Telecomunicaciones

Bruselas frena la fusión de Orange y MásMóvil para estudiarla sin prisas

  • Busca "más tiempo para evaluar el impacto de la operación sobre la competencia"
  • Los operadores declinan aventurar nuevos plazos tras la 'paralización del reloj'
Ludovic Pech, consejero delegado de Orange España y Meinrad Spenger, consejero delegado del Grupo MásMóvil
Madrid/Bruselasicon-related

Frenazo a la fusión entre Orange y MásMóvil. Bruselas ha roto el guion establecido por los dos operadores llamados a integrarse al considerar que necesita más información de la recabada hasta el momento. Esta decisión -que en la jerga de competencia se expresa como "parar el reloj"- exige a los interesados a documentar de forma más procelosa la que se considera la mayor operación corporativa del año. Como primera consecuencia, el plazo de 4 de septiembre marcado por Bruselas para pronunciarse sobre el asunto se extenderá sin fecha conocida. Fuentes del mercado consideran que la Comisión Europea no revisará las implicaciones mayoristas -que recibieron su provisional visto bueno hace casi dos meses- y apuntan que que los técnicos escrutarán de forma procelosa el impacto en el bolsillo de los consumidores.

Fuentes cercanas a los operadores afectados interpretan como "buena noticia" dicha "parada del reloj" ya que les permitirá negociar con mayor capacidad y flexibilidad las posibles ventas de activos a los potenciales interesados, sin presiones de calendario". Por lo tanto, la suspensión del estudio de la fusión no significa que la operación haya complicado su viabilidad. Así lo recalcan las fuentes del sector consultadas, quienes consideran "este rodeo" como un comportamiento habitual en muchos procesos de integración. La petición de dilatar el calendario para disponer de más tiempo por parte del Ejecutivo comunitario se produce en la misma fecha en el que las dos partes estaban llamadas a presentar sus ofertas de remedios y concesiones para la competencia.  

Según las normas de la UE, la comisión de competencia que lidera Margrethe Vestager puede detener el reloj de una investigación si las partes de la fusión no facilitan a tiempo una información importante que se les haya solicitado. Según informa el sitio MLex, en la práctica, la Comisión Europea y las partes implicadas utilizan este mecanismo demoratorio como válvula de escape a los estrictos plazos establecidos en las normas de la UE sobre concentraciones.

Ante la proximidad del mes de agosto y las vacaciones estivales de gran parte de los funcionarios comunitarios, todo apunta a que la Comisión retomará el asunto con plena intensidad a la vuelta de septiembre. Sin embargo, ese no será el caso de los responsables legales de los dos operadores, que presumiblemente se cargarán de nuevas obligaciones las próximas semanas.

La portavoz de la Comisión Europea para Competencia, Arianna Podesta, confirmó este viernes a elEconomista.es que el pasado 28 de julio, "el Ejecutivo comunitario 'detuvo el reloj' en su investigación en profundidad de la joint venture entre Orange y MasMovil", con efectos prácticos a partir de este viernes. 

La decisión de Bruselas se enmarca en el procedimiento sobre concentraciones que "se activa si las partes no facilitan a tiempo una información importante que la Comisión Europea les ha solicitado", ha explicado la portavoz comunitaria, que ha recalcado que "para cumplir los plazos de las concentraciones, las partes deben facilitar a tiempo la información necesaria para la investigación".  

Así pues, en los casos en los que Bruselas no tiene la información que necesita detiene la investigación. No volverá a ponerla en marcha hasta que las partes implicadas, en este caso Orange y MasMovil, le proporcionen la información que falta. El plazo para que la Bruselas emita una conclusión sobre el proceso se ajustará correspondientemente, ha detallado Podesta. 

En abril, la Comisión Europea anunció que abriría una investigación exhaustiva para evaluar la propuesta de creación de la empresa conjunta formada por Orange y MásMóvil. A Bruselas "le preocupa que la operación pueda reducir la competencia en la prestación minorista de servicios de banda ancha móvil y fija y en la oferta de paquetes de servicios múltiples en España", según informó el Ejecutivo comunitario.

Y es que la Comisión Europea considera "que la operación disminuiría el número de operadores de red en España, eliminando así un competidor innovador y significativo". Todo ello podría derivar en "precios más elevados y a una menor calidad de los servicios de telecomunicaciones para los clientes".

La operación fue notificada al Ejecutivo comunitario el pasado 13 de febrero y, tras la investigación abierta en abril y el pliego de cargos notificado a finales de junio el plazo final para tomar una decisión estaba fijado, en principio, para el 4 de septiembre.  

La integración de Orange España y MásMóvil, valorada en 18.600 millones de euros, supone la creación del nuevo líder de las telecos españolas por número de clientes, una vez que por ingresos seguirá mandando Movistar. La cuota de mercado conjunta de la futura joint venture en el negocio de telefonía móvil español alcanzará 43,23%, frente al 27,71% de Movistar, el 22,03% de Vodafone y el 7,11% de los operadores móviles virtuales.

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