Especial Cumbre del Clima

Así se pertrecha Madrid para una Cumbre del Clima sin margen de error

  • La ciudad lo prepara con una décima parte del tiempo de sus predecesores
  • Todas las administraciones lo compaginan con el trabajo del día a día
  • Ifema aparece como el centro neurálgico de la capital esas dos semanas
Los exteriores de Ifema, donde se celebrará la Cumbre del Clima. Foto: Europa Press.
Madrid

Katowice tuvo 16 meses para organizar la Cumbre del Clima de la ONU de 2018. Santiago de Chile contó con casi un año para planificar la de 2019. Y Madrid, que recoge el testigo de los chilenos por su renuncia por los disturbios que recorren el país, solo ha tenido un mes para pertrecharse de cara a un evento que la convertirá en la capital mundial de la lucha contra el cambio climático. Un desafío logístico enorme que la ciudad, junto a la Comunidad y el Gobierno central, asume a contrarreloj.

Las tres administraciones (municipal, autonómica y central) se han visto obligadas a empezar una carrera para dar cabida a las 25.000 personas que llegarán a Madrid del 2 al 13 de diciembre. Desde que el 1 de noviembre la ONU aceptó la oferta española para, con la presidencia de Chile, alojar la cumbre, la capital prepara con un evento que podría dejar un impacto directo de 73 millones de euros. Y mucho, mucho trabajo.

Estas son algunas de las previsiones que maneja el área de Economía del Ayuntamiento de Madrid. Su titular, Miguel Ángel Redondo, asegura que este sprint "afecta a la rutina en que es un gran reto en el que estamos absolutamente volcados. Saldrá de la mejor manera posible, pero evidentemente es una gran carga de trabajo".

Redondo afirma que en su departamento no se ha tenido que recurrir a más personal para combinar las tareas del día a día con esta "carga adicional de trabajo impresionante". El concejal explica que, al margen de eso, se han pedido voluntarios (llegarán a los dos millares y varios centenares llegarán de Chile) y que, junto a la colaboración entre administraciones, también se fomentará el diálogo con las empresas para que participen en la cita con especial atención a la hostelería y al comercio, sectores con mayor presencia en la industria de los congresos.

El Gobierno en funciones ya dio el primer empujón a la participación de las empresas con la aprobación urgente de un real decreto-ley que incluye exenciones fiscales para el mecenazgo del sector privado al considerar la Cumbre como "acontecimiento de excepcional interés público". Los incentivos pueden llegar a ser del 95%, los máximos contemplados tanto para entidades sin fines lucrativos como para el mecenazgo.

El Ejecutivo también se ha movido con velocidad en otro asunto vital: el de las contrataciones y prestaciones de servicios. En ese sentido, habilitará los mecanismos que permitan, de manera urgente, poder asumir los gastos necesarios para la celebración del evento, con cargo posterior a los Presupuestos. Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, ha calculado el gasto total en 86 millones de euros, de los que el Gobierno espera recuperar la quinta parte.

La Cumbre del Clima constituye otro gran problema a tener en cuenta. Las fechas en las que llega son harto complicadas: coincidirá con el puente de la Constitución y con la campaña comercial de Navidad. Fuentes de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid advierten de que, tras la pertinente reunión con Delegación del Gobierno, desplegarán los efectivos necesarios y hacen hincapié en la necesidad de "poner en valor" a la Policía Municipal.

El área de Presidencia de la Comunidad de Madrid ha sido la encargada de la coordinación entre Administraciones y de la logística. Su viceconsejero, Miguel Ángel García, asegura que las competencias de su parcela, esa organización de eventos a nivel global, ha sido muy útil en la particular carrera que ha supuesto montar la Cumbre en unas solas semanas: "Nuestro punto de partida cuando aceptamos este reto estaba ya muy avanzado".

Presidencia ha sacado a relucir la habitual relación con Seguridad y Emergencias, dado el gran despligue que será necesario. La celebración de actos diseminados por toda la ciudad ha requerido la planificación con esas áreas y también con los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El objetivo: que no exista peligro alguno en las casi dos semanas que dura la Cumbre. Un periodo en el que se podrán celebrar las ya tradicionales protestas por parte de grupos reivindicativos, con los disturbios de Cataluña aún muy recientes.

A pesar de esta red de colaboraciones entre departamentos, la Comunidad ha tenido que tomar decisiones en poco tiempo, lo que, según García, ha constituido la mayor dificultad del reto. O lo que es lo mismo: acertar sin tener margen para la corrección. Una de ellas la tomó desde la rama de Transporte: un abono con el 60% de descuento para los participantes de la Cumbre a la vez que tendrán lugar paros tanto en Metro como en los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transportes).

El viceconsejero confía, no obstante, en la capacidad de una ciudad que, insiste, es la tercera del ranking de ciudades congresuales de la International Congress and Convention Association (ICCA), con Ifema como principal baluarte.

Ifema va a ser un gran sudoku en el que convivan las ferias previamente programadas y la propia Cumbre, que ocupará más del 50% de su superficie

El conglomerado de pabellones será el centro de operaciones en el aspecto más material del concepto. En sus entrañas llevan trabajando una semana los operarios que han de tener todo listo para la cita de diciembre. Eduardo López-Puertas, su director, reconoce que la llegada de la Cumbre del Clima ha conllevado un "sudoku" para albergar al resto de ferias que se celebrarán en las mismas fechas. La organización ha conseguido que ninguna se cancele, pero la tarea está siendo ardua.

López-Puertas hace referencia a la complejidad de la situación, a los requisitos impuestos por la ONU y al poco tiempo existente para una cita que ocupa 113.000 metros cuadrados, algo más de la mitad de su superficie. La magnitud del reto ha obligado a la organización a hablar con partners y a recurrir a subcontrataciones con el objetivo de llegar en hora, en menos de un mes, a un proyecto que en condiciones se habría programado más de un año antes.

"El mejor beneficio para Ifema es tener la capacidad de hacer este reto", asegura López-Puertas, que confiesa que desde Glasgow, la ciudad que acogerá la cita el próximo año, le han contactado para interesarse por el proceso de montaje. Un pulso contra el tiempo en el que Madrid quiere salir victoriosa.

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comentariosforum1

Huelga tocabolos
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Lo malo de estas huelgas del transporte en Madrid es que son huelgas para tocar los huevos ( y de paso tocárselos) Es una manera de los sindicatos del transporte de decir ¡ véis el poder que tenemos ! ¡el que quiera conservar su trabajo que vaya prepagando la chequera para pagarse ubers y pelas ! pues muy bien: todos tenemos derecho a comer pavo en Navidad.

Puntuación 1
#1