Banca y finanzas

La Fundación gana peso en Unicaja y consigue la mayoría para echar al CEO

  • Un 37,5% del capital mostró discrepancias con la gestión del consejo

Sigue la guerra en Unicaja con un claro ganador de la última batalla, la Fundación Unicaja, y un vencido, el consejero delegado, Manuel Menéndez. Los accionistas de la entidad resultante de la fusión entre Liberbank y Unicaja votaron, mayoritariamente, en contra de la ratificación de Isidoro Unda y María Teresa Costa como consejeros independientes de la entidad tras poner en duda su imparcialidad y situarles al lado de Menéndez. Así, el ejecutivo se ha quedado con solo tres apoyos  -Felipe Fernández como representante de la Fundación Caja de Ahorros de Asturias; el independiente Jorge Delclaux, que habitualmente alineado con el lado Liberbank; y David Vaamonde, dominical de Oceanwood- en el consejo mientras que la Fundación se ha reforzado de cara a la votación en la que se reevaluará la labor del CEO y que tendrá lugar en los próximos meses. Así, ya tiene la mayoría para echarle del cargo.

Durante la reunión celebrada ayer en Málaga fueron varios los accionistas que manifestaron que votarían en contra de estos dos independientes, entre ellos la propia Fundación Unicaja (30,2% del capital). También todos los representantes de los trabajadores que tomaron la palabra (CCOO, Cesica y CIC). Pero los datos demuestran que no solo fueron ellos los que finalmente lo hicieron: el 53,5% y 54,5% del capital, respectivamente, dijeron no a la ratificación de estos dos independientes. Así, el consejo del banco queda claramente escorado hacia el lado malagueño con solo cuatro representantes del lado asturiano.

Es precisamente en esta guerra de bloques en la que se ha movido Unicaja en los últimos meses en la que se centró la intervención de uno de los accionistas que pidió, entre otras cosas, la dimisión del consejero delegado. "Vergüenza me da la desconfianza del Banco Central Europeo por la mala gobernanza que va en contra de clientes y accionistas. Pido la dimisión del señor Menéndez", señaló, dirigiéndose entonces al presidente, Manuel Azuaga: "Y a usted, que por lo visto deja de ser presidente, le deseo una buena vida", finalizó.

Y es que las dudas sobre la actuación de unos y otros en el máximo órgano del banco no solo se quedaron en el turno de preguntas. A la hora de votar la gestión del consejo de administración los accionistas también mostraron sus discrepancias y solo un 62,44% votaron a favor –un 2,31%, en contra y un 35,249%, entre ellos la propia Fundación Unicaja, se abstuvo–.

El consejo de administración tiene ahora tres sillas vacantes: las de Unda y Costa y la de María Garaña, también consejera independiente que provenía de Liberbank y que presentó su dimisión hace unas semanas con fecha de efecto en la junta que se celebró ayer. Además, la comisión de nombramientos, encargada de elegir a las consejeras que ocuparán estas tres sillas, perdió ayer a tres de sus miembros –Garaña, Unda y Juan Fraile–, por los que deberá ser reestructurada y, previsiblemente contará con una mayoría de miembros del bloque andaluz.

Peores relaciones laborales

En las intervenciones de los accionistas, en su mayoría representantes de sindicatos, se pudo oir una misma denuncia: el empeoramiento de las relaciones laborales tras la fusión con la caja asturiana en lo que han llamado "la liberbankarización de Unicaja". "Ha cambiado la fisionomía de la red comercial, algunas oficinas están bajo mínimos de personal", señalaron desde CCOO. "Teníamos un nivel de paz social ahora inimaginable", apuntaron desde Cesica, recalcando que "Unicaja no es un tablero de juego donde se enfrentan supuestos intereses malagueños contra un bloque asturiano".

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