Sanidad

La mayoría de las UCI de la privada no se usó en el pico de la pandemia

  • Más de 2.000 camas se quedaron vacías en el peor momento de la crisis
Foto: Reuters.

El incremento de casos nuevos de coronavirus que se viven a día de hoy siguen siendo preocupantes. Sin embargo, no es comparable con la situación que se vivía hace unas tres semanas. Entre el 25 de marzo y el 2 de abril la cifra de contagiados se duplicó, pasando de 56.188 personas a 110.238, los pacientes de UCI también aumentaron significativamente, de los 3.679 a los 6.092 y la cifra de fallecidos pasó de 3.434 ciudadanos a 10.003. Estas son las cirfas oficiales del Ministerio en Sanidad cuando la incidencia de la enfermedad se acercaba a ese pico de la curva que, parece, que ya se ha superado y el momento en el que se solicitaba que todos los agentes sanitarios contribuyeran. Coronavirus, última hora, en directo.

El 14 de marzo se declaró el estado de alarma y, con él, la obligación de la sanidad privada a ponerse al servicio de las autoridades sanitarias, como así lo hicieron desde el primer minuto. Todos los centros se pusieron a disposición de las comunidades autónomas, pero echando la vista atrás y analizando los datos, el uso que le dio la mayoría fue mínimo, teniendo en cuenta que se les obligó a estar abiertas porque eran necesarias. Solo Madrid, Cataluña, La Rioja y el País Vasco hicieron un uso total de las instalaciones, mientras que el resto de comunidades apenas las usó.

La plantilla a disposición de la crisis en centros sanitarios con internamiento es de 93.000 profesionales, entre sanitarios y sociosanitarios. Además, la infraestructura a disposición a nivel nacional es de 52.000 camas de carácter general y 2.800 UCI, contando entre estas últimas tanto las instaladas de forma permanente, como las camas que se ha requerido ampliar en regiones con focos de contagio muy activos, como las autonomías antes citadas.

De esas 2.800 camas UCI se quedaron sin usar 2.200, por lo que el uso que las administraciones le dieron fue nulo, mientras que los ciudados intensivos de los hospitales públicos llegaban a unas cotas de estrés máximas. Fueron esos días precisamente cuando la asociación de médicos intensivistas de España aseguraba que se tenían que seguir pautas para seleccionar a los pacientes que mejores condiciones tenían para acceder a las UCI y los respiradores.

Una de las comunidades que más lo pudo necesitar fue Castilla-La Mancha, pero no la única. El Gobierno publicitó un tren AVE medicalizado para poder transferir pacientes hacia comunidades autónomas menos congestionadas y donde los hospitales privados estaban prácticamente vacíos, como Comunidad Valenciana, Murcia o Andalucía. No se hizo, apenas se han dado casos de derivaciones entre las comunidades autónomas.

"Hacemos un llamamiento a todas las regiones para que empleen a fondo toda nuestra capacidad instalada allí donde sea necesario", decía entonces el presidente de la patronal de hospitales privados, Aspe. Su solictiud no fue escuchada y hoy seguramente se lamente algún fallecimiento por coronavirus que no tendría que haber ocurrido si se hubiera usado la sanidad privada.

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