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A cuatro meses de la Copa América: Barcelona espera 2,5 millones de visitantes y más de 1.000 millones de impacto

  • La ciudad tiene en marcha inversiones por más de 120 millones para que la huella de la competición sea duradera
  • El Port Vell y el Port Olímpic, protagonistas de la transformación
Imagen de la Copa América de Valencia. Reuters
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Aunque los focos de la agenda deportiva puedan ponerse este verano en los Juegos Olímpicos de París en un primer momento, Barcelona celebrará el tercer mayor evento del mundo con la 37a edición de la Copa América de Vela. La cita, que arrancará el día 22 de agosto y se prolongará hasta el 20 de octubre, ha logrado poner de acuerdo a todas las instituciones del territorio y al capital privado con un mismo objetivo: que su efecto sea duradero en la ciudad y sirva para acelerar la transformación de la zona portuaria.

Según los datos elaborados por la Universitat Pompeu Fabra (UPF), la competición, llamada realmente como la Copa del América, por el barco que disputó su primera edición hace 170 años, tendrá un impacto económico de 1.115 millones de euros, más de la mitad por el gasto de los aficionados y demás visitantes movilizados, algunos desde hace ya meses en la capital catalana.

"Es una competición muy diferente a, por ejemplo, un Mundial de fútbol o un Gran Premio de Fórmula 1. En la ciudad habrá regatas los martes, miércoles, viernes, sábados y domingos, por lo que los visitantes pasan largas estancias. En la última edición, en Auckland (Nueva Zelanda), fueron 800.000 personas y en esta ocasión, debido a la proximidad geográfica con el resto de países europeos y que se podrá ver desde la playa las estimaciones marcan 2,5 millones de visitantes", explica Aurora Catà, vicepresidenta de la Copa América y presidenta de Barcelona Global, la entidad que impulsó la candidatura barcelonesa, hasta 2022.

Además, acumuló 941 millones de espectadores y un valor mediático de 833 millones en un huso horario muy distinto al europeo, que tiene el mayor volumen de aficionados de este deporte.

Pero más allá del impacto turístico, la ciudad pretende que la competición deje una huella permanente, como el tan recordado ejemplo de los Juegos Olímpicos de 1992. "Servirá para abrir el puerto a la ciudad. Barcelona no necesitaba de nueva infraestructura y lo que se está haciendo es acelerar proyectos como la renovación del Port Vell, el Port Olímpic o el final de la Via Laietana y Las Ramblas, que ya estaban previstos", añade la dirigente catalana.

Así lo detalla el mismo Puerto de Barcelona, que alberga ya las bases de los seis equipos competidores –construidas por los mismos contendientes-. En total, sumando inversión pública y privada, las actuaciones se elevan por encima de los 120 millones de euros. "Será la segunda gran transformación del Port Vell desde los Juegos Olímpicos y quedará como legado una vez finalice la competición", señalan fuentes de la infraestructura portuaria a elEconomista.es.

¿Cómo llegó la Copa América?

De este modo, las regatas lograron poner de acuerdo al Ayuntamiento de Barcelona, entonces gobernado por Ada Colau, la Generalitat de Catalunya y el Gobierno para secundar la propuesta. Y eso que la oferta económica no era ni mucho menos la más importante. Era la tercera en un concurso en el que también participaron Yeda (Arabia Saudí), Málaga y Cork (Irlanda). "Al Team New Zealand –el último ganador es el organizador de la siguiente edición- le convenció la apuesta de Barcelona por la sostenibilidad y la innovación", desgrana Catà.

Lo cierto es que la iniciativa no estaba en la agenda mediática catalana. Salió, dicen, de los vínculos de Daniel Puig –miembro de la familia propietaria de los perfumes Puig- con Guillermo Altadill, regatista catalán que navegaba con Grant Dalton, el consejero delegado de la Copa América. De ahí surgieron los contactos, al principio con poca esperanza, que terminaron en el resultado actual.

Y desde la organización se plantean incluso repetir como sede anfitriona, en el caso de que el Emirates Team New Zealand o el suizo Alinghi Red Bull Racing se proclamen vencedores. De ser uno de los otros cuatro equipos -Ineos Britannia (Reino Unido), Orient Express Racing Team (Francia), Luna Rossa Prada Pirelli (Italia) y American Magic (Estados Unidos)-, lo normal sería que se disputase en su país de origen.

Por el momento, Barcelona se centra en ultimar los preparativos de una competición -solo hace falta darse un paseo por la zona portuaria- que nace en 1851, cuando el navío América ganó una regata en la Exposición Internacional de Londres. Los dueños de la embarcación, el New York Yatch Club, tomaron la decisión de que el trofeo fuera pasando de manos a los ganadores de los desafíos que se hicieran a partir de entonces.

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