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La sequía amenaza a la agricultura en la campaña más cara de la historia

  • La falta de lluvias extrema amenaza hasta el 50% de la producción
  • El cereal, el olivar, los viñedos y almendros, los más afectados
  • La crisis climática se suma al aumento de los costes de producción
Madrid

El campo mira al cielo con preocupación. Al cielo y a las reservas hídricas de embalses y pantanos. Porque la sequía meteorológica, y la hidrológica, junto con un clima de heladas por la noche y calor por el día, están poniendo en jaque a muchas producciones en gran parte de España, tanto de secano como de regadío.

Y aunque los datos no serán definitivos hasta dentro de unas semanas, ya se notan los efectos. Principalmente en el cereal, el olivar, viñedos y almendros de secano, así como en la apicultura, con pérdidas medias que rondan el 50% de las producciones.

La situación también impactará, por supuesto, en los pastos para ganadería extensiva, que suelen estar en las zonas más sensibles al déficit de agua. Y también en los cultivos en regadío, que ya se enfrentan a la toma de decisiones para ver si se planta o se buscan alternativas con otras producciones, como el girasol, ante las escasas reservas de agua embalsada.

Las situaciones más críticas se están viviendo en Andalucía, en el sur de Extremadura y en Castilla-La Mancha, además de algunas comarcas de Murcia, Lleida y Girona. Pero hasta en zonas del valle del Ebro, de Soria o de Asturias se sienten los efectos de la sequía. Y si sigue sin llover, las zonas afectadas no dejarán de aumentar.

"Los agricultores se lo toman con resignación. Somos una profesión que vivimos en el aire, pero a la vez hay mucha preocupación porque es mucho tiempo sin llover y el fruto de un año de trabajo se puede malograr", explican desde UPA.

Si no llueve en dos o tres semanas, la mayoría de zonas van a perder más de la mitad de su producción, aunque en algunos casos puede ser incluso aún más grave. En secano, por ejemplo, las pérdidas van a acercarse al 80%, porque la sequía se suma al aumento de los costes de producción, que no han parado de subir desde junio de 2021. Los fertilizantes están por encima del doble del año pasado, los piensos están disparados... Es una situación de 'tormenta perfecta' y todo suma en contra de la rentabilidad de las explotaciones.

"No vemos solución a corto plazo y hemos gastado mucho porque el gasoil y los fertilizantes están por las nubes"

Son muchos los sectores afectados por la sequía, pero preocupan especialmente dos: los cereales y la apicultura. No hay tempero, y sin previsión de lluvias y con temperaturas que se elevan hasta los 16 o 18 grados, los agricultores no saben sin van a resistir. "No vemos solución a corto plazo y hemos gastado mucho porque el gasoil y los fertilizantes están por las nubes... y una mala producción nos llevaría a pérdidas considerables", advierten desde ASAJA.

La apicultura es otro de los sectores golpeados. Las abejas están ahora trabajando, pero la falta de lluvias repercutirá en los meses de marzo y abril. Un efecto que se va a notar, por ejemplo, en la floración de romero, la más importante en algunas Comunidades, como Aragón.

Los profesionales del sector están preocupados. "El romero es el primer ingreso del año, y una miel muy valorada, tanto en el mercado nacional como internacional", aclaran desde AUGA. "Los años 2020 y 2021 ya fueron malos, y si repetimos este año va a ser un descalabro". Además, el desarrollo de las colemenas no es el mismo, porque aumentan las bajas, ya que una abeja mal alimentada enferma más y hace menos enjambres. Además, la sequía obliga a afrontar gastos extra para alimentación en primavera por la falta de floración.

En definitiva, si se pierde la cosecha de romero los apicultores estiman que las pérdidas rondarán el 50% en el año. A esto se suma, de nuevo, el alza en casi todos los insumos. "Los botes de cristal para envasar la miel han subido un 30%, y las tapas de aluminio casi un 100%", recuerdan. A lo que se suma la subida del gasoil, ya que además los apicultores no tienen derecho a usar el agrícola. "El precio de mercado no aguantaría las subidas necesarias para compensar las pérdidas, porque habría que subir el bote de miel uno o dos euros", añaden.

A lo que hay que sumar los problemas derivados de la entrada de miel de otros países como China, Portugal, Rumanía o Ucrania, con costes de producción mucho más bajos.

La crisis del regadío

En los regadíos la preocupación también es elevada. "La reducción de agua en pantanos va a influir en la capacidad de riego de los cultivos en regadío en la primavera y verano y, según sea, en algunas zonas se va a imposibilitar el riego", apuntan desde UPA.

"Falta capacidad de agua. La zona del Guadalquivir y Guadiana son las que más problemas tienen. Desde octubre hasta el último mes de enero, se ha recogido un 33% menos de precipitaciones", dicen desde COAG, que pide el apoyo del Gobierno, ante la peor campaña en 10 años.

Manifestación de agricultores para exigir al Gobierno "soluciones".

La difícil situación ha provocado que algunos agricultores ya se estén planteando reducir la superficie para cultivos herbáceos anuales o no sembrar y cambiar a otras producciones, como el girasol. En el caso de cultivos leñosos y frutales, las opciones pasan por destinar los recursos hídricos para asegurar la supervivencia del árbol, que no se seque. Eso se traduciría en la pérdida de producción de esta campaña, pero permitiría afrontar las próximas.

Esta situación se suma al hecho de que muchos productores no cuentan con seguros que les den cobertura. En el mundo de la apicultura el nivel de aseguramiento es bajo, porque consideran que no están adaptado a su actividad, por lo que no compensa hacerlos. Mientras que en el cereal tampoco abundan, por ser poco atractivos. En definitiva, casi la mitad de los agricultores carecen de seguro de sequía.

Al campo le toca seguir mirando al cielo.

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