Banca y finanzas

BBVA tiene 5.000 millones para elevar el atractivo de su oferta al Sabadell

Sede de BBVA. Archivos.

El rechazo del Sabadell a BBVA deja la pelota en su tejado y hay convicción en el mercado de que jugará la carta porque difícilmente se entendería el segundo fracaso en la misma fusión sin un buen plan B. Los analistas ven margen para mejorar la oferta tirando de la hucha excedentaria que la cúpula del grupo vasco siempre ha reivindicado tener para acometer operaciones corporativas y que en este momento alcanza los 5.000 millones de euros.

Con su simple uso podría reformular la oferta inicial y abonar hasta un 40% en efectivo, buscando sortear el repudio total al desembolso exclusivamente en acciones de BBVA que se ha encontrado o, incluso, elevar la valoración que el consejo de Sabadell ha juzgado insuficiente, aumentando la prima para el inversor.

Diferentes fuentes aseguran que la única oferta que podría llegar a cambiar el rechazo del consejo de Sabadell sería una propuesta íntegramente en efectivo y con una prima relevante sobre el precio del mercado.

El colchón citado corresponde a los recursos embalsados que permiten que su capital CET1 alcanzara en marzo el 12,82% frente al 11,5-12% que el propio grupo presidido por Carlos Torres tiene marcado como objetivo. Su compromiso público es, de hecho, utilizar la hucha excedentaria para crecer vía operaciones corporativas, si cuajan; o de manera orgánica, con la generación de negocio; o, en su defecto, devolver al inversor el capital sobrante -desde 2021 ha invertido, de hecho, 5.300 millones en programas de recompras de acciones por esta decisión-.

A efectos prácticos implica que tiene entre 3.100 y 5.000 millones de más disponibles en función de su objetivo interno y la cuantía se multiplica hasta los 14.155 millones de tomar como referencia el CET 9,10% que realmente debe mantener por requerimientos supervisores del Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, bajar el ratio al umbral regulatorio le dejaría en una situación incómoda porque todas las entidades aspiran y tienen tasas muy superiores para mayor confort.

La oferta de BBVA fue recibida con escepticismo casi desde el inicio por su formulación, al plantearse íntegramente con un intercambio de títulos y sin contraprestación alguna en efectivo. Planteaba un título propio por cada 4,83 de Sabadell y requería ampliar en un 20% su capital para cubrirla.

Una oferta más generosa que exigiese una mayor ampliación se estimó difícil ya en el arranque por parte de analistas porque diluiría el retorno previsto con el que BBVA justifica la lógica económica de la transacción. Según sus números, la fusión permitiría aumentar el beneficio por acción (BPA) desde el primer año en rangos del 3,5% y el nuevo grupo sumaría 850 millones extras en beneficio.

Si, en lugar de orillar su interés, opta por reintentar un entendimiento, expertos consultados apuestan por un cambio en la estrategia buscando acercar posiciones en lugar de volver a poner todas las cartas sobre la mesa sin negociación previa y dan pocas opciones a una contraoferta inmediata y cerrada, salvo que optase por una ofensiva hostil.

Malestar entre inversores

La manera de formular su interés ha sorprendido al mercado y fuentes conocedoras aseguran que hay, incluso, malestar entre inversores institucionales de primera línea que ven poco margen para una mejora sustancial sin deteriorar los réditos previstos de la transacción.

Nadie discute la lógica industrial de una transacción que reforzaría la posición de BBVA en el atractivo y rentable negocio de empresas y bajaría su exposición en mercados emergentes en favor de España, la economía que actualmente más crece del euro, y de fijar una posición en Reino Unido.

Pero las fuentes consultadas sí destacan que, incluso, los cálculos de retornos podrían no estará afinados por no incluir potenciales costes indemnizatorios de rupturas de alianzas y de joint ventures.

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