Raghuram G. Rajan

Exgobernador del Banco Central de India
opinión

Aun cuando la pandemia sigue haciendo estragos en países como EEUU, las preguntas se centran en cómo será la sociedad posterior. Los ciudadanos, consternados por la facilidad con la que se puede trastocar su vida, querrán reducir el riesgo. Estarán a favor de una mayor intervención del Gobierno para estimular la demanda (inyectando billones en la economía), proteger a los trabajadores, expandir la atención médica y, por supuesto, hacer frente al cambio climático. Pero cada país tiene muchos niveles de Gobierno. ¿Cuál de ellos es el que debería expandirse? Claramente, en EEUU, sólo el gobierno federal tiene los recursos y competencias para tomar decisiones a escala nacional sobre cuestiones como la atención médica y el cambio climático. Sin embargo, de ello no necesariamente se desprende que este nivel de Gobierno deba crecer aún más. Después de todo, podría adoptar políticas que protejan a algunas circunscripciones aumentando al mismo tiempo los riesgos que enfrentan otras.

La pandemia del coronavirus ha tomado al mundo por sorpresa y ahora expondrá las flaquezas económicas subyacentes estén donde estén. Pero la crisis también recuerda que vivimos en un mundo profundamente interconectado. Si la pandemia tiene algún aspecto positivo es la posibilidad de una reformulación necesaria del diálogo público que centre la atención en los más vulnerables de la sociedad, en la necesidad de una cooperación global y en la importancia del liderazgo y la experiencia profesional.

Tribuna

Hacia finales de la década pasada, la globalización –la reducción de las barreras para los flujos transfronterizos de bienes, servicios, inversión e información- estuvo bajo una fuerte presión. Los políticos populistas en muchos países acusaban a otros de diversas injusticias económicas, y presionaban para reescribir los acuerdos comerciales. Los países en desarrollo han dicho durante décadas que las reglas que gobiernan el comercio internacional son profundamente injustas. ¿Pero por qué hoy surgen quejas similares de los países desarrollados que formularon la mayoría de esas reglas?

Tribuna

Qué podría desatar una recesión en Estados Unidos? En el pasado, la contracción del mercado de trabajo después de un período de expansión funcionaba como una señal de alerta temprana. Resultaba más difícil encontrar trabajadores, los salarios empezaban a subir, los márgenes de beneficio corporativo tendían a reducirse y las empresas comenzaban a aumentar sus precios. Por temor a la inflación, el Banco Central subía entonces los tipos de interés que, a su vez, reducirían la inversión corporativa y fomentarían los despidos.

Tribuna

Otro día, otro ataque al comercio. ¿Por qué cada disputa -ya sea sobre propiedad intelectual (PI), inmigración, daños ambientales o reparaciones de guerra- ahora produce nuevas amenazas para el comercio?

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