Tecnología

El semiconductor que puede revolucionar el mundo: "Es lo más rápido que hemos visto nunca"

  • "Su comportamiento ha sido el contrario al que esperábamos en un principio"
  • Un semiconductor superatómico capaz de batir todos los records de velocidad
  • Podría traducirse en dispositivos más rápidos y eficientes que los de hoy
Un microchip convencional. Foto de Alamy

Los semiconductores -sobre todo el silicio- son la base de los ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos, pero a pesar de su omnipresencia tienen limitaciones. La escasez de estos chips ha sido uno de los motivos de mayor preocupación para la economía entre 2020 y parte de 2022 (ahora la situación es diferente). Los chips mueven el mundo: no solo aparecen en los dispositivos tecnológicos, también son vitales para fabricar las armas más sofisticadas del mundo, los coches eléctricos, frigoríficos. Ahora, un grupo de científicos asegura haber identificado uno superatómico capaz de batir récord de velocidad.

Se trata de un material llamado Re6Se8Cl2 (ya se sabía que era un material con unas propiedades de conectividad muy grandes) y, según los investigadores de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, es el semiconductor más rápido y eficaz hasta la fecha. El hallazgo, fruto de una casualidad, se publica en la revista Science. "En términos de transporte de energía, el Re6Se8Cl2 es el mejor semiconductor que conocemos, al menos hasta ahora", afirma el investigador Milan Delor.

La Universidad de Columbia explica que cuando el estudiante de doctorado Jack Tulyag trajo por primera vez el Re6Se8Cl2 al laboratorio de Delor, no lo hizo para buscar un semiconductor nuevo y mejorado, sino para probar la resolución de los microscopios con un material que, en principio, no debería haber conducido casi nada. Los estudios sobre este nuevo material vienen desde hace años, pero el resultado ha sido impresionante, según explican los científicos.

Un hallazgo sorprendente

"Fue lo contrario de lo que esperábamos", apunta Delor. "En lugar del movimiento lento que esperábamos, vimos lo más rápido que hemos visto nunca". El hallazgo podría ayudar a superar las deficiencias de los semiconductores, aseguran los científicos. Los semiconductores tienen sus limitaciones. La estructura atómica de cualquier material vibra, lo que crea unas partículas cuánticas llamadas fonones.

A su vez, los fonones hacen que las partículas -electrones o excitones- que transportan la energía y la información por los dispositivos electrónicos se dispersen en cuestión de nanómetros y femtosegundos. Esto significa que la energía se pierde en forma de calor y que la transferencia de información tiene un límite de velocidad, por eso se buscan mejores opciones.

Y una de ellas es este material denominado Re6Se8Cl2. En su caso, en lugar de dispersarse cuando entran en contacto con los fonones, los excitones se unen a ellos para crear nuevas cuasipartículas llamadas excitones-polarones acústicos, explican los expertos de la agencia Efe..

Estas nuevas cuasipartículas en Re6Se8Cl2 tienen una propiedad especial: son capaces de fluir de forma balística o sin dispersión. Esto podría traducirse algún día en dispositivos más rápidos y eficientes, concluyen los investigadores.

En los experimentos realizados por el equipo, estas cuasipartículas se movían con rapidez -el doble que los electrones del silicio- y cruzaban varias micras de la muestra en menos de un nanosegundo.

Fábula de la liebre y la tortuga

Las nuevas cuasipartículas son rápidas, pero, contrariamente a la intuición, alcanzan esa velocidad a su propio ritmo, un poco como en la fábula de la tortuga y la liebre -en la que se premia la constancia-, detalla Delor.

Lo que hace que el silicio sea un semiconductor deseable es que los electrones pueden moverse por él muy deprisa, pero, como la liebre, rebotan demasiado y al final no llegan muy lejos ni muy deprisa.

Los excitones del Re6Se8Cl2 son, comparativamente, muy lentos, pero precisamente porque lo son tanto pueden encontrarse y emparejarse con fonones acústicos que se mueven con la misma lentitud. Las cuasipartículas resultantes son "pesadas" y, como la tortuga, avanzan lenta pero constantemente.

"Sin que otros fonones se lo impidan, los excitones-polarones acústicos del Re6Se8Cl2 acaban moviéndose más rápido que los electrones del silicio", resume el investigador.

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