Economía

Madrid, Navarra y País Vasco, las principales competidoras españolas en el exterior

  • Las regiones se mantienen como los baluartes del territorio pese al alza de costes
Trabajadores en una industria. Foto: Getty.

Aunque algunas regiones como las forales, Cataluña o la propia Madrid registran extraordinarios incrementos de los costes laborales, no puede juzgarse esta noticia como algo totalmente bueno o malo per se si no se tiene en cuenta la evolución de la competitividad global.

En este sentido, tomando los datos que publica el Consejo General de Colegios de Economistas, para el último año publicado (que es 2018), Madrid, Navarra y País Vasco son las regiones más competitivas en términos del Índice de Competitividad Regional publicado por esta institución, habiendo recuperado posiciones durante la fase de expansión del ciclo económico y con respecto a 2008. Más concretamente, el indicador subraya que la competitividad estructural, en promedio, de las regiones españolas, aumentó un 5,2% en 2018 frente al año anterior 2017, superando de forma holgada el crecimiento medio del periodo 2008-2017 (1,5%), y con todas las CCAA recuperando los valores previos al final del anterior ciclo económico (2008-2009).

¿Qué significa esto? Que estas regiones pueden tolerar mejor que otras, incrementos de los costes laborales sin que esto suponga automáticamente una pérdida de competitividad frente al exterior. Al incorporar a la medición de la competitividad el resto de factores clave como las instituciones, estado de la innovación o desarrollo empresarial, se puede obtener una comparativa más rica y que permite poner en perspectiva la evolución de los costes laborales nominales, dado que no siempre un incremento de costes laborales es necesariamente malo para una economía si ello viene causado por una mejora de la productividad real.

Sin embargo, no quiere decir que no haya que preocuparse por la situación del conjunto de la estructura económica regional, por ejemplo, del País Vasco o Navarra, a la vista de la pobre evolución de sus exportaciones con respecto al conjunto nacional y al dinamismo de otras autonomías. Teniendo unas condiciones institucionales favorables como su posición de partida de riqueza, el régimen fiscal, la acumulación de capital humano y el entorno de innovación, sus resultados globales son decepcionantes, mientras que sus costes laborales no paran de crecer por presiones sindicales, vigencia de estructuras laborales obsoletas y otros costes derivados que encorsetan un mayor nivel de desarrollo.

En el lado contrario del índice se sitúan las regiones que partían de una posición de inicio muy desfavorable pero que han mejorado extraordinariamente como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha, entre otras. Precisamente, todavía con una situación que puede mejorar mucho más, son las que menos se podían permitir el lujo de incrementar los costes de contratación y por eso los han mantenido contenidos durante este ciclo económico.

Pero no sólo preocupa desde esta mirada la situación de las forales. Tanto Cataluña como Baleares están perdiendo puestos y empeorando su perfil competitivo, tal como se puede ver en la evolución histórica de este índice. Pesa y mucho la falta de reformas de calado en la estructura productiva de estas dos economías -en el caso de Baleares su excesiva concentración en un único sector como es el turismo y en el caso de Cataluña la inestabilidad institucional que provoca la huida de inversiones tanto nacionales como extranjeras-.

Puestos de trabajo vacantes

Efectivamente, ver una reducción de las horas empleadas por un trabajador al mes es un síntoma de ganancia de competitividad si exponemos un indicador que da información valiosa como es la evolución de los puestos de trabajo vacantes. No sería lógico, por tanto, que en una economía aumentaran al mismo tiempo el número de vacantes y el número de horas trabajadas. Es un indicador, en última instancia, de eficiencia. Otra cuestión es cómo se deben gestionar los puestos de trabajo que quedan desiertos, más aún en plena ola de digitalización.

Con los últimos datos publicados por el INE, observamos cómo el número de vacantes se ha incrementado casi el doble en el conjunto nacional desde que se produjeron las primeras tasas intertrimestrales positivas de creación de empleo (+43% desde el tercer trimestre de 2013) hasta hoy. De las Comunidades Autónomas con mayor número de vacantes, la que menos ha incrementado esas vacantes es la región de Andalucía (+34% en total desde 2013), seguida de Madrid (+37%). Por el contrario, las regiones como Cataluña y también la Comunidad Valenciana han aumentado un 49% y un 46% respectivamente.

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