Telecomunicaciones

El Gobierno entra en Telefónica y controlará hasta el 10% del capital

El Consejo de Ministros ha autorizado la irrupción de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en el capital de Telefónica, con una participación de hasta el 10%, que en precios de mercado se valora actualmente en poco más de 2.000 millones de euros. Con este movimiento, el brazo empresarial del Ejecutivo se convierte en el mayor accionista de la multinacional de telecomunicaciones. De hecho, al referido 10% que podría alcanzar la SEPI se sumaría el 5% que actualmente dispone el fondo Saudí Telecom (STC), cuya sintonía con Moncloa es completa según explican a elEconomista.es fuentes conocedoras de la situación. "Con una vocación de permanencia, la participación de SEPI permitirá proporcionar a Telefónica una mayor estabilidad accionarial para que la compañía alcance sus objetivos y, por ende, contribuirá a la salvaguarda de sus capacidades estratégicas", afirma el Ejecutivo en un breve comunicado, difundido al término del Consejo de Ministros.

Hay que remontarse hasta el siglo pasado, a febrero de 1997, para encontrar capital público en la compañía de telecomunicaciones de bandera del país. Fue hace exactamente 10.197 días, bajo el Gobierno de José María Aznar, cuando se ejecutó lo que en su momento se convirtió en la mayor operación bursátil de la historia española, con la privatización por completo de la compañía. La OPV puso en el mercado el 20,9% de Telefónica y por la que las arcas públicas recaudaron 660.000 millones de pesetas (3.975 millones de euros). De esa forma, el grupo viene a valer casi lo mismo 27 años después de la OPV.

En el mismo documento difundido por la CNMV, la empresa pública destaca que "Telefónica es una compañía líder en el ámbito de las telecomunicaciones tanto en España como en el plano internacional. Desarrolla un conjunto de actividades que resultan de crucial relevancia para la economía, el tejido productivo, la investigación, la seguridad, la defensa y, en definitiva, el bienestar de los ciudadanos". A partir de ahora, la SEPI "procederá a llevar a cabo los trámites y actuaciones que permitan poner en marcha el proceso para, minimizando el impacto en la cotización, completar la adquisición del volumen de acciones necesario".

Los efectos colaterales de esta decisión ponen de manifiesto que STC no convertirá el 5% que actualmente atesora en derivados en acciones de plenos de derechos políticos. De esa forma, Moncloa se libera de tener que autorizar un movimiento que ya parece totalmente descartado.

Según ha podido confirmar elEconomista.es, la inmediata entrada de la Sepi en la compañía ha sorprendido a los principales accionistas de la teleco, que tuvieron conocimiento del movimiento por el comunicado de la sociedad estatal a la CNMV.

El comunicado del Consejo de Ministros deja en el aire el porcentaje exacto de la compra de la Sepi, que podría alcanzar el 10%, pero sin que necesariamente alcance dicha magnitud. Entre otros detalles, el organismo que preside Belén Gualda tiene a tiro el 5% del capital de Telefónica, procedente de los derivados de STC, pero faltaría otro tanto para alcanzar los dos dígitos.

BBVA estaría dispuesto a desinvertir en la teleco, en sintonía con las recientes declaraciones de Onur Genç, quien aseguró a finales del pasado octubre que la posición de la entidad en Telefónica, cifrada en 4,87%, "es una posición disponible para la venta, como dice la contabilidad. Es una participación financiera y no pretendemos en absoluto ampliarla", explicó el consejero delegado de BBVA, Onur Genç, durante la última presentación de resultados -el banco controla un 4,8% en Telefónica-.

El banquero sí valoró que, "desde el punto de vista financiero, está muy bien que haya inversores interesados en una empresa de la importancia de Telefónica porque marca un baremo mínimo para la acción y desde el punto de vista financiero es positivo que haya otros inversores interesados".

Al igual que BBVA, CaixaBank ha marcado desde el principio cierta distancia frente a la incursión del Grupo STC y la respuesta del Gobierno a través de la SEPI, aunque juzgaron positivo que haya apetito inversor que aporte estabilidad. En sus comparecencias públicas, ambos bancos han descartado reforzar la participación accionarial en Telefónica, que suma casi el 11% de su capital y alcanza una valoración de 2.225,15 millones de euros a los 3,57 euros a los que cerró hoy la cotización en Bolsa de la teleco.

Con similares palabras, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, valoró como "muy necesario y relevante" que llegue inversión extranjera a España, pero sí reparó en que la inesperada incursión de la compañía saudí provocó un "ruido" que "se podría haber evitado", reservando la opinión de CaixaBank a las reuniones del consejo de Telefónica. El Grupo CaixaBank controla a su vez alrededor del 6% de Telefónica a través del banco (CaixaBank mantiene un 3,5%) y CriteriaCaixa, con otro 2,5%.

La SEPI se prepara para afrontar unos momentos de incertidumbre. Los ingresos que recibe anualmente de los dividendos correspondientes a Red Eléctrica y Enagas pueden convertirse en clave para hacer frente a su desembarco en Telefónica. El Ejecutivo ha aprobado un paquete extra de inversiones para Red Eléctrica, de cerca de 1.000 millones de euros, que le permitirá mejorar los ingresos que percibe por los peajes de la tarifa eléctrica durante los próximos años.

La compañía recibirá por este motivo unos ingresos extra que pueden facilitar mantener el nivel de dividendo pese a la necesidad de incrementar con fuerza su ritmo de inversión en los próximos años. El gestor técnico del sistema eléctrico verá también cómo se incrementa el nivel de objetivo de inversión en la red de transporte en la revisión que se preparan para iniciar de la planificación energética para los próximos años.

Una situación similar se produce en Enagas. La retribución de la compañía puede incrementarse con la llegada de nuevos activos necesarios para el avance del hidrógeno en España. La empresa tiene pendiente revisar el plan estratégico en el primer trimestre de este próximo año y uno de los puntos que genera más tensión es la capacidad de la empresa para mantener el nivel de retribución a sus accionistas. Un incremento de su nivel retributivo facilitaría mantener el actual pay out de la compañía

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