El Gobierno nacional decidió relantizar la reestructuración de la deuda externa ante el avance de la pandemia. Argentina se encuentra en etapa de transmisión local del coronavirus, por lo que el presidente, Alberto Fernández declaró la cuarentena obligatoria desde el viernes de la semana pasada para todas las actividades no escenciales. La prioridad de la Casa Rosada desde entonces giró en torno a mitigar el golpe económico que sufrirán los sectores más vulnerables, en un país donde la pobreza afecta a una de cada tres personas y el empleo informal al 40% de los ocupados.

El ministro de Economía tiene hasta el 31 de marzo para llegar a un acuerdo con los acreedores

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) volverá a Buenos Aires para auditar la economía argentina, en medio de las renegociaciones por la multimillonaria deuda externa que realiza el gobierno de Alberto Fernández. El equipo técnico ya había realizado una primera revisión y renegociado el marco general sobre el préstamo de 44.000 millones de dólares que el país no puede devolver. La decisión se tomó después del encuentro en Arabia Saudí en el G20 entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del organismo, Kristalina Georgieva.

Internacional

Con la llegada de Kristalina Georgieva, el Fondo Monetario Internacional se replantea su política ante el mayor de sus deudores, que anunció una reestructuración de todo su pasivo público externo. Tras el posicionamiento de varios países europeos, el organismo le entregará a Argentina flexibilidades poco usuales, además de que, en un acto inédito, presionó a los bonistas privados para que acepten una quita en el capital.

Argentina

Alberto Fernández se vuelve a enfrentar ante el FMI para reestructurar la multimillonaria e insostenible deuda de Argentina. Después de haber participado en una operación similar en 2005 como jefe de Gabinete, ahora negocia como presidente. El Gobierno heredó de la gestión anterior un pasivo estatal que supera el 90% del PIB, con vencimientos inmediatos y escasas reservas, por lo que oficializó el inicio de un período de diálogo con los acreedores. El actual jefe de Estado argentino, que asumió su cargo el pasado 10 de diciembre, reformará los bonos en moneda extranjera, ante la inestabilidad de la deuda.