Opinión

El paro, la moto gripada y el motor del cambio

Foto: EP

Coincidía la presentación del programa electoral de Alberto Núñez Feijóo, con la publicación de los datos de paro en junio. Un mes tradicionalmente positivo pero que, en esta ocasión, lejos del triunfalismo del gobierno, puede calificarse como bastante deficiente por no decir decididamente malo.

Si nos atenemos a los propios datos del Ministerio de Empleo observamos sólo a primera vista que el descenso del paro ha sido el menor en un mes de junio desde 2008, que la contratación sigue y que la afiliación a la Seguridad Social registra su peor resultado desde 2015.

En el caso del paro registrado, el descenso de 50.268 personas este junio se reduce a sólo 11.257 visto en términos desestacionalizados, mientras que, como recoge el último informe del Gabinete de Estudios de USO, el número total de desempleados se elevan a 3,21 millones, si añadimos a los 2,68 millones de parados registrados, otros 208.998 no ocupados que están en cursos de formación, los 314.162 con disposición limitada o demanda de empleo específico y los 11.780 que al final de mes estaban en un Erte. Todas ellas son personas inscritas en el Sepe y que no trabajan, sin contabilizar los demandantes de empleo con relación laboral, es decir, los fijos discontinuos.

Respecto a la contratación los datos oficiales contabilizan 1.492,803 contratos registrados en junio, cifra que supone una caída de 276.185, (-15,61%) respecto al mismo del año pasado, lo que hace que la contratación acumulada en los seis primeros meses de 2023 haya alcanzado una cifra de 7,66 millones, lo que supone 1,90 millones de contratos menos (-19,94%) que en igual periodo del año anterior. Esto sin contar que se han realizado más contratos indefinidos que personas los han suscrito. En concreto, 39.875 trabajadores han sido objeto de más de un contrato indefinido. Son contratos que tienen que ver con el incremento de la contratación a tiempo parcial, o bien, se les ha rescindido el contrato y se les ha vuelto a contratar.

Como venimos repitiendo, en la España de Sánchez la rotación en el empleo ha llegado a la contratación indefinida que está dejando de ser sinónimo de tener un empleo estable, además de que, si como demuestran la lógica económica y la experiencia, la contratación es un indicador fundamental de la actividad de las economías, en el caso de España esta nos indica que estamos asistiendo ya a una ralentización de la actividad económica que está afectando ya al empleo.

Y si nos fijamos en la afiliación al Seguridad Social vemos como la afiliación media han superado los 20,8 millones de personas tras sumar 54,541 en el mes de junio, con un incremento intermensual del 0,26%. Estos incrementos son la cuarta parte de los que se produjeron en mayo, y si miramos a junio de 2022 el incremento fue de 115.607 y en 2021 de 233.056. En palabras de los responsables del Gabinete de Estudios de USO "hay un evidente descenso en la afiliación" que en términos desestacionalizados se eleva a 20.119 personas, con una caída del 0.10%.

Y con estos mimbres la ministra Calviño se comprometía -en ese nuevo formato del Aló Presidente que se ha inventado Pedro Sánchez al más puro estilo del dictador venezolano Nicolás Maduro- a alcanzar el pleno empleo en la próxima legislatura, o lo que es lo mismo, a hacer todo lo que no ha podido, porque no ha sabido, en cinco años de Gobierno y sin contar cómo ni de qué manera.

Todo lo contrario de lo que, ese mismo día, hacia el candidato del Partido Popular, del que lo primero que hay que decir es que tiene un proyecto y un programa, en contraste con un Sánchez que todavía no sabemos que va a hacer, aunque si conocemos lo que ha hecho, con quién lo ha hecho y lo va a volver a hacer.

Un programa, el de Feijóo, que podría definirse como las tres "R" del motor del cambio: Regeneración democrática y de las instituciones, Restauración de la convivencia y Recuperación de una economía que, como gusta decir al presidente del Gobierno, va como una moto. Sí; pero como una moto gripada y sin rumbo definido. Y para muestra un nuevo botón el PMI del sector servicios ha caído 3,3 puntos en junio, su peor resultado desde enero, en línea con la caída previa a mínimos del año de la actividad de la industria manufacturera. Tal cual.

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