Jean Pisani-Ferry

Profesor en la Hertie School of Governance en Berlín.
Jean Pisani-Ferry

Cuando en 1973 el Reino Unido se unió a la entonces Comunidad Económica Europea, estaba a la cola de la integración europea. La pregunta que plantea el próximo referendo sobre su continuidad como miembro de la UE es si está ahora a la vanguardia de la desintegración de Europa. Poco tiene que ver el tema con el insignificante acuerdo que alcanzó el primer ministro David Cameron con sus colegas de la UE. De hecho, cuesta creer que tal documento vaya a determinar la importante decisión que habrán de tomar los británicos en junio. El problema fundamental es si ser parte de la UE sigue ofreciendo beneficios suficientes para compensar la pérdida de soberanía que conlleva.

Opinión | Jean Pisani-Ferry

En Europa, el 2015 comenzó con la victoria electoral del partido de izquierda Syriza en Grecia. Terminó con otras tres elecciones que dan fe de una creciente polarización política. En Portugal, el Partido Socialista formó una alianza con sus ex archienemigos, los comunistas. En Polonia, el partido nacionalista Ley y Justicia (PiS, por su sigla en inglés) ganó el respaldo suficiente como para gobernar solo. Y en España, el surgimiento de Podemos, otro partido nuevo de izquierda, ha puesto fin a la hegemonía tradicional del Partido Socialista de los Trabajadores de centroizquierda y del Partido Popular de centro derecha. (En Francia, por otra parte, el Frente Nacional de extrema derecha, liderado por Marine Le Pen, demostró su fuerza en la primera vuelta de las elecciones regionales de diciembre, aunque finalmente no resultó ganador).

Opinión | Jean Pisani-Ferry

Hace diez o veinte años, la pregunta existencial que debía enfrentar la Unión Europea era si seguía teniendo sentido su existencia en un mundo globalizado. La pregunta actual es si la UE puede responder bien a los embates importantes procedentes del exterior.

Opinión | Jean Pisani-Ferry

El crecimiento global vuelve a desilusionar. Hace un año, el Fondo Monetario Internacional esperaba que la producción mundial aumentara 4 por ciento en 2015. Ahora el Fondo está pronosticando un 3,3 por ciento para el año, más o menos lo mismo que en 2013 y 2014, y más de un punto porcentual por debajo del promedio de 2000-2007.

análisis | Jean Pisani-Ferry

En 1983 el economista y premio Nobel norteamericano, Wassily Leontief, hizo lo que por entonces fue una predicción alarmante. Las máquinas, dijo, probablemente reemplacen la mano de obra humana de la misma manera que el tractor reemplazó al caballo. Hoy, con unos 200 millones de personas desempleadas en el mundo -30 millones más que en 2008-, las palabras de Leontief ya no parecen tan estrafalarias como en otro momento.

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