Economía

Facebook prepara el lanzamiento de su 'token' digital Libra para 2020

  • Los ministros de la UE tomarán medidas para evitar los riesgos
Bruselas

El mundo financiero está en guardia desde que Facebook anunciara el pasado junio sus planes de lanzar Libra en 2020, una moneda digital. Ministros, banqueros centrales y reguladores financieros temen el impacto que puede tener en la estabilidad financiera y su soberanía monetaria un medio de pago capaz de ser empleado por sus 2.400 millones de usuarios, más aún cuando estará respaldada por monedas soberanas.

Con la confianza en la red social de Mark Zuckerberg en mínimos, los responsables del proyecto tampoco han conseguido hasta ahora despejar las dudas y miedos. Porque, como advirtieron este jueves los ministros de Finanzas de la UE (Consejo Ecofin), Facebook y sus socios en el proyecto han ofrecido "insuficiente información sobre cómo precisamente tienen la intención de gestionar los riesgos y operar su negocio".

"Compartimos muchas de las preocupaciones que se están planteando", cuenta Dante Disparte, vicepresidente de Libra a elEconomista. Pero agrega que "los sentimientos políticos hacia el proyecto son, en muchos aspectos, completamente infundados".

En un largo encuentro con este diario, Disparte, de paso por Bruselas para reuniones, habló sobre algunos de los aspectos que las autoridades intentan clarificar, como la gobernanza, su modelo de negocio y su calendario.

A pesar de la preocupación global, sus promotores están convencidos de que conseguirán la autorización para operar el próximo año. "Nuestro plan se mantiene: estamos centrados en 2020", comenta Disparte, incluida Europa.

Libra tiene una batalla complicada en Europa

Libra es moneda estable (stablecoins), un activo digital respaldado por las "monedas independientes con mejor rendimiento". Estas stablecoins son menos volátiles que otras criptomonedas, al estar respaldadas por activos.

En Europa, la batalla para conseguir la licencia será dura. El último aviso llegó este jueves por parte del Ecofin. Los ministros avisaron que "todas las opciones deberían estar sobre la mesa, incluidas las medidas para evitar la creación de riesgos inmanejables por parte de ciertas monedas estables globales," incluyeron en unas conclusiones en una clara referencia a Libra.

"Desde el principio, siempre he-mos dicho que el proyecto buscaría ser regulado", comenta Disparte, quien aclara que cumplirán con las normas sobre operaciones, gobernanza, gestión de riesgos, o ciberseguridad. Eso sí, pide que se aplique el principio de "mismos riesgos, mismas reglas" que Europa utiliza para otros sectores.

"Si estamos construyendo una red de pago del siglo XXI, entonces regúlela de la misma manera que lo haría con otras redes de pago", argumenta. "Los miedos se entienden", suelta Disparte. Pero Libra no debe tratarse de manera diferente a otras redes de pago que llegan a millones de consumidores que no desestabilizan el mercado.

El problema de Libra: la credibilidad de Facebook

Pero no todos los medios de pago tienen detrás a Facebook, una compañía que ocultó información e incluso mintió durante la pobre gestión de la crisis de Cambridge Analytica, en la que la red social facilitó datos de sus usuarios a una consultora política.

"No puedo cambiar el hecho de que a la gente no le guste el mensajero de Libra, pero es importante recibir el mensaje", dice Disparte.

Y ese mensaje es lograr la inclusión financiera. Alrededor de 1.700 millones de personas no tienen una cuenta bancaria, o 1.300 millones están actualmente desatendidas por las instituciones financieras, mientras que 1.000 millones de ellas cuentan con un teléfono conectado a Internet.

Negocios

Pero bajo los propósitos altruistas, brilla un jugoso modelo de negocio. "Si piensas en ese tamaño de mercado, Libra representa una oportunidad de expansión del mercado. Se trata de atraer a más personas a los servicios básicos en los que un teléfono móvil se convierte en un punto final de pago", argumenta.

Y la más obvia aplicación es el envío de remesas, un negocio que representa unos 700.000 millones de dólares anuales. La tarifa promedio es de alrededor del 7 por ciento, con pocos competidores globales. Libra quiere romper el mercado. "Creemos que podemos ofrecer tarifas muy por debajo del 3 por ciento", explica Disparte.

El proyecto Libra establecerá la red de pago global y un marco digital, pero no será ella la que ofrezca directamente a los usuarios las aplicaciones de monederos digitales, que caerá en otras firmas.

Disparte comenta que "el plan, al menos el principio de diseño, es construir desde la asociación una red que pueda soportar estos tipos de pagos entre pares a un costo casi gratis o casi cero".

Correspondería a las empresas que operan en este ecosistema de Libra decidir qué monederos digitales existen, los servicios adicionales que proporcionan y cómo cobran por ellos.

De los próximos seis a nueve meses, los responsables aspiran a progresar en al menos tres frentes: sumar miembros a la asociación, pulir la tecnología y lograr obtener la aprobación regulatoria.

La organización cuenta actualmente con 21 miembros, tras la salida de un numeroso grupo de empresas que se sumaron inicialmente al proyecto, entre ellas PayPal, Visa, Mastercard, Stripe, eBay.

A pesar de las dudas en el sector privado, quieren llegar a contar con unas 100 empresas.

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