Vivienda

Buenas sensaciones para la inversión en costa

  • La época estival acompaña una progresiva recuperación del sector
  • La compraventa de viviendas en Canarias se disparó un 173% en mayo
  • El paso definitivo para la recuperación será el restablecimiento de la libre circulación

El mercado inmobiliario, todavía bajo los efectos de la Covid 19, avanza a buen ritmo y poco a poco gana empuje, tal y como arrojan las cifras. Apenas finalizado el mes de junio, la inversión en activos alcanzó los 2.500 millones en el segundo trimestre, un 52% más que en los tres meses anteriores, según apunta la consultora CBRE. Son datos que invitan al optimismo en un sector que, hoy por hoy, centra sus esfuerzos en volver a los niveles de prepandemia.

Por segmentos, el indudable triunfador de este periodo es el logístico-industrial, pero el producto residencial también está resistiendo con fortaleza los embates de la crisis. Y es que la vivienda en España siempre ha sido objeto de deseo, tanto para uso privativo como alternativa de inversión.

En este contexto, no podemos olvidarnos del residencial de costa, que ha padecido especialmente los efectos de la pandemia, lastrada por año y medio de restricciones en la movilidad y de parálisis de actividad turística. Tras unos meses de caídas en las ventas, sobre todo entre los compradores extranjeros, el comienzo de la época estival reaviva este mercado y, parece que acompaña, ahora sí, una progresiva recuperación del sector.

Aunque el comportamiento es dispar en función de las regiones, recientemente, el Consejo General del Notariado publicaba que la compraventa de viviendas en Canarias se disparó un 173% en el mes de mayo con respecto al año precedente; en la Comunidad Valenciana y Murcia superó el 140%; mientras que en Baleares el crecimiento fue de un 132,7%.

Sí es cierto que, por el momento, la recuperación vendrá especialmente impulsada por los compradores nacionales, que tras el confinamiento renuevan su interés por la segunda residencia. También influirá de forma decisiva el hecho de que durante este periodo la tasa de ahorro ha crecido a niveles históricos y que el inmobiliario, en un tiempo de vaivenes e incertidumbre en los mercados financieros, se ha consolidado como un valor refugio para las inversiones.

El paso definitivo para la recuperación será el restablecimiento de la libre circulación que servirá para atraer el regreso del capital británico (si el Brexit no lo impide), inversor internacional por excelencia en España, además de franceses y alemanes. A ello se une el auge del teletrabajo, que parece que puede convertirse en un factor que estimule también la compra y alquiler de viviendas, al mismo tiempo que seguimos siendo un destino de excepción por la calidad de vida, la climatología y la oferta cultural y de ocio.

Por otro lado, el interés de la inversión en zonas de costa también se hace patente en la buena acogida que están teniendo muchos proyectos de financiación participativa que se están llevando a cabo en los últimos meses en estas localizaciones. Este modelo de financiación reúne a muchos pequeños inversores para participar en el desarrollo de un proyecto inmobiliario, lo que constituye un buen termómetro para testar el interés por este tipo de activos.

Buen ejemplo de ello es la buena acogida que han tenido los proyectos de crowdfunding que hemos desarrollado desde Urbanitae en Menorca, Ibiza, Málaga o Cádiz, que han superado en su conjunto las 1.000 inversiones, con sobredemanda en la mayoría de casos.

Y es que, si algo positivo nos deja esta crisis es la constatación de que el sector inmobiliario tiene una posición más sólida que en ocasiones anteriores, quizás por tener la lección aprendida de la pasada burbuja inmobiliaria, pero, fundamentalmente, porque ha demostrado ser un valor seguro y rentable. El apetito por invertir en inmobiliario sigue muy vivo en España y debemos confiar en que este segundo semestre, con gran parte de la población ya vacunada y con la posibilidad de desplazarse libremente, se produzca un repunte en la inversión en segunda residencia.

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