Opinión

Vuelven los fondos monetarios: sepa cómo elegirlos

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En mi artículo anterior explicaba que no tenía ningún sentido colocar el dinero un año en un depósito que paga un interés en el entorno del 1,50%, cuando puedes colocarlo en letras del tesoro a un año al 2,84% (la letra ofrece un 2,99%, pero hay que descontar un corretaje del 0,15%). Y me refiero a los bancos más sólidos, que son los únicos que se pueden comparar en seguridad con el Estado.

Juzgando por el número de periodistas que me han llamado y los muchos comentarios recibidos en Twitter, a la mayoría de la gente le ha pillado por sorpresa esta comparación. Probablemente porque poca gente era consciente de lo necesitado de dinero que anda el Estado y lo poco generosos que están siendo los bancos a la hora de trasladar la subida de tipos a sus clientes (salvo a los que tienen un crédito a tipo variable).

Pero mucho mejor que utilizar letras del tesoro es elegir un fondo monetario que invierta no ya en letras del tesoro, sino en varios tipos de instrumentos de corto plazo cuya solidez sea suficiente y, a cambio, aumente la rentabilidad. Así que, como nuestra especialidad en Nextep es seleccionar fondos de inversión y ETFs (fondos cotizados), les paso algunas pistas de como trabajamos a la hora de seleccionar fondos monetarios, dado que la inflación los ha convertido en un producto muy interesante para el inversor ultraconservador (o para la parte ultraconservadora de la cartera).

La ventaja más conocida de los fondos monetarios frente a la compra directa de letras del tesoro -u otros activos de renta fija de corto plazo- es fiscal. Mientras te muevas "de fondo a fondo y tiro porque me toca", no pagarás impuestos. Pero hay otras ventajas, concretamente las relacionadas con la rentabilidad.

Por ejemplo, si nos parece atractiva la remuneración de la letra del tesoro español a un año, todavía más atractiva es la de su equivalente italiano. Y mejor todavía si en lugar de ir a un año aumentamos el plazo a dos. Como estamos comprando a través de fondos, el plazo de la inversión lo ponemos nosotros (podemos vender o traspasar el fondo cuando queramos). Y podemos tener un mix de activos de corto plazo españoles e italianos cuya rentabilidad supere claramente el 3% y que para nosotros sea una inversión a tres meses, si así lo deseamos. Sin tener que complicarnos la vida comprando deuda de diferentes países.

Pero no solo podemos diversificar por países: también podemos diversificar por emisores. Que el Estado sea el emisor con mayor calificación crediticia no significa que no haya empresas muy sólidas con una calificación menor y que ofrecen un tipo de interés superior. Y que, en la práctica, es muy difícil que den ningún problema crediticio. Y quien dice empresas dice también bancos, claro.

Antes de seguir adelante, responderé a la pregunta que se estará haciendo mucha gente según va leyendo este artículo, y es que, vista la alegría con la que se están endeudando los países europeos, cuya deuda es ya superior a cuando se produjo la crisis del euro, ¿cómo podemos hablar de "solidez" de la deuda europea?.

La respuesta es muy simple: Alemania. Siempre ha sido el avalista del resto de Europa, pero ahora, por motivos que se me escapan, -probablemente políticos-, ha pasado de defensor de la ortodoxia presupuestaria a fomentar el gasto público, tanto propio como ajeno. Ya ni siquiera el Bundesbank se queja de los desmanes presupuestarios de los países del sur de Europa. De hecho los aplaude, siempre que sean -supuestamente- para inversiones medioambientales, tecnológicas o en armamento.

Evidentemente este descontrol de gasto y endeudamiento europeo acabará mal, pero esa crisis -que probablemente sea la próxima gran crisis- tardará unos años, cuando el mercado se asuste ante los niveles de deuda alcanzados. Para una inversión a un año vista no nos afecta y tenemos, no sólo el aval del estado español, también el de Alemania.

Hay más cosas que se pueden hacer para mejorar la rentabilidad de un fondo monetario, pero se nos acaba el espacio para contárselas. Eso sí; es fundamental vigilar la comisión de gestión. Nunca debe sumar más del 0,20% (salvo que una gestión activa del fondo lo justifique). Y no es fácil encontrar fondos monetarios con comisiones competitivas, porque la mayoría de los fondos españoles aplican comisiones abusivas (y los fondos monetarios no son una excepción). Una alternativa muy interesante son los ETF (fondos cotizados), que hacen inversiones similares y aportan otras ventajas, pero, efectivamente, se me ha acabado el espacio para enumerarlas.

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