Jean Pisani-Ferry

Profesor en la Hertie School of Governance en Berlín.

En el mes de julio, el anuncio del nuevo fondo de recuperación de la Unión Europea de 750.000 millones de euros (918.000 millones de dólares), llamado Next Generation UE, fue considerado revolucionario por muchos (y con justa razón). Nunca antes la UE se había endeudado, de forma mutualizada, para financiar transferencias y préstamos blandos para ayudar a los estados miembro a recuperarse de una importante sacudida económica. Al romper con tabúes de tan larga tradición, la iniciativa puede inclusive allanar el camino para una unión fiscal.

Desde el surgimiento del Covid-19 como una amenaza global, quedó claro que iba a poner a prueba las capacidades de respuesta, resiliencia y solidez de las sociedades del mundo. Pasado casi un año, es el momento de evaluar quién aprobó y quién suspendió el examen.

Un segundo mandato de Donald Trump habría supuesto la demolición del sistema económico internacional de posguerra. El unilateralismo agresivo, las iniciativas comerciales caóticas, el desprecio por la cooperación multilateral y el menosprecio de la idea misma de un bien común global por parte de Trump superarían la capacidad de la red de reglas e instituciones que sustentan la globalización. ¿Pero acaso una victoria de Joe Biden conducirá a una reparación del sistema global? Y de ser así, ¿cómo sería esta reparación? Éste es un interrogante mucho más difícil de responder.

Aunque empezar a celebrar ya el final de la Administración de Donald Trump en Estados Unidos sería una insensatez, no es demasiado pronto para evaluar el impacto que habrá dejado en el sistema económico internacional si su rival demócrata, Joe Biden, gana las elecciones de la semana próxima. En algunas áreas, un solo período presidencial de Trump habrá dejado una marca insignificante, y a Biden no le costará borrarla. Pero en varias otras, bien puede ser que los últimos cuatro años terminen siendo trascendentales; además, la larga sombra de la conducta internacional de Trump será una carga para su posible sucesor.

Para facilitar la recuperación de las economías europeas afectadas por la pandemia, en julio la Unión Europea acordó emitir 750 000 millones de euros (876000 millones de dólares) de deuda para financiar 390.000 millones de euros en subvenciones y 360.000 millones de euros en préstamos a los estados miembros del bloque. El programa, llamado Next Generation EU, ha sido calificado con razón como un gran avance: nunca antes la UE se endeudó para financiar gastos, mucho menos transferencias a los estados miembros.

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