Mario Mariniello

Economista del Instituto Bruegel

La súbita reaparición de las fronteras nacionales dentro de la Unión Europea a causa de las restricciones a los viajes, las cuarentenas y los requisitos de tests -que difieren según el país- ha puesto de manifiesto la importancia de un derecho que los europeos dan a veces por sentado: la libre circulación de personas. Tanto el Tratado de la UE como el Acuerdo de Schengen, que definen y garantizan este principio básico de la ciudadanía de la UE, permiten restablecer los controles fronterizos por motivos sanitarios. Las restricciones de los derechos de circulación, así como las severas limitaciones internas de los derechos fundamentales, han sido, por supuesto, herramientas para limitar la propagación del Covid-19. Estas políticas se justifican porque cada individuo podría imponer costes posiblemente importantes a otros (externalidades negativas, en la jerga de los economistas) al propagar el virus.

Mario Mariniello

El informe recién publicado de la Comisión Europea sobre su estrategia para el mercado único digital es una buena noticia. Aborda los aspectos claves de actuación: comercio electrónico, bloqueo geográfico y derechos de autor, marco del IVA, infraestructura de telecomunicaciones, plataformas online, entre otros.

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