Deporte y Negocio

De oligopolio a monoplio: la transformación de las grandes ligas de fútbol europeas

  • Juventus, Bayern, PSG y Barcelona dominan sin oposición en sus ligas
  • Este dominio es también económico y abre brecha con otros 'tiburones'
  • La Premier League, única execepción entre las cinco grandes ligas
Fotos: Reuters.
Madrid

Las cinco grandes ligas de fútbol europeas han decidido ya sus campeones. El Bayern de Múnich fue el último en obtener la corona y confirmar una tendencia, la que ha convertido en estos torneos, a excepción de la Premier League, en un ramillete de monopolios locales en los que el dominio de un puñado de clubes es ya una estampa común y está abriendo diferencias incluso entre los propios 'tiburones' de cada competición.

Cuatro clubes destacan: la Juventus ha ganado las últimas ocho ligas de Italia. En el mismo periodo, el Bayern ha ganado siete (consecutivas) en Alemania, el PSG seis en Francia y el Barcelona cinco en España. Todos ellos dominan en las competiciones domésticas y este reinado continuado les eleva a lo más alto en lo económico, en un proceso que amplía su potencial y competitividad en trofeos en los que el azar o los pequeños detalles tienen aparentemente menos influencia.

Sus datos de ingresos son significativos. Los cuatro equipos son los que más dinero tienen en cada Liga: los 960 millones del Barcelona presupuestados para el curso 18/19 superan en mucho a los 750 de Real Madrid y 407 de Atlético de Madrid. En Francia, según los últimos datos de Deloitte, los 541 millones de euros del PSG quedan muy lejos de los 164 del Olympique de Lyon. Para Italia en 2018 la diferencia entre Juventus e Inter era de 504 a 347 y en Alemania los 657 millones de euros del Bayern superan con claridad a los 539 del Borussia de Dortmund.

Con excepciones y jerarquías, el panorama de las ligas ha ido cambiando en el Viejo Continente. A un mapa formado por un grupo de equipos entre los que, aunque existentes, había diferencias salvables le ha sucedido otro en el que han surgido escuadras prácticamente imbatibles que han visto reflejada su preponderancia del césped también en los ingresos y su economía. Los ricos no solo son más ricos, sino que empiezan a ver cómo entre ellos afloran nuevas diferencias.

Yendo al detalle, el caso más flagrante es el del PSG. Aunque ha claudicado en Europa y se ha dejado por el camino dos títulos en los últimos ocho años (Mónaco en la 16/17 y Montpellier en la 11/12), la entrada del Fondo Soberano de Inversión de Qatar en el club ha propiciado una subida meteórica de los parisinos, que triplican el presupuesto de su rival más poderoso económicamente. Para muestra, un botón: el equipo del Parque de los Príncipes ha gastado solo en Neymar y Kylian Mbappé lo mismo que Olympique de Lyon, Olympique de Marsella y Mónaco en dos años.

En paralelo a sus ingresos, el valor de plantilla. Así, el PSG ha competido con jugadores que valen más que los de sus rivales desde 2011. La diferencia actual es significativa y refleja una tendencia: el vestuario parisino (790 millones de euros a principios de la 18/19, según Transfermarkt) vale más del doble que el del Lyon (335) y el triple que los de Mónaco (262) y Olympique de Marsella (257). La del Lille, sorprendente segundo clasificado de este curso, con 83 'kilos', suponía apenas una décima parte de la del todopoderoso campeón.

La diferencia ha ido creciendo de manera progresiva y, salvo el año del milagro del Mónaco donde despuntaba un Mbappé que rápidamente fue adquirido por el PSG, acrecentando el desequilibrio, el equipo de la capital ha ganado la Ligue 1 con más de un mes de sobra desde la 15/16. Su hegemonía ha venido a romper las alternativas (Girondins de Burdeos, Olympique de Marsella, Lille y Montpellier ganaron los títulos de 2009 a 2012) que sucedieron a otra etapa de supremacía, la del Olympique de Lyon.

En Alemania, el Dortmund perdió este pasado fin de semana la oportunidad de romper puntualmente la hegemonía de un Bayern que ya suma siete ligas consecutivas y sigue prolongando un dominio deportivo que, aunque tiene reflejo en los presupuestos, se escenifica de manera clara en los jugadores y la política de fichajes de los últimos años. Un mundo de diferencia respecto al anterior periodo de ocho temporadas, en las que hubo cinco ganadores diferentes del título en un periodo de mayor igualdad en todos los sentidos, tres de ellos ahora impensables: Stuttgart, Wolfsburgo y Werder Bremen.

Con Jürgen Klopp al mando, los de la cuenca del Rühr realizaron en 2012 la hazaña de ganarle la Bundesliga a un Bayern que ya por aquel entonces duplicaba su valor de plantilla. Esta diferencia es ya habitual (ambos comenzaron el curso con un 827-412) en una competición que se ha caracterizado por el trasvase constante de los mejores jugadores de los perseguidores del Bayern al propio Bayern, propiciando un mercado muy rentable a coste bajo que alimentó el dominio bávaro sobre el resto de la liga. Incluso en el dinero por ventas sale claramente favorecido: obtuvo en verano una diferencia positiva de 74 millones de euros, por los 23 del Dortmund, los 13 del Leverkusen o los 7 del Leipzig.

La Juventus es la escuadra que ha dominado con impoluta eficacia en Italia en los últimos ocho años. Curiosamente, comenzó esta tiranía cuando contaba con una plantilla más barata que la del Inter de Milán (388 millones de la 'Bienamada' frente a los 290 de la 'Vecchia Signora'), pero tras ese Scudetto los turineses construyeron una superioridad que actualmente les deja como el equipo más valioso, con 782 millones de euros de valor frente a los 550 del Inter. La diferencia se ha agrandado en los dos últimos años y el curso 18/19 ha sido el primero en el que ya llega a superar los 200 millones.

Sin ganar un título en Europa, el poderío de un equipo que tiene la importante influencia de Fiat y la familia Agnelli tras de sí, dio un golpe extra a su absolutismo en Italia el pasado verano, en el que realizó una fuerte inversión, que trajo consigo el fichaje de Cristiano Ronaldo. De largo, fue la entidad que más dinero invirtió (260 millones, 150 si se le descuentan las ventas) y eso ha ayudado a fortalecer, aún más, una dinastía que ha restado emoción a un campeonato, la Serie A, a la que le han sobrado cinco jornadas en la última edición y en la que escuadras en teoría potentes como Nápoles, Inter, Roma o Milán se han visto reducidas al papel de teloneras.

En España, aunque ha sido el Real Madrid el que se ha llevado el gato al agua en la Champions League, LaLiga es cosa del Barcelona. El equipo blaugrana, que suma cinco de los últimos ocho títulos, ha apuntalado un crecimiento económico que le ha hecho superar sus ingresos hasta llegar a derribar al Real Madrid y mantener una distancia del doble del presupuesto del Atlético de Madrid, subcampeón en los últimos años. Y, por supuesto, ostentar el presupuesto más alto del fútbol europeo.

Una de las causas de este desarrollo ha sido el impulso de imagen de marca de un club esploeado por la inmensa lluvia de títulos de la última década, la mejor generación de jugadores de su historia y también un gran gasto en fichajes que a menudo aparece camuflado en una ya menguante participación de la cantera. En los últimos años, el Barça ha superado los 1.000 millones de euros en contrataciones, por los 718 y 700 de Madrid y Atlético. La inversión total, restándole las ventas, es también contundente: 430 millones de los culés, por los 140 y 86 de madridistas y colchoneros.

Esto ha consolidado a la plantillla culé, con 1.180 millones de euros, como la más cara de toda LaLiga, doblegando al Real Madrid de los cursos 14/15 y 15/16 y ampliando su ventaja incluso sufriendo con la depreciación en los últimos meses por su envejecimiento y apuestas deportivas que, a pesar de su coste, no han resultado óptimas en los terrenos de juego. Los blancos, con el Atlético quedan atrás, con 965 y 955 millones de euros.

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