, ha podido marcar la diferencia con otros bancos centrales como la Fed o el BoE que sí han rebajado tipos.

Entre las medidas estrella anunciadas por el banco central, destaca que se realizarán operaciones de refinanciación (LTRO por sus siglas en inglés) adicionales a largo plazo -con carácter temporal- para proporcionar apoyo de liquidez inmediato al sistema financiero de la zona del euro.

Aunque el Consejo de Gobierno no ve signos materiales de tensiones en los mercados monetarios o escasez de liquidez en el sistema bancario, estas operaciones proporcionarán un respaldo efectivo en caso de necesidad, como ha ocurrido en EEUU con el mercado monetario. Se llevarán a cabo a través de un procedimiento de subasta a tipo fijo con asignación completa (toda la cantidad que pidan los que bancos), con un tipo de interés que será igual a la tasa de depósito, que ahora mismo está en el -0,5%. Los bancos recibirán dinero por pedir prestado al BCE en esta barra libre. 

Por otro lado, las inyecciones de liquidez a largo plazo ya previstas (TLTRO III) mejoran sus condiciones y podrán tener un tipo de interés tan bajo como -0,75%, frente al -0,5% que ofrecían las anteriores condiciones. Si la banca canaliza esa liquidez hacia la economía real podría ganar un 0,75% al año solo por haber pedido prestado dinero el banco central. 

Además, la cantidad que la banca tendrá derecho a pedir prestado en operaciones TLTRO III se eleva al 50% de su stock de préstamos elegibles a fecha del 28 de febrero de 2019. Antes sólo podían pedir una cantidad igual al 30% de los préstamos elegibles en el balance, de modo que con este cambio las entidades podrán pedir mucha más liquidez en estas subastas, algo que sobre todo beneficiará a la banca española e italiana.

En lo que al QE se refiere, el BCE comprará deuda de la zona del euro, adicional a los programas de compra que ya tiene en marcha (de 20.000 millones al mes), por valor de 120.000 millones de euros hasta finales de año, "asegurando una fuerte contribución" del programa de compras de bonos del sector privado. La deuda de las empresas tendrá un protagonismo especial en esta ampliación del programa de compras. El BCE ha decidido dar la cantidad total (120.000 millones) en un intento por generar un mayor impacto

También ha reducido las exigencias de capital para los bancos de la zona del euro y les permitirá que operen temporalmente por debajo de sus actuales requerimientos de capital por la extraordinaria situación que está generando el coronavirus.

"El coronavirus está demostrando ser un shock significativo para nuestras economías. Los bancos deben estar en condiciones de continuar financiando a los hogares y las empresas que experimentan dificultades temporales. Las medidas de supervisión acordadas hoy apuntan a ayudar a los bancos a servir a la economía y abordar los desafíos operativos, incluida la presión sobre su personal", ha dicho Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE.

De esta manera, el banco central quiere garantizar que el crédito no se estrangule como ocurrió en la crisis financiera de 2008. De hecho, el mercado apostaba por una nueva rebaja en la tasa de depósito que actualmente se encuentra en el -0,5%, para seguir los movimientos previos que habían realizado la Fed y el Banco de Inglaterra. Pero Lagarde ha evitado cargar aún más las tintas sobre los bancos, ya muy penalizados en la rentabilidad de su negocio por los tipos negativos.

No obstante, el banco central ha advertido de que esta liberación de capital no podrá ser utilizada para aumentar dividendo o mejorar las retribuciones de sus consejos. "Se espera que los bancos utilicen los efectos positivos de estas medidas para apoyar la economía", ha remarcado el BCE.

En concreto, la autoridad monetaria permitirá a los bancos operar de forma temporal por debajo de los niveles de capital definidos en el Pilar 2, el colchón de conservación de capital (CCB, por sus siglas en inglés) y el ratio de cobertura de liquidez (LCR). El coronavirus puede generar un aumento general de la morosidad y de las tensiones en los canales de financiación bancaria.

¿Ha sido suficiente?

Las medidas han sido varias y de calado, pero el impacto sobre la economía no está claro. Paul Diggle, Senior Economist de Aberdeen Standard Investments, cree que "se han producido dos aciertos y un fallo. Los éxitos se refieren al aumento del programa QE y el nuevo programa TLTRO III, dos medidas que son claramente bienvenidas y deberían ayudar a mantener la liquidez en la economía. El tipo de interés del -0,75% en los préstamos de TLTRO III a los bancos es una innovación importante, porque es la primera vez que el banco central presta a los bancos a un tipo inferior al oficial- en cierto sentido, es un recorte de los tipos muy dirigido-", explica este experto.

Sin embargo, el fallo tiene que ver con que no se ha producido una rebaja en la facilidad de depósitos principal, lo que resulta una decepción frente a las expectativas del mercado, y envía la señal de que incluso el propio BCE piensa que está al final del camino cuando se trata de recortar los tipos de interés. El BCE empieza a capitular ante la realidad de que no puede hacer más bajo el actual marco de actuación. El mercado ha percibido este punto de vista y sufre descensos que superan el el 10% en el caso del Ibex 35.

A la espera de la ayuda fiscal

Al desplome de las bolsas y el petróleo (que afectarán negativamente a la inflación) se unen los problemas de empresas y familias para mantener su actividad en un momento en el que la economía se está paralizando. La liquidez gratuita y los paquetes fiscales que se están poniendo en marcha en países como Italia pretenden combinarse con la ayuda de la política monetaria para suavizar el choque del coronavirus, que amenaza con llevar a la zona euro a la recesión.

Ben Whitmore y Dermot Murphy, del equipo de Renta Variable de Jupiter AM creen que "el impacto del virus ha avanzado rápidamente y ahora se espera que cause una crisis global, pero la cuestión clave en esta recesión no es si las ganancias de las empresas caerán, sino si necesitarán nuevo capital". Además, los expertos señalan que "la desaceleración ya está en las áreas más cíclicas del mercado, algo que contrasta con la recesión de 2008/9 que pilló por sorpresa al mercado".

Más allá de la política monetaria, la política fiscal debería apoyar a una economía que se tambalea. Los bancos centrales no pueden ser siempre los salvadores de la economía. "El segundo punto clave es cómo tratarán los gobiernos de mitigar el impacto de una crisis", declaran los expertos, "ya que, en las más recientes, la respuesta ha sido recortar los tipos de interés para ayudar a las empresas y a las personas a pagar sus deudas y estimular la demanda, como ya hizo ayer el Banco de Inglaterra y que le deja con muy poco espacio para recortar aún más".

Así, los expertos de Jupiter AM comentan que "los gobiernos tendrían que abordar el impacto del coronavirus a través de la expansión fiscal, algo totalmente diferente de todo lo visto en el pasado reciente" pero advierte que "no está claro cuál sería el impacto".

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