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El euríbor deja de creer en los recortes del BCE y eso es una mala noticia para las hipotecas

El euríbor vuelve a dar una alegría en junio a las hipotecas al bajar al 3,65% desde el 3,68% de mayo. El problema es que venimos de unas elevadas expectativas para que el índice bajara con fuerza este año, compensando, en parte, el fulgurante ascenso de 2022 y 2023, y ahora está desmontando esas antiguas previsiones del mercado. Pese al recorte del BCE de principio de mes y que todas las apuestas apuntan a la dirección de dos bajadas para lo que queda de año, los plazos más cortos han comenzado a desterrar este escenario. La consecuencia es que el euríbor ha entrado en una meseta o limbo que convertirá las revisiones de las cuotas hipotecarias en descuentos testimoniales.

El euríbor vuelve a cortocircuitar y a dibujar extraños gráficos en los plazos cortos. Además del índice a doce meses, al que están vinculadas la mayoría de hipotecas a tipo variable, existen plazos más cortos dentro del mercado interbancario (a seis, tres o un mes y también a una semana). Desde comienzos de año, el euríbor a doce meses está por debajo del resto de referencias, cuando históricamente se sitúa por encima, cotizando con una especie de prima al tratarse del período más largo.

El euríbor es un resumen de los préstamos que se hacen los bancos entre ellos a distintos plazos. Y la situación es rara porque, cuando se presta dinero, los intereses suelen ser más elevados a más largo plazo. El prestatario asume más riesgo y lo compensa aplicando un mayor interés. Los distintos plazos funcionan como la deuda soberana y su curva de interés. Es un episodio típico de cambio de ciclo de tipos de interés, pero, tras el primer recorte del BCE de junio y un pequeño amago de vuelta a la normalidad, el euríbor vuelve a registrar anomalías.

El BCE no deja de enviar señales de que habrá más bajadas de tipos para este año. En ese sentido, septiembre y diciembre se consideran como los meses clave en los que puede haber bajada, pues es cuando se recibirá una actualización de los datos macro que otorgue confianza a la institución para actuar. El OIS (Overnight Indexed Swap) es el mercado donde los inversores cubren sus posiciones ante los movimientos de los tipos de interés. Según las perspectivas que plantea este indicador, se esperan dos movimientos a la baja para lo que resta de año. Estos serían de 25 puntos cada uno y se darían en septiembre y diciembre. Esto contrasta marcadamente con las perspectivas que había hace escasos meses, cuando se contemplaban seis bajadas de 25 puntos básicos en lo que va de año gracias a un binomio de inflación controlada y debilidad económica que empujase al BCE a moverse con mayor agilidad.

Pero igual que a principios de año el euríbor de las hipotecas reaccionó como un reloj a las grandes expectativas de una sucesión de recortes, esta vez es muy diferente. Ha terminado el mes de junio en el 3,57%, lo que ofrece una lectura singular. En los próximos doce meses, el tipo medio interbancario se moverá en esta cifra, lo que ya parece difícil que encaje los dos recortes previstos por el mercado para este año.

El euríbor se mueve con la referencia del tipo de depósito del BCE que se encuentra en el 3,75%. Apenas le concede una bajada para el período de doce meses. Pero todavía más extraño es el comportamiento de los plazos a tres y a seis meses. Se sitúan en el 3,69% y en el 3,68%, respectivamente. Están mucho más cerca de reflejar ningún movimiento del BCE, que los dos recortes que apunta el mercado.

En este galimatías también influye la incertidumbre por la que transita el BCE y sus escasas pistas. "Para hacer más necesitamos ver más y en septiembre tendremos más datos disponibles; no quiero mostrar ninguna señal antes de tener más datos", comentaba Boris Vujcic, miembro del Consejo de Gobierno. Ollie Rhen, gobernador del banco de Finlandia, era más específico y hablaba abiertamente de dos recortes en septiembre y en diciembre. "Si se observan, las expectativas del mercado son razonables" defendía en una entrevista este miércoles el alto cargo.

Las dudas respecto a un ritmo aún menor, también, están presentes en el seno de la institución. Prueba de ello fueron las palabras de Peter Kazimir, miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo. El alto cargo apostaba directamente por una sola bajada de tipos más para lo que resta de año, alegando: "sigo viendo un riesgo significativo de aumento de la inflación por el incremento de los salarios". Sin embargo, también se remitió a septiembre como la fecha clave para trabajar con nuevos datos.

Un euríbor bajando muy despacio

Los expertos apuestan por una moderación mayor en las caídas del euríbor, más allá de lo que espera el mismo mercado. Desde Bankinter creen que para este diciembre de 2024 el índice apenas descenderá hasta el 3,5%. Además, los próximos años serán también un largo proceso, con un 3% para finales de 2025, según sus estimaciones, y del 3,25% para 2026. Desde el banco español señalan que esto se debe a un escenario central "en el que el BCE no baja los tipos más este año", aunque no descartan un movimiento en diciembre. Una inflación enconada se sumaría con "una actitud más suave frente a la Fed que traerá una depreciación del euro que sume inflación importada". En resumen, ven cuatro bajadas a partir de 2025 y una sola más en 2026, llevando el 'precio del dinero' a un rango de entre el 3% y 2,5% para entonces.

A comienzos de año, los futuros del euríbor de Bloomberg estaban prácticamente en línea con las previsiones de los mercados con los tipos de interés. De este modo, el mercado descontaba un potente descenso mes a mes este mismo 2024 para que la tasa interbancaria aterrizara en el 2,39% en diciembre. Sin embargo, la nueva perspectiva ha dado paso a unas previsiones mucho menos halagüeñas para los hipotecados, situándose en ese mes en el 3,29%. A partir de entonces y más a largo plazo, la diferencia entre ambas estimaciones se iría estrechando, pero siempre sería de medio punto más ahora, apostando por un euríbor en el 2,69% para finales de 2025 y 2,56% para 2026.

Otros analistas, menos pesimistas con la idea de los recortes, siguen augurando que el descenso del euríbor se cocerá a fuego lento. Un ejemplo de ello es el panel de previsiones de Funcas, que apunta a un euríbor en el 3,2% para diciembre de 2023 y en el 2,8% para el mismo período de 2025. Por su parte, Caixabank Research, que en sus últimas estimaciones a un euríbor a 12 meses del 3,03% para 2024 y del 2,46% para 2025. El propio BCE, en sus previsiones publicadas junto con la actualización de los tipos de interés, hablaba de un euríbor estancado en el 2,8% a finales del año que viene.

Joaquín Robles, analista de XTB, defiende una situación similar. Un euríbor atrapado en el 3,5% hasta que haya una "mayor visibilidad sobre movimientos del BCE" ya sea por una potente caída de la inflación. El problema es que "parece muy complicado que los precios puedan estabilizarse con la actual solidez del mercado laboral y la confianza en el gasto, por lo que nuestro escenario base en estos momentos es el de un solo recorte en el mes de diciembre y que el euríbor cotizará en el rango de entre 3,65% y 3,30% de aquí a final de año".

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