Tecnología

Valencia cambia el 'chip': prevé 425 millones para despegar como polo tecnológico

La Marina de Valencia, uno de los referentes para emprendedores y tecnol?gicas.
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Valencia ha pasado en medio siglo de ser una gran urbe industrial a convertirse en una ciudad de servicios. Una evolución que ahora la ciudad ansía llevar más allá con su transformación en un polo tecnológico de referencia. Un objetivo que se ha plasmado en la Estrategia Urbana Valencia 2030, que recoge iniciativas que suman inversiones por 425 millones de euros para hacer posible esta transformación.

Unos planes que pasan por reforzar y ampliar parte de los puntales ya existentes en el ámbito del emprendimiento y la investigación en la ciudad, además de crear otros nuevos que permitan complementar la oferta actual, sobre todo diversificando la presencia de nuevos sectores emergentes cuyo peso aún es poco relevante.

La Estrategia Urbana Valencia 2030 incluye como una línea estratégicas promover una ciudad "ideal para emprender y desarrollar negocios en sectores clave como la sostenibilidad o la digitalización y ofrecer oportunidades laborales de calidad". Una hoja de ruta para dibujar la ciudad del mañana e intentar sacar el máximo rendimiento a los fondos europeos para la recuperación económica tras la pandemia.

El más ambicioso de los programas incluidos para el despegue como polo tecnológico es VLC Tech City, surgido de una alianza entre administraciones, universidades y agentes sociales para posicionar el sector tecnológico como je de la ciudad. "Su objetivo fundamental es hacer que Valencia atraiga el talento internacional, retenga el talento local, y promueva la inversión y la creación de proyectos estatales e internacionales, posicionando la ciudad como principal hub tecnológico y de innovación del Mediterráneo", recoge el plan elaborado desde el Ayuntamiento de Valencia, que contempla dotarlo con cerca de 160 millones de euros en los próximos años.

Atraer inversión

Para materializarlo, se apuesta por la colaboración público-privada, con modelos como València Investment Office, un servicio puesto en marcha el año pasado de la mano del Ayuntamiento y gestionado por la Cámara de Comercio de Valencia. Esta oficina para asesorar y acompañar a empresas y emprendedores ya ha dado sus frutos con la llegada de empresas internacionales ligadas a las nuevas tecnologías. Su mayor éxito hasta ahora ha sido la decisión de Siemens Mobility de asentar un centro de diseño e ingeniería con 150 profesionales.

En estos meses también han aterrizado en Valencia Aviatar, la filial tecnológica de servicios técnicos de Lufthansa; la multinacional alemana de comercio digital Commercetools; la tecnológica belga Hyperion Group y CKS Consulting, compañía francesa de consultoría estratégica. Las últimas han sido HP y Global Logic, filial de Hitachi, que ha elegido la ciudad del Turia trasladar actividad desde Ucrania.

Uno de los factores esenciales para la ubicación de este tipo de inversores es una cantera de profesionales especializados en estas nuevas disciplinas. Una ventaja que aportan las dos grandes universidades públicas valencianas con su oferta formativa, pero también de laboratorios y centros de investigación. El Parc Cientific de la Universitat de Valencia alberga empresas como Biópolis, filial de I+D del gigante estadounidense agroalimentario ADM. La Ciudad Politécnica de la Innovación por su parte acoge centros punteros de multinacionales como Analog Devices, o de desarrolladores de chips y del futuro 6G, como Maxlinear, que aspiran a desarrollar parte del Perte de semiconductores en Valencia.

Ese fue uno de los factores que convenció a Naciones Unidas para instalar junto al aeropuerto de Valencia una base de telecomunicaciones hace una década, que ahora prevé ampliar hasta 700 trabajadores, además de crear un centro computacion con un centenar de personas en La Marina que será también un imán para empresas proveedoras especializadas.

Precisamente La Marina que alberga varias incubadoras y aceleradoras, como Lanzadera de Juan Roig, es uno de los referentes para consolidar la apuesta tecnológica. Pero además el plan municipal pretende extender espacios similares por otras zonas de la ciudad. Así, en el barrio de El Grao, junto al puerto, se rehabilitarán los edificios de una antigua harinera y la antigua nave industrial Burben para alojar startups y firmas de e-games. En Velluters, en pleno casco histórico donde se ubicó la industria sedera valenciana, se crearán varios espacios destinados a profesionales y firmas centradas en el diseño.

Por superficie y simbolismo, el proyecto más significativo es la reconversión del polígono industrial Vara de Quart en la periferia en un distrito innovador, para lo que se ha elegido al equipo que diseñó el barrio 22@ en Barcelona. El plan pasa por utilizar sus cerca de 60 hectáreas para implantar nuevas empresas y centros de formación especializados en áreas como el sector agroalimentario, las industrias culturales y creativas, las industrias digitales o las energías renovables.

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