Banca y finanzas

BBVA justifica la fusión con Sabadell en la escala y el pago en acciones como "lo más atractivo"

  • Desvelan el interés de accionistas "bastantes importantes" del catalán y sujetan el futuro del británico TSB a la estrategia del grupo
     
  • Torres y Genç garantizan que "no hay plan B" y confían en el apoyo del Gobierno y de las autoridades

BBVA justifica la fusión con Sabadell en la necesidad de ganar escala, defiende la oferta vía canje accionarial como la mejor alternativa porque el proceso tardará meses en resolverse y confía en que el Gobierno la respalde, pese al rechazo emitido esta misma mañana. Son algunos de los principales mensajes compartidos hoy por el presidente del grupo, Carlos Torres, y el consejero delegado, Onur Genç, con analistas en una reunión convocada a contrarreloj para explicar la formulación de la oferta sobre el banco catalán después de haber sido rechazada por su consejo de administración.

Torres defendió que es una propuesta "convincente" que permitirá crear "una combinación muy potente" con una consolidación en un mercado tan relevante como el español y que "sería clave para incrementar los retornos".

"El Sabadell es una franquicia de alta calidad. Tienen una gran posicionamiento en el mercado de pymes y han rendido muy bien en los años pasados. Somos dos negocios muy complementarios", expuso, subrayando que el banco vasco es fuerte en banca comercial y el catalán añadirá presencia en pymes. Se refuerza además en un mercado, que ha estado creciendo más que Europa en términos macro y es un mercado rentable, donde ven un 19% de retorno en capital regulatorio y rentabilidad.

A futuro proyectan un especial gran potencial también por las necesidades de la economía para encarar las inversiones necesarias para el proceso de digitalización y descarbonización, cuando el crédito tome fuerza con la bajada de tipos.

Genç agregó que "BBVA y Sabadell son y serán mejores juntas, pero, sobre todo, por razones de escala" con el argumento de que "los costes fijos siguen incrementando día tras día". Solo los de tecnología expuso que suponen un 26% de la partida de costes totales, frente al 19% que solía ser, y la combinación de ambas entidades permitirá realizar la actividad con los costes asociados a una sola plataforma.

Ambos banqueros defendieron que la oferta ya es generosa después de que Sabadell la rechazase por infravalorar su proyecto y que el canje accionarial es la mejor fórmula en lugar de pagar en efectivo, aún cuando el banco dispone de un colchón de entre 3.100 y 5.000 millones en solvencia excedentaria.

"Nuestras acciones son sumamente líquidas, el mercado es muy líquido. Y con toda la operativa que hay, este componente de acciones y de caja, creemos que, con esta liquidez, no hay gran diferencia entre las dos posibilidades y, como el proceso va a durar su tiempo, este componente en acciones protege a ambas entidades", elaboraron.

Procesos necesarios y plazos

La operación se formula ahora, pero aún debe superar diferentes procesos que podría llevar su término a bien entrado 2025. De un lado, BBVA debe someter a aprobación de sus accionistas la ampliación de capital necesaria para ejecutar el canje en una junta extraordinaria, ganar el apoyo a la propuesta del 50,01% del accionariado del Sabadell en otra junta del banco catalán y antes de eso obtener el preceptivo plácet a la transacción de las diferentes autoridades (Banco de España, CNMC y CNMC). Solo el proceso de autorizaciones podría comprometer entre 6 y 8 meses.

Durante la intervención y preguntas de los analistas reconocieron haber pulsado a accionistas de relevancia del Sabadell con buen resultado. "Algunos han venido a nosotros para expresar su visión positiva de la operación", indicaron, desvelando que han recibido "expresiones de interés por parte de accionistas" del banco catalán, "algunos bastante importantes en la estructura accionarial de la entidad".

Frente al rechazo expresado por el Gobierno y la indicación del Banco de España de que la dimensión y el grado de concentración es algo también a considerar en materia de fusiones bancarias, aunque lo hiciese sin vincularlo al interés de BBVA, se mostraron confiados en que recibirán el visto bueno.

"La primera opinión del supervisor ha sido positiva, no ven obstáculos que puedan ahora frenar su aprobación, pero tendremos que seguir los procedimientos. Es un proceso largo y no tenemos una luz verde explícita", desvelaron por un lado.

"En cuanto al Gobierno, la transacción va a mejorar el servicio que damos a la sociedad a través del crédito y apoyará mejor la economía, lo que significa una base fiscal mayor. Para el país es bueno tener un banco fuerte y el Gobierno seguro que apreciará el valor de la transacción", agregaron. Atribuyendo las primeras reacciones, con el rechazo frontal, a que "hay mucha politización" por el momento actual, en plena campaña para las elecciones en Cataluña. "Yo creo que el Gobierno aprecia el valor de esta operación", sostuvieron.

Al ser cuestionados sobre la decisión de seguir adelante pese a todo, argumentaron que "es nuestro deber internarlo" en interés del accionista y garantizaron que no hay planes alternativos si fracasa, restando importancia al impacto reputacional si vuelve a fracasar una operación ya frustrada en 2020. "No tenemos un plan B más allá de lo que ya hemos hecho", dijo Torres, e indicó que si encalla el grupo seguirá con su hoja de ruta y negocio.

En cuanto al futuro del británico TSB no aclararon si es una pieza a desinvertir o mantener después de poner el acento en la defensa de la lógica de la operación en España. "En Reino Unido y sobre las diferentes franquicias fuera de Reino Unido, las decisiones se van a tomar cuando llegue el momento. Pero sea cual sea la decisión, espero que ya ustedes saben por nuestro historial que siempre pensamos en la creación de más valor y siempre que haya creación de valor, pues tomamos las decisiones según la necesidad de cada momento", apuntaron.

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