María Muñoz

Portavoz de Trabajo, Transportes, Transición Ecológica, Pacto de Toledo, Presupuestos y Reglamento de Ciudadanos. Diputada por Valencia

El Gobernador del Banco de España nos visitó la semana pasada en el Congreso. En su primera comparecencia de la legislatura, Hernández de Cos vino a corroborar los peores presagios para nuestra economía, empeorando las propias previsiones que la institución que gobierna había presentado tan sólo unas semanas antes. Mientras que en aquellas defendía “una recesión más breve y moderada” provocada por la pandemia, en estas estima que “la duración de la perturbación será más larga y más severa de lo inicialmente anticipado”.

En los principales países de nuestro entorno, el mero hecho de que los expertos hayan recomendado continuar con el confinamiento ya sería suficiente para votar a favor de la prórroga del Estado de Alarma. Sin embargo, la cuestión se ha revelado más compleja en España. A ello, sin duda, ha contribuido la actitud que el Gobierno ha mantenido: rehuyendo el consenso y, sobre todo, negándose a trabajar en un Plan B y hasta jactándose de ello.

Durante estos meses de confinamiento, entrega y luto, los ciudadanos nos hemos visto obligados a buscar aquellos elementos que pueden resultar más positivos de esta terrible situación que afrontamos. En la mayor parte de los casos, nos orientamos hacia los buenos hábitos que en algún momento abandonamos o simplemente nunca nos hemos planteado seriamente hasta ahora: realizar deporte, cuidar la dieta, consumir y disfrutar de la cultura o, simplemente, preocuparnos más de nuestros más allegados o de quienes en algún momento lo fueron.

Durante los primeros días de esta crisis sanitaria oímos hablar constantemente de una ‘recuperación económica en V’: a la brusca caída le sucedería una rápida recuperación. Semanas después, y ante la evidencia de lo que aún queda por venir, podemos asegurar que la recuperación tardará en llegar más de lo deseado y pronosticado. Un ejemplo claro de este cambio de escenario es que el Ejecutivo de Sánchez (tan dado a los eufemismos, neologismos y marketing) ha rebautizado nuestro futuro próximo como la ‘nueva normalidad’.

Es un secreto a voces: la actual crisis sanitaria producto del virus COVID-19 va a conducir a una abrupta y peligrosa crisis económica en nuestro país.

En la vorágine de la investidura muchas fueron las concesiones a los partidos nacionalistas y populistas que han facilitado que Pedro Sánchez siga en Moncloa. Las más sonadas, la transferencia de tráfico a Navarra con el PNV o la constitución de una mesa de gobiernos a ERC.