Vivienda - Inmobiliario

Las zonas calientes del alquiler turístico en España: en Madrid Centro y Málaga pesa más del 20%

Foto: iStock

Las 351.389 viviendas turísticas que hay en España no solucionarían la escasez de oferta que padece España si se reincorporaran al mercado de alquiler residencial pese a que su presencia en determinadas zonas y ciudades llega a tener un peso superior al 20% sobre el total de arrendamientos residenciales.

Coincidiendo con la propuesta del Gobierno de regular las viviendas de alquiler turístico, el Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha analizado el peso del alquiler turístico sobre el total del alquiler residencial a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la plataforma Airbnb y ha marcado sobre el mapa dos zonas concretas y dos ciudades donde la tensión es especialmente alta.

Las zonas son Madrid Centro y el distrito barcelonés de Ciutat Vella, donde el porcentaje de pisos turísticos sobre el total de alquileres asciende al 24,29% (es decir, casi una de cada cuatro viviendas en alquiler son turísticas supera con creces) y al 10,64%, respectivamente. La ciudades, por su parte, son Málaga, donde casi el 21% (20,95%) de los alquileres son destinados a los turistas, y San Sebastián, con una proporción del 10,82%.

En estas cuatro ubicaciones, especialmente en el distrito Centro de Madrid y en Málaga, la proporción es elevada, sin embargo, incorporar los pisos turísticos al mercado de alquiler general no derivaría en un aumento de la oferta suficiente para solucionar el problema del acceso a la vivienda, según el informe.

La realidad tras el dato: ¿mejoraría la oferta sin ellos?

Si se analiza el caso de Madrid, por ejemplo, las viviendas turísticas representan el 9,68% del total de inmuebles de Centro pero no llegan al 2% en ningún otro lugar, incluso su presencia llega a ser prácticamente inexistente en distritos como Vicálvaro, Villa de Vallecas, Moratalaz o Villaverde. En total, el observatorio apunta a que incorporar todas las viviendas turísticas de la capital al mercado tradicional elevaría la oferta un 5,09%.

En Barcelona, la conclusión es similar. En los distritos de Ciutat Vella o Eixample se contabilizan un 4,17% y un 2,96%, respectivamente, de pisos de uso turístico con respecto al total de viviendas, pero fuera de sus 'fronteras', el peso de estos es inferior al 1,5%, llegando a ser irrelevante en zonas como Nou Barris, Sant Andreu, Horta Guinardó o Les Corts. En este caso, si todas estas viviendas se trasvasaran al mercado de vivienda residencial, el aumento sería del 5,31%, porcentaje insuficiente para acabar con la tensión, como indicó el alcalde de la ciudad condal, Jaume Collboni, al hablar de cortina de humo.

¿Y en las zonas turísticas? En Valencia, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Bilbao o Palma de Mallorca el peso de los alquileres turísticos respecto del total es relevante por la importancia del sector turístico, sin embargo, en ninguna de ellas absorber estos pisos al mercado general de alquiler incrementaría la oferta más de un 10%. Sería Valencia la que más se acercaría, con un 9,86%, seguida de Las Palmas de Gran Canaria, con un 9,72%. En Santa Cruz de Tenerife la repercusión de la medida sería del 6,17%, en Bilbao, del 5,97% y en Palma de Mallorca, del 4,66%.

Sergio Cardona, analista del Observatorio del Alquiler, indica que "pese a que en esos lugares con más turismo el peso de los alquileres en régimen turístico es muy alto, la realidad es que su presencia es muy desigual y no afecta de igual manera a todas las zonas de una ciudad" por lo que el problema de escasez de oferta persistiría, añade.

La leve repercusión se explica en las segundas residencias. En muchas de estas zonas turísticas, los propietarios pasan poco tiempo en sus viviendas 'de retiro' por lo que optan por sacarlas al mercado del alquiler turístico durante el tiempo que no van a disfrutar de ellas para obtener rentabilidad pero no se plantean sacarlas como alquiler de larga estancia; el trasvase al mercado del alquiler residencial nunca sería total.

Palma de Mallorca, que ha prohibido nuevas licencias de alquiler turístico, es un ejemplo de la distorsión entre oferta y demanda que no solucionaría el fin del alquiler de viviendas a turistas. Cardona indica que en este caso el peso real de los inmuebles turísticos en esta ciudad es de tan solo el 1,03%, y su incorporación solo supondría un incremento de la oferta del 4,66%, "unas cifras claramente insuficientes para hacer frente al problema de acceso a una vivienda en la capital balear".

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