Salud Bienestar

Así funciona la industria de la longevidad: los padres de la dieta 'Blueprint' que en vez de cumplir años rejuvenecen

Foto: elEconomista.

Es tal el interés que está causando el negocio del rejuvenecimiento, Blueprint' o los planes de la eterna juventud que se empezó a formar una industria, en la cual se destacan dos CEO de tecnológicas y un ingeniero retirado que vienen a ser los padres de este movimiento, nos referimos a Bryan Johnson, Liz Parrish y Dave Pascoe.

El negocio de la longevidad vive su mayor auge. Es tal, que incluso ha entrado en juego la inteligencia artificial (IA) de la mano del sistema 'Blueprint' que pretende frenar el envejecimiento y hacernos "vivir más" y "mejor", además de las denominadas 'zonas azules', lugares donde se obtiene lo mismo: ser más jóvenes.

Los responsables de este fenómeno han sido dos personas que, además, de querer rejuvenecer comparten lo de liderar sus propias empresas tecnológicas enfocada en la longevidad. Por una parte, está el multimillonario y CEO de Kernel, Byran Johnson, y por otra, Liz Parrish, CEO de BioViva Science, una compañía de biotecnología. A su vez, aparece un ingeniero retirado que "biohackea" su cuerpo. Todo por lucir como un joven de 18 años.

El CEO que apuesta por los 200 años

La frase "el dinero todo lo puede" se cumple al completo en la vida de Byran Johnson, multimillonario y CEO de Kernel, una empresa que puede monitorear y registrar la actividad cerebral. Y es que el empresario de 45 años, a partir de un estricto régimen de rejuvenecimiento de varios millones de euros al año, intenta acortar su edad biológica.

Johnson no ha tenido tapujos en describir las rígidas intervenciones médicas que ha recibido que, a día de hoy, "le dan una salud cardiaca de un hombre de 37 años, la piel de una persona de 28 años y la capacidad pulmonar de un joven de 18". En una entrevista a Fortune, el CEO de tecnología explicó que "quiere vivir mucho tiempo (200 años) para disfrutar más de lo que ofrece la vida", a partir de un régimen de rejuvenecimiento que tiene un valor de 2 millones de euros al año.

Para conseguirlo, ha tenido que tomar decisiones médicas "extremas", como inyectarse la sangre de su hijo y la de su padre, para completar su plan 'Blueprint' y ha tenido que consumir una enorme cantidad de pastillas diarias. Todo por conseguir la anhelada "eterna juventud".

"¿Tengo miedo de morir? No.", dijo a Fortune. Hace unos años, Johnson señaló que aprendió a volar un avión y recibió su licencia de vuelo. "Me sorprendió lo bien que volaba el avión con el piloto automático", dijo. "Me preguntaba si podría construir un piloto automático para mí y mi cuerpo". Para ello, ha apostado por la medicina y la tecnología.

La CEO que no cumple años

La otra responsable es Liz Parrish. Nos referimos a la mujer y empresaria que en vez de cumplir años rejuvenece. Y es que, tras experimentar con terapia génica, ha logrado tener 52 años cronológicos y 21 biológicos.

En 2013, a Liz Parrish le asaltaron dudas sobre las enfermedades en el ser humano cuando su hijo fue diagnosticado de diabetes tipo 1. Esto le llevó, finalmente, a someterse a una terapia génica pionera en el mundo que está probando cómo se pueden combatir las dolencias asociadas a la edad.

De esta forma, fue considerada la "paciente cero" de su propio experimento en un proceso sin precedentes que ha estado desarrollando desde BioViva Science, la compañía de biotecnología que dirige.

Se trata de un caso experimental que no ha sido validado ni avalado por ningún organismo científico internacional. Solo fue presentado en el Foro Mundial de la Longevidad. En concreto, la terapia génica de Parrish "centra su actuación en la telomerasa, que mejora la estabilidad genómica, reduce la senescencia y puede llegar a prevenir el cáncer; la folistatina, que aumenta y mejora la masa muscular, así como mengua la fragilidad; y el klotho, una enzima que optimiza las funciones cerebrales y elimina el daño causado por el estrés oxidativo; según explicó en el foro la propia CEO de BioViva Science.

La empresaria reprogramó sus propias células en un sistema con inyecciones de genes investigados y testados procedentes de bancos genéticos de humanos y otras especies.

Según una publicación de El Mundo, cuando inició el tratamiento, con 44 años, la longitud de sus telómeros "indicaba una edad biológica de 65". Solo un año después, pasó a ser la de alguien con la edad de su DNI. Antes había probado en ratones. Con dieta y ejercicio óptimos, su promedio de vida pasó de 8 a 18 meses. Con un régimen de restricción calórica, hasta 30 meses. Y cambiando uno solo de sus genes, los roedores doblaron su esperanza de vida. Sin dieta ni ejercicio, sentencia el medio.

Cómo lucir 30 años si tengo 60 gracias al 'biohacking'

Tanto como a Parrish como a Johnson le ha salido competencia. Se trata de Dave Pascoe, un influencer empresario antienvejecimiento que tiene 61 años pero asegura haber reducido su edad biológica a 37. En su caso, el invierte 300.000 dólares anuales en volver a ser joven.

Pascoe ha detallado las técnicas avanzadas que utiliza para, como él dice, "biohackear" su cuerpo para prevenir enfermedades y aumentar su longevidad. A través del 'biohacking' se busca manipular y entender los procesos biológicos para ralentizar el envejecimiento.

Bryan Johnson se decanta por tratamientos médicos costosos que incluyen hasta infusiones de sangre, mientras que Pascoe busca cambios de estilo de vida y prácticas de salud preventiva. Su método va desde entrenamientos intensivos y una meticulosa dieta de alimentos orgánicos y evitando carbohidratos.

Según detalla en su web, respecto a su filosofía "considero que mi cuerpo es como un preciado caballo de carreras o un preciado vehículo de alto rendimiento. Solo lo tendré en mi vida , así que, como cualquier posesión valiosa, lo trataré con reverencia e invertiré mucho en su apariencia, rendimiento, combustible, cuidado y mantenimiento. Solo deseo haber sabido y aplicado todo lo que sé ahora, hace décadas".

Actualmente toma alrededor de 130 suplementos individuales al día. Eso significa más de 170 cápsulas al día (actualmente 83 por la mañana y 96 por la noche) de aproximadamente 107 suplementos en forma de píldora, más otros 20 en forma de polvo, mezclados con bebidas.

"Soy una persona constante y autoexperimentador, dispuesto a probar cualquier cosa nueva para ver cómo podría afectarme a mí, a mis marcadores sanguíneos y a mi epigenética. Sin embargo, ahora que estoy en la clasificación de The Rejuvenation Olympics, no quiero experimentar con cosas nuevas, por temor a afectar negativamente mi posición temporalmente", semtencia Pascoe.

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