Opinión

El secreto de la innovación en tiempos de crisis

La innovación debe ser un traje a medida para las empresas

Innovación es una palabra que está de moda, hoy todos quieren subirse al tren de la innovación. Las organizaciones públicas y privadas saben que ser competitivas ya no es suficiente y son conscientes de que, si no son capaces de ofrecer algo único y atractivo al mercado, algo diferente a lo que otros ofrecen, difícilmente destacarán. En el actual contexto económico mundial, quienes no se atrevan a transformarse e innovar para dar respuesta a las nuevas necesidades de sus clientes, usuarios y trabajadores, estarán destinados a desaparecer, porque la innovación ha dejado de ser un lujo y se ha convertido en una obligación.

Sin embargo, aunque son muchas las organizaciones que hablan de innovación, a la hora de la verdad son realmente pocas las que han conseguido innovar de manera efectiva y recurrente a lo largo del tiempo. Pasar de la teoría a la práctica, cuando de innovación se trata, no resulta para nada sencillo. Esto se debe, en gran parte, a que innovar no es sólo cuestión de método.

Las empresas que a la hora de innovar han logrado pasar de la teoría a la práctica guardan una serie de secretos que todo empresario, emprendedor o trabajador moderno debe conocer. Si realmente queremos subirnos al tren de la innovación tenemos que derribar hábitos y paradigmas profundamente arraigados en la mayoría de nosotros, cambios que para muchos resultan incómodos y difíciles de poner en práctica. Estos secretos para la innovación se basan en ser capaces de transformar nuestra forma de pensar y de abordar nuestra estrategia empresarial, desarrollar habilidades blandas que nos permitan trabajar de forma colaborativa, rodearnos de talento diverso, fomentar la cultura correcta, pero, sobre todo, diseñar e implementar un sistema que nos permita innovar de manera recurrente aprovechando al máximo el talento y los recursos disponibles dentro y fuera de cada organización.

En este sentido, tenemos que tener muy presente que el sistema de innovación de cualquier organización debe ser como un "traje a medida". Para que nuestro sistema encaje de la mejor manera, éste se deberá ajustar a las características de nuestra organización, sector y mercado. Si nos limitamos a "copiar" sistemas de empresas exitosas, nos pasará lo mismo que cuando usamos un traje a medida que no está hecho para nosotros, nos apretará o nos quedará muy grande, y eso impedirá que saquemos el máximo provecho del potencial para innovar que reside en nuestra organización.

Por otro lado, y aunque parezca contradictorio, es en los tiempos de crisis, como el que actualmente vivimos, cuando nos encontramos ante la coyuntura más favorable para innovar. La razón principal por la que las crisis son perfectas para innovar es que vienen cargadas de nuevos problemas y cada nuevo desafío se traduce en una nueva oportunidad para crear una solución innovadora. Son los problemas, y no las ideas, la semilla de la innovación.

Al analizar las crisis mundiales que han estallado a lo largo de los últimos 100 años podemos darnos cuenta de que cada vez estas se presentan en menores intervalos de tiempo. Prueba de ello es lo que estamos viviendo actualmente, cuando aún estamos sufriendo el coletazo generado en la economía por la pandemia de la Covid-19, hemos tenido que sufrir la crisis de los contenedores y ahora, la invasión a Ucrania. Nos encontramos en un momento histórico en el que las crisis mundiales serán cada vez más recurrentes y tendrán mayor impacto en la economía de prácticamente todos los países. Sin embargo, no todo lo que en apariencia es malo trae malas consecuencias, siempre y cuando estemos preparados para innovar en tiempos de crisis. Son muchas las empresas que han desaparecido en los últimos 2 años, pero también, nuevas compañías innovadoras han sido creadas y otras, que ya existían, han sabido sacar partido de estos momentos a través del desarrollo de servicios y soluciones innovadoras que responden a las nuevas problemáticas del mercado.

Las crisis nos obligan a salir de nuestra zona de confort, pero si somos capaces de tener una visión creativa, enamorándonos de aquellos problemas que podemos solucionar de manera innovadora y no dejándonos afectar por dificultades que se encuentran fuera de nuestro control, lograremos sacarle a esta y futuras crisis el máximo provecho. Porque en la era de la innovación, no sobresalen los mejores, sobresalen quienes se atreven a ser diferentes.

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