Máximo Torero

Economista jefe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)

Hay 1.800 millones de personas entre los 10 y los 24 años en el mundo, en distintos contextos y condiciones, presentando una gran diversidad de problemáticas, potencialidades, sueños y expectativas.

Este verano se dieron a conocer los últimos datos sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, datos alarmantes que recoge el informe SOFI 2021, elaborado por cinco agencias de Naciones Unidas: la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Recientemente, el Presidente de EEUU, Joe Biden, ha visto rechazado por parte de los agricultores blancos su paquete de medidas correctoras de la crisis ocasionada por la pandemia por COVID 19 en el campo estadounidense, aludiendo un trato de favor en forma de generosos subsidios destinados a los agricultores afroamericanos en tanto que grupo social más vulnerable. Mientras tanto, en Europa, los 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE) no han podido aún alcanzar un acuerdo condicionalidad social para el cobro de las ayudas directas de la PAC, que el Parlamento Europeo ha incluido a última hora.

En el mundo hay alimentos más que suficientes para alimentar a los 7.800 millones de habitantes que conformamos la población mundial. Sin embargo, a fecha de hoy, más de 820 millones de personas pasan hambre y aproximadamente 144 millones de niños menores de 5 años tienen retrasos del crecimiento, es decir más de 1 de cada 5 niños en todo el mundo.

El 75% de su superficie de nuestro planeta está cubierto de agua, sin embargo hoy en día el acceso al agua no está garantizado. De hecho, solo un 2,3% de la misma es dulce y, de ese porcentaje, solo un 0,3% resulta accesible a la población. El resto es agua salada.

Las estimaciones más recientes de FAO muestran que antes de la pandemia de la COVID-19, casi 690 millones de personas, es decir, el 8,9% de la población mundial, estaban subalimentadas.

El estrés hídrico amenaza la seguridad alimentaria y la nutrición. Por consiguiente, se hace necesario actuar con urgencia a fin de lograr un uso más sostenible y equitativo del agua. Estas son las conclusiones del informe sobre el “Estado mundial de la agricultura y la alimentación”, presentado la semana pasada por la FAO.

La pandemia Covid-19 sigue dejando en evidencia nuestras vulnerabilidades. A la pérdida de millones de vidas tendremos que sumar una profunda crisis económica y social, haciendo registrar previsiblemente un incremento de la pobreza extrema en 115 millones de personas, o, lo que es peor, hambre crónica para 132 millones de personas a nivel mundial. Por ello, recubre especial importancia la lucha contra las pérdidas y los desperdicios de alimentos, así como apoyar a los pequeños productores para reducir los costes de producción y distribución, para que en suma, la comida, saludable, sea un bien asequible y disponible para todos.