Banca y finanzas

El euríbor roza el 4% justo cuando se avecina la gran revisión hipotecaria

  • Las cuotas de un préstamo subirán entre un 8% y 60%, en función de su antigüedad de contratación
  • Las operaciones que se actualicen a partir del mes de marzo sufrirán el encarecimiento más abrupto
  • El mercado anticipa el indicador está ya cerca de su techo y comenzará a caer el próximo ejercicio

El euríbor, casi en vuelo libre durante estos últimos días, roza el 4% justo cuando las hipotecas comenzarán a sufrir el encarecimiento más agresivo desde que el Banco Central Europeo (BCE) inició la subida de tipos y en la serie histórica. "Desde aquí al verano va a venir lo peor". "2023 va a ser el año negro en subidas en hipotecas y la mayor presión ocurrirá en pocos meses". Son algunas de las reflexiones que comparten expertos consultados e, incluso, fuentes de la propia banca, convencidos de que habrá hogares que precisarán alivios en su carga financiera.

No obstante, relativizan el impacto global porque el 70-75% de las operaciones suscritas en los últimos años fueron a tipos fijos y la sensibilidad a la cronoescalada del indicador depende de cuándo se firmó el préstamo: a más antigüedad, menor será el efecto en la cuota (ver cuadro adjunto). Es decir, la mayor vulnerabilidad corresponde a operaciones suscritas en los últimos años, cuando apenas el 20-25% de los préstamos se contrataron a variable.

El BCE puso fin a la anómala situación de tipos negativos existente desde 2014 en julio pasado para doblegar la inflación. Desde entonces, el precio del dinero ha aumentado al 3% y el organismo adelantó que agregará otros 50 puntos básicos en la reunión de la próxima semana. En anticipación a sus movimientos, el euríbor salió del mínimo del -0,502% fijado a finales de 2021 a terreno positivo en abril pasado (+0,013%) y posteriormente dibujó una escalada muy progresiva hasta situarse en septiembre en el 2,233%.

A partir de ese momento el salto se verticaliza y los mayores encarecimientos de las cuotas comienzan a verse ahora por dos razones: las hipotecas se firman con el indicador publicado en el BOE, es decir, con un decalaje de aproximadamente dos meses. Significa que los préstamos revisados en enero incorporaron la cotización de octubre ó noviembre (2,629% y 2,82%).

Y será a partir del dato de marzo cuando la revisión resulte más abrupta al pasar del -0,237% de doce meses atrás a un, previsiblemente, 3,7-3,8%. Es decir, alrededor de 4 puntos porcentuales de diferencia subirán a la factura de repago de un plumazo cuando se actualicen las operaciones a partir del mes de mayo o junio.

"Pero no se va a quedar ahí, los meses posteriores e, incluso, hasta el verano van a ser muy complicados ya que a las subidas de las revisiones de 2022 se va a sumar la de este 2023", observa Laura Martínez, desde el portal de contratación financiero iAhorro. "Este 2023 va a pasar a la historia como el año en el que más se encarecieron la cuota de las hipotecas, un año que va a contrastar con un 2022 de tipos de interés prácticamente regalados donde su pudieron ver hipotecas fijas por debajo del 1%", advierte.

La noticia alentadora son las expectativas de que el indicador esté anticipando hoy el siguiente movimiento del BCE y encuentre pronto un techo donde se estabilice. "El nivel del euríbor en valores por encima del 4% parece un consenso de mercado a día de hoy, pero cualquier perturbación de precios adicional en este entorno tan volátil puede dejar esta predicción obsoleta", indica Enrique Reina, partner de Accuracy.

"El enorme endeudamiento público presionará al BCE para subir los tipos lo menos posible, mientras los efectos de segunda ronda y la presión de demanda estén controladas", reflexiona, precisando que adivinar trayectorias es imposible aunque en la curva de tipos de interés los tipos "forward", que pueden interpretarse como un anticipo de lo que ocurrirá a futuro, "muestran ya cierta tendencia descendente, lo que es muestra de una expectativa más suave en el futuro".

"Será muy relevante para determinar la política de precio del dinero del BCE -elabora- el dato de la inflación del mes de marzo (en toda la eurozona), por el efecto base, ya que recoge la abrupta subida del 2022 por el impacto de la guerra de Ucrania. Si la inflación no se modera este mes, podría animar a los halcones del BCE a subir los tipos de manera más agresiva y empujar aún más al euríbor en los meses de abril y mayo", explica.

El director adjunto del Ivie y catedrático de economía de la Universidad de Valencia, Joaquin Maudos, recuerda que el problema no es el nivel final del euríbor, aún inferior al existente antes de 2008, sino su escalada en vertical. "Lo que ahora preocupa es la rapidez e intensidad de la subida y su impacto en un contexto en el que la subida de precios se superpone a la de la carga hipotecaria de las familias vulnerables que son las que tienen bajos ingresos y además destinan una parte importante de su renta a pagar la hipoteca. En estos casos, puede aumentar la morosidad bancaria por las dificultades para hacer frente al pago de la hipoteca", afirma.

3 ó 4 millones de hipotecas

En España se estima que existen unas 6 millones de hipotecas y alrededor de 3-4 millones se encontrarían concedidas a intereses variables ligados al euríbor. La subida de tipos del BCE afectará a todas, con muy dispar impacto. De un lado, dependerá de la propia vulnerabilidad de las familias, algo imposible de medir y donde no existen indicadores o censos, y, por otro, a la citada antigüedad del préstamo.

"Va a depender mucho de la cosecha de una hipoteca: al que la contrató hace mucho y le quedan tres o cuatro años por pagar, los intereses son ya muy pocos", explica el catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València y director de estudios financieros de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Santiago Carbó.

De forma ilustrativa: en una misma hipoteca de 150.000 euros a 25 años de plazo y con el precio calculado sobre el euríbor más un diferencial del 1%, el encarecimiento de su cuota de amortización oscila entre el 8% y el 54% en función de si se contrató hace más de 20 años o en el momento más dulce para los préstamos, en 2021 y con tipos negativos. Para el cálculo se toma de referencia el mínimo del -0,502% marcado por el indicador en diciembre de 2021 y el 3,534% de febrero pasado.

Traducido a cuantías supone que el hipotecado deberá rascarse el bolsillo entre 53 y 289 euros más al mes (ver cuadro adjunto). En un préstamo de 300.000 euros, la subida porcentual sería igual y el esfuerzo económico extra oscilaría entre los 106 y 578 euros al mes (de 1.272 a 6.936 euros al año).

"Lo peor de la situación aún no se ha materializado", reconoce también Carbó, sin incurrir en alarmismos porque "partimos de mejores circunstancias que en otros momentos". Las familias se encuentran menos endeudadas, conservarían parte del ahorro precautorio acumulado durante el Covid y se dispone de mayores mecanismos de apoyo gracias a que la banca y Gobierno actualizaron el Código de buenas prácticas para ayudar a hogares vulnerables (hasta 25.200 de ingresos familiares y donde la hipoteca consume más del 50%).

"A lo mejor ahora sí que tienen un poco más de papel que hacer porque la situación ahora es un poco más compleja, aunque también es verdad que la economía no es la de 2008, que teníamos una burbuja y una sobreapreciación de todos los activos", añade.

La banca recibió en enero 9.000 solicitudes de hipotecados para acogerse a las medidas del Código, que aplica soluciones como moratorias, reducción de tipos o alargamientos del plazo para reducir la factura mensual y facilitar el repago.

Maudos coincide en que "se han dado pasos muy importantes" con su adaptación a la situación actual, pero es partidario de ir más allá desde el sector público. "Lo importante es focalizar las medidas de ayudas en los hogares vulnerables, y eso se ha identificado muy bien en el código de buenas prácticas, cuyas ayudas por parte de la banca conviene complementarlas con subvenciones del sector público", refiere.

"Creo que esas medidas se deberían complementar con ayudas temporales desde las administraciones públicas -Gobierno central y CCAA- con subvenciones directas a las familias más vulnerables", demanda.

Con la crisis financiera, la banca resolvió unos 55.000 problemas de hipotecados con las medidas contempladas en el anterior Código y facilitó otras soluciones de forma directa con sus protocolos en unos 700.000 u 800.000 casos.

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