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Antonio Luque (Dcoop): "Por primera vez hemos visto tambalearse el ambientalismo falso de Europa"

  • "La ley de la cadena ha sido un engaño a la agricultura y a la ganadería"
  • "El agua  no es para el agricultor, es para que los consumidores compren calidad a precios asequibles"
  • "Ojalá tuviéramos dinero para comprar Deóleo y no encontrásemos ningún obstáculo jurídico. Ojalá"
Antonio Luque, presidente de Dcoop. Fotos: Fernando Ruso

A Antonio Luque le gusta decir que el gigante cooperativo que preside, Dcoop, no es una gran empresa sino muchos chiquititos juntos. Las 75.000 familias que están en la base del grupo han logrado batir récord de facturación, y están abriendo mercado a sus productos en Estados Unidos o China, entre casi 80 países a los que exportan, y hablan de tú a tú a grandes compañías del sector agroalimentario. Desde hace años Luque mantiene una cruzada permanente por el agua como el factor clave para garantizar la rentabilidad para el mundo rural.

El año pasado Dcoop batió récords y facturó 1.400 millones. ¿Se han hartado sus 75.000 agricultores cooperativistas de ganar dinero entonces?

Es verdad que hemos crecido en facturación. Y seguimos creciendo. Tenemos unos precios muy altos en sectores como el aceite de oliva. Precios excepcionalmente altos, disparatados, incluso. Pero a algunos de nuestros agricultores no les ha ido bien. Hay quien ha ganado dinero, mucho dinero incluso, pero no es generalizado porque hay muchos de nuestros socios que no han tenido producción y han visto como sus costes se disparaban. Si tú eres agricultor de secano en olivar y llevas dos años prácticamente sin cosecha no has ganado nada, por más que tu vecino, si tiene la suerte de tener agua y ha tenido dos medias cosechas, sí haya ganado. Ese es el problema. La mayoría de nuestros socios son de secano. Yo digo siempre que ojalá hubiéramos facturado lo que hemos facturado, pero con el doble de kilos. Podríamos haber tenido un precio un poquito más bajo pero con mucha más producción y que todos hubieran ganado, probablemente un poquito menos algunos, pero hubiera sido mucho mejor. Lo más importante, en lo que tenemos que trabajar para nuestros socios, es por el agua, para poder garantizar un nivel de ingreso estructural adecuado. Con la situación climatológica que tenemos es imprescindible tener acceso al agua.

¿Son ya la mayor cooperativa agraria de España?

No lo sé, pero sí sé que estamos entre las primeras gracias a la suma de los socios de 23 cooperativas. Hemos facturado más de 1.400 millones, y ahí no consolidamos una empresa como Pompeian, con la que operamos en Estados Unidos, ni otras empresas participadas, con las que podríamos alcanzar 1.700 ó 1.800 millones de volumen.

¿Están haciendo sus deberes las administraciones en cuanto a infraestructuras para paliar la próxima sequía que tiene que llegar?

Lo que se puede palpar es que estamos oyendo hablar de la sequía al presidente de la Junta de Andalucía constantemente, y eso no es poco. Veo en la sociedad un convencimiento de que hay que hacer algo con el tema del agua, esa mentalidad está cambiando a nivel general, y se están haciendo cosas. Pero muy pocas. El propio presidente ha dicho que se trata de inversiones lentas, pero pero hay que hacerlas, hay que tomar decisiones. Hay que acelerar los procesos, hay que cambiar los sistemas de aprobación de autorizaciones … Y hay que presionar para que estas decisiones se tomen a nivel de Andalucía, a nivel de España y a nivel de Europa. Vamos en esa dirección pero yo creo que hay que acelerar el paso tremendamente. Hay muchas más cosas que se pueden hacer.

Ustedes sí se han puesto manos a la obra con una nueva comunidad de regantes, con una clara apuesta por aguas regeneradas para llevar agua a comarcas ahora necesitadas. ¿Están encontrando trabas administrativas?

Lo estamos haciendo, pero estamos absolutamente desesperados. Estamos esperando a ver qué medidas se van a tomar. Hay personas de la administración que me han dicho que no se puede, que está prohibido. ¿Pero quién prohíbe regenerar y recuperar un agua que ahora está contaminando el mar? ¿Lo prohíbe el Parlamento europeo? ¿Lo prohíbe el Parlamento andaluz? Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga ha publicado un artículo que demuestra que en aquellas playas donde se vierten aguas depuradas y regeneradas hay muchísima más diversidad y más peces que donde se vierte sin depurar. Bueno, pues estamos tirando agua contaminada al mar, y con ese agua nosotros podemos generar riqueza y empleo en el medio rural, podemos mejorar el medio ambiente porque nuestros bosques cultivados son sumideros de CO2, y podemos dejar de contaminar el mar. Pero nos dicen que está prohibido. Llevamos tres o cuatro años hablando del proyecto, que nos permitiría usar 50 hectómetros cúbicos de agua, y nos desesperamos al ver que ese agua sigue acabando en el mar y que no se han tomado decisiones. Hay que acelerarlo todo. Cuando empezamos a hablar del tema nos decían que era imposible, que era una locura. Hoy hay una inmensa mayoría de la sociedad que es consciente de que lo que hay que hacer es tomar medidas y hacer proyectos de este tipo. Es cierto que son una inversión muy grande, pero con los fondos europeos, que se están utilizando probablemente en algo mucho menos rentable socialmente, podríamos tener autopistas de agua, que es la única manera de mantener nuestros pueblos y aumentar la riqueza de la comunidad con lo que supone el valor de la producción, exportaciones ...

-Usted ha sido muy crítico con la Ley de la Cadena Alimentaria. El ministro Planas ha anunciado que va a modificarla. ¿Qué se debe cambiar?

Al principio de los tiempos de la Ley de la Cadena se lo dijimos al ministro. Le explicamos que a todos nos encantaría que fuera posible que cualquier agricultor de este país cubra los costes de producción por una ley. Sería fantástico. Pero esa es la carta a los Reyes Magos y a Papá Noel para que vengan juntos. La ley de la cadena ha sido un engaño a la agricultura y a la ganadería. Para que funcione se necesitarían tres cosas:

La primera es que el Ministerio fije los costes para producir cada alimento, y por lo tanto el precio del que no se puede bajar. Pero ¿cómo lo va a plantear? En Dcoop somos 75.000 socios, cada uno con sus costes. ¿Quién me dice cuál es el coste de producción?

La segunda es que la ley no me permite vender naranjas por debajo de un determinado precio, pero sí se permite que entren naranjas más baratas, por ejemplo desde Egipto. O con el tomate. ¿Qué está pasando con el tomate? Que España está perdiendo cuota de mercado porque las empresas españolas están dejando de ser proveedoras en determinados mercados. Y con la leche de cabra igual: el coste de producción en Holanda es más bajo, y se quedan con el mercado, mientras que el producto español tiene una línea roja en sus costes.

Habría que poner una tercera condición para que funcione la Ley de la Cadena: el Gobierno tendría que compensar a los agricultores que en un momento dado no pueden vender sus productos porque el precio del mercado está por debajo de sus costes de producción.

Tal y como está la Ley de la Cadena no funciona porque no es posible. Los agricultores más profesionalizados se adaptan muy rápidamente a las nuevas circunstancias, pero los pequeños productores no pueden hacerlo.

Movilizaciones

Han conseguido tras meses de movilizaciones que Bruselas flexibilice algo de lo que antes era inamovible. ¿Cree que deben mantener la presión?

Mantenemos la presión, aunque me da pena que en estas movilizaciones no hayamos centrado el tiro en lo realmente importante, en lo que de verdad podría transformar el futuro del sector en Andalucía y en España, que es el tema del agua. Pero por primera vez hemos visto tambalearse esa voluntad de ambientalismo falso de Europa, hemos visto que es posible cambiar la posición de Europa en muchos temas. Cuando hablamos de sostenibilidad, es el sector agroalimentario, los agricultores y los ganaderos, los que deberíamos llevar la bandera de sostenibilidad más alta posible. Somos los más firmes defensores de nuestro sistema productivo, que es la agricultura, el campo. Somos los que vivimos en él y nos gustaría que en él siguieran viviendo nuestros hijos y nuestros nietos. Es verdad que puede haber alguna alguna metedura de pata de alguno, no voy a decir que no porque somos muchos, pero mayoritariamente se está haciendo un trabajo francamente bueno. Y con estas movilizaciones es verdad que por primera vez hemos visto cambiar un poquito la postura de Europa. Todo el mundo se ha dado cuenta que no puede ser esta complejidad administrativa, está burocracia, el tratar a la ganadería de una manera absolutamente absurda ... Se ha llegado a un momento en que se ha convertido en una locura, y yo confío en que estas movilizaciones sirvan de verdad para consolidar cambios importantes. Ya digo que lo que más me gustaría es que se tocaran temas como el agua, porque eso sí que son cambios estructurales que nos ayudarían a cambiar a Andalucía de una forma mucho más definida. Ahí sí que habría convergencia.

¿Le ha dolido ver cómo se volvía a romper la unidad de acción de los agricultores en el momento crítico, cuando se estaban consiguiendo objetivos? ¿Han dejado escapar el pájaro cuando casi lo tenían en la jaula?

Ha habido muchas connotaciones en España y es verdad que se ha roto la unidad desde alguna organización que ha entrado en una serie de cuestiones ... Creo que queda mucho trabajo aunque es cierto que, como dice, teníamos posibilidad de coger más pájaros y se nos están volando. Pero yo confío todavía en que se consigan muchas más cosas de las que hemos logrado.

Aceite de oliva

¿Cómo prevé la evolución del mercado del aceite de aquí a otoño?

Hay una situación clara y es que de aquí a noviembre no vamos a tener aceite de oliva disponible. Vamos a llegar a noviembre con las existencias más bajas de la historia. A partir de noviembre está claro que el mercado va a estar en un nivel inferior, no se sabe si en uno, dos o tres euros. Será una bajada con picos, en dientes de sierra, conforme los grandes compradores tengan necesidad de abastecerse. Puede haber días en los que a quien quiera comprar le cueste 10 euros un kilo. Y ese mismo día, el que tenga que vender por narices a lo mejor tiene que hacerlo a 5. Va a haber una tensión muy grande en el mercado, pero es normal en estas circunstancias. Aunque una situación tan tensa no la hemos vivido nunca. Y lo tendremos que gestionar.

¿Volveremos a tener el aceite a 2 euros en origen a medio plazo si hay cosechas importantes?

Es la gran la gran pregunta. Sinceramente creo que podemos mantener el precio por encima de esos dos euros, pero es verdad que si tenemos una situación climatológica buena, o incluso normal, en España va a haber campañas en la que tengamos 2 millones de toneladas de aceite. Si además tenemos un enlace alto de la campaña anterior es verdad que vamos a ver situaciones muy complicadas de precio. Creo que eso lo veremos, desgraciadamente . Pero por otro lado digo que por suerte lo veremos, porque si no ocurre es porque no llueve y eso es todavía peor. Por eso insisto tanto en el tema del agua. En España habíamos conseguido vender ya anualmente 1,5 millones de toneladas a unos precios que podían estar bien, entre 3 y 4 euros. Ahora de pronto llegan dos años de sequía y vendemos 750.000 toneladas. Para cuando lleguen esas grandes cosechas hay que volver a conseguir mercados para el 1,5 millones de toneladas que vendíamos y para 500.000 toneladas más. Cuando tengamos mercado para 2 millones de toneladas esto se estabilizará. Lo que no puede ser que tengamos un año 1.8 millones de toneladas y dos años seguidos 700.000, porque nos cargamos el mercado. Es muy importante mantener una estabilidad no solo para los agricultores sino para la industria, la exportación, la vida en los pueblos. El agua no es para el agricultor, el agua es para que los consumidores compren productos a precios asequibles, y productos de calidad. El agricultor no gasta el agua más que para producir alimentos.

¿Siguen interesados en Deóleo, o lo que le piden por esta empresa está fuera de mercado?

En este momento no se sabe muy bien lo que va a pasar. Hay un intento de venta de la participación de CVC, y hay unos intentos de compra en los que hemos estado nosotros y otras empresas, y que no han llegado a buen fin por la complejidad de este tipo de operaciones y por la situación tan complicada en el sector. Y ahí estamos. Está claro que CVC ha manifestado su voluntad de salir. No veo fácil que compre cualquier empresa industrial en este momento, pero tampoco veo fácil que entre un operador financiero. Nosotros estamos interesados. Ojalá pudiéramos comprar. Ojalá tuviéramos dinero y no hubiera ningún problema jurídico para poder comprar. Lo digo abiertamente. Pero no es algo tan fácil.

¿Tienen alguna otra operación de calado en el objetivo?

No, ninguna otra.

Exportación

Las ventas de Dcoop en el exterior se acercan ya al 50% de su facturación. ¿Qué estrategia se plantean a medio plazo?

Lo normal es eso, que en torno a la mitad de nuestras ventas sean fuera de España. En realidad hay que considerar que una parte de nuestra facturación es de suministros, para consumo de nuestras cooperativas, y en lo que es venta de producto agrícola más del 50% del negocio ya está fuera de nuestras fronteras. Somos 75.000 socios, y siempre digo que más que una gran empresa somos muchos chicos juntos. Me gusta oír al presidente de la Junta hablar de que hay que potenciar que los grupos cooperativos cojan tamaño y dimensión, y que puedan estar bien situados en los mercados a nivel mundial. Esa sí que es una verdadera ley de la cadena, eso sí que sirve para garantizar la rentabilidad a los agricultores y ganaderos.

¿Qué perspectivas tienen en el mercado americano?

El mercado americano sigue siendo para nosotros prioritario. Tenemos el 50% de una compañía, Pompeian, que sigue siendo la marca líder en Estados Unidos y está funcionando bien. Aunque está claro que el americano no es el único mercado. Nosotros tenemos unas producciones muy grandes y tenemos que vender en muchos países, pero el mercado americano está claro que es prioritario.

Es sintomático que una cooperativa andaluza sea la primera empresa española en entrar con almendra a China.

Tanto en almendra como en pistacho tenemos muy buenas expectativas. La verdad es que en la almendra estamos creciendo mucho, y estamos intentando introducirnos en mercados importantes como el asiático en China , pese a la dificultad por la competencia con productos de Estados Unidos o Australia. Estamos trabajando muy bien y estamos bastante esperanzados en consolidar de cara al futuro ese crecimiento.

¿Será el pistacho otro producto cooperativo?

Estamos convencidos de que va a ser un producto de futuro, de que va a ser muy importante para nosotros. Somos los principales productores de pistacho de España especialmente en Andalucía, y creemos que ese cultivo va a ser fundamental para nuestra cooperativa en los próximos años.

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