Banca y finanzas

Cajamar vende a Balbec Capital 136 millones en créditos sanos con incidencias

Edificio de Cajamar. Archivos.

Cajamar completa una de las ventas de carteras de deuda singulares del año. La entidad ha colocado el "Proyecto Utrecht", un porfolio con alrededor de 136 millones de euros en valor nominal de financiación sana y con impagos, a Balbec Capital, fondo creado por un exdirectivo de Bear Stearns que comenzó a escrutar el mercado en España hace un par de años.

La transacción está compuesta por cuatro subtramos o subcarteras con financiaciones en hipotecas residenciales, otro tipo de créditos con particulares y financiación de pymes.

La singularidad de la cartera es que el grueso de la cartera son operaciones que sus titulares están pagando con normalidad, aunque registraron alguna incidencia o impago en el último año. Este tipo de activos son los bautizados como re-performing en el argot financiero, carteras que antes no se daban y que las entidades han comenzado a sacar a desinversión este año para profundizar en la limpieza de su balance. Apenas un 22% o unos 30 millones del volumen total corresponde, de hecho, a impagos y el resto son operaciones cuyo repago se está realizando con regularidad.

Balbec Capital es un fondo estadounidense creado en 2010 por Charles Rusbasan, quien se unió a Bear Stearns en 1992 para fundar Max Recovery, el primer comprador institucional de activos de consumidores insolventes. Como gestor de inversiones alternativas, Balbec ha desplegado más de 17.500 millones de dólares a nivel mundial en más de 20 países. A España llegó después de la pandemia para buscar oportunidades de inversión.

Cambio de activos en mercado

El mercado de activos improductivos va camino de cerrar operaciones este año por un valor bruto nominal de 25.000 millones, de acuerdo a proyecciones de la consultora Atlas Value Management. Apenas un 3,77% correspondería a tradicionales carteras de inmuebles adjudicados y ejecutados en un proceso judicial, otro 15,75% con financiaciones morosas con activos en garantía, un 67,30% de deuda sin colateral o denominada unsecured en la jerga financiera y el 3,76% corresponde a transacciones similares a la cerrada por Cajamar, con re-performing loans.

Abanca también lanzó un porfolio similar, el "Proyecto Xallas", con una exposición de 90 millones, y el Sabadell el "Proyecto Dara", con 300 millones en valor bruto de hipotecas sanas que en el pasado sufrieron algún impago.

La decisión de acelerar la limpieza del balance empujó a Cajamar a arrancar el año con la transferencia de un porfolio de financiación dudosa sin colateral (NPL) a Waterfall Asset Management, con que había realizado otra operación en 2017. Poco antes adjudicaba dos porfolios al sueco Hoist (proyecto Ostende y Mesana) por un valor bruto contable de 703 millones y en activos inmobiliarios han completado otras transacciones con LC ASSET 1, Lindorff, Bain Capital, Link Financial o a Gescobro, entre otros.

Su ratio de morosidad se situó en septiembre en el 2,2% después de reducir un 21,5% en el año los riesgos dudosos con su gestión y desinversiones. Al estallar la crisis financiera el ratio de impagos superó el 18%, lo que empujó, como ocurrió con el resto de entidades, a paquetizar y enajenar activos improductivos de forma regular.

Cautelas frente a un repunte de impagos


La banca ha apresurado el paso en la transferencias de activos improductivos cuando se esperaba que la morosidad comenzaría a repuntar. Los pronósticos no se han cumplido aún: la tasa se mantiene en el 3,56% en septiembre, pero sí se atisban unos ligeros indicios de deterioro en algunos segmentos específicos y en financiación al consumo. Hay convicción de que la situación empeorará en 2024 cuando se levanten las medidas de alivio empresarial frente al aumento de la inflación y el precio de la energía y por el freno de la economía.

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