Podcasts

Suecia y los primeros billetes modernos: así nacieron los palmstruchers en el siglo XVII

  • El Stockholms Banco los "imprimió" tras un pánico bancario
  • Johan Palmstruch acabó en la cárcel tras quebrar la entidad
Madrid

Suecia es un país pionero en muchos ámbitos. En los últimos años ha promovido la eliminación del dinero en efectivo con bastante éxito. Pero en el ámbito monetario también fue pionero en otra cosa: la introducción de los billetes en el sentido moderno que los conocemos ahora hace más de 350 años.

El inventor del billete bancario fue un comerciante holandés de origen letón, Johan Palmstruch, quien en 1657 creó el Stockholms Banco, prometiendo al rey Carlos X Gustavo de Suecia el pago de la mitad de los beneficios a la corona. En principio era un banco normal que imitaba a otros que florecieron en la Europa del Renacimiento, y aunque era privado, actuaba a modo de banco central con el control del rey.

En Suecia en aquella época no había una moneda única, sino que circulaban los daler de plata y de cobre, con un tipo de cambio fijo entre ambas. El problema era que la recientemente acabada Guerra de los 30 años y las incursiones bélicas de Carlos X Gustavo en Dinamarca y Polonia habían provocado que Suecia acumulara grandes deudas y su moneda se depreciara.

Además, el propio cobre, que abundaba en el país, se había depreciado ante la llegada de importaciones de la materia prima desde Asia. El resultado es que para mantener la paridad entre la plata y el cobre el país tuvo que acuñar monedas de cobre enormes, que llegaron a pesar 19 kilos. El problema práctico de esto era evidente, porque además los ciudadanos solían almacenar las monedas de plata, por lo que su circulación era escasa.

Financiaba préstamos con los depósitos de los clientes, en vez de hacerlo con capital propio

Este era el escenario en el que operaba Palmstruch. En los primeros años, el banco había introducido una innovación: financiar los préstamos de la entidad con los depósitos de los clientes, en lugar de hacerlo con capital propio. En la finanzas modernas es algo totalmente normal, pero en aquel momento esta posibilidad no existía. El banquero creía que los clientes nunca se iban a agolpar para reclamar sus depósitos.

Se equivocó. En 1660 el cobre sufrió una gran depreciación, y el Gobierno decidió emitir nuevas monedas. Ante esta situación, los clientes reclamaron en masa sus depósitos: querían recoger sus antiguas monedas, depositadas en el banco, para beneficiarse de esa diferencia que había fijado el Gobierno.

Acosado por los clientes que reclamaban sus depósitos, y sin reservas suficientes para atender la demanda, el banquero recurrió al rey. Logró convencerle de que le permitirá "imprimir" billetes con la promesa de pago. Se les conocía coloquialmente como Palmstruchers.

Imagen de uno de los primeros billetes emitidos, los Palmstruchers.

El papel moneda como certificados de depósitos circulaba desde mucho antes, pero estos eran los primeros billetes en el sentido moderno: emitidos en papel por una cantidad fija, al portador, respaldados por el Gobierno y sin necesidad de especificar el depositante, la cantidad del depósito o el interés.

Tampoco sirvió como solución al problema. El Stockholms Banco emitió demasiados billetes, y el crédito se disparó rápidamente. Y finalmente quebró en 1664. El Gobierno sueco tuvo que hacerse cargo de la entidad. Devolvió a los depositantes el dinero reclamado, y liquidó el banco en 1667.

A Palmstruch las cosas no le fueron bien. Le retiraron la licencia bancaria, fue acusado de fraude en la contabilidad, y condenado a muerte. Aunque al final fue perdonado y condenado solo a prisión. Salió de la cárcel en 1670, y un año después murió.

Esta aventura no solo supuso la creación de los billetes modernos en Europa. Suecia, con la lección aprendida, estableció en 1668 el primer banco central del mundo, en el sentido moderno. Con control del parlamento y con la función de financiar al Gobierno. Pero en un principio tuvo prohibida la emisión de billetes.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin