Opinión

Innovación en modelos de negocio: La mayor inquietud entre directores ejecutivos

La innovación empresarial o innovación corporativa se ha convertido en una de las preocupaciones más candentes para empresas de todo tipo. Rebasando ese límite que parecía tocar únicamente a empresas tecnológicas o startups, la innovación hoy ya afecta a empresas de todos los sectores, tamaños o tipologías, y esto se refleja en estudios como el '2021 Global Report:The State of New-Business Building', de la consultora McKinsey.

Este tema -que no solo se reduce a una forma de actuar sino también forma un sector en sí mismo- afecta a las empresas de una forma cultural y estratégica. Los equipos necesitan hoy en día empaparse de este modus operandi: cuestionarse el status quo, experimentar, habituarse a relacionarse con el fracaso y saber gestionarlo o, pensar de forma holística son solo algunos ejemplos.

La realidad es que la mayoría de las empresas son conscientes de la necesidad de innovar y crear nuevos modelos de negocio, ideas, productos o servicios que las hagan mantenerse en este cambiante mercado a corto plazo. Pero, ¿cuántas se ponen manos a la obra? ¿Con qué medios se realiza este proyecto? Pocas y con pocos medios. Para maximizar los recursos: ¿Cuáles son los modelos de innovación corporativa más exitosos y en alza?

El venture building es una de las mayores tendencias en innovación. El corporate venture building consiste en lanzar desde la corporación nuevas empresas resolviendo problemas de los clientes apalancados en las ventajas injustas de la empresa líder. El 80% de empresas líderes de su mercado cuentan con su propio programa de venture building y tienen la intención de lanzar de 3 a 5 proyectos cada año, con un presupuesto medio de 5 a 10 millones de dólares para sus programas de innovación. Además, estos programas suelen incluir un programa de startup scouting.

Sin embargo, a pesar de ser uno de los modelos más exitosos y atractivos, este debe realizarse con pericia. La conjunción de ambas empresas se debe realizar teniendo en cuenta las fortalezas de cada una. El mayor reto es encontrar un equipo que tenga experiencia emprendedora y quiere involucrarse en esa oportunidad. Por esto los corporate venture studios como Corporate Lab son la mejor opción para lanzar estas nuevas iniciativas, reúnen la experiencia de haber lanzado startups anteriormente, entienden al corporate y lideran los proyectos. Según la consultora Mckinsey, las buenas prácticas pasan por dar libertad al equipo emprendedor para los departamentos de TI, marketing, desarrollo de producto y análisis de datos y apoyarse en estrategia, legal, privacidad y finanzas, donde la corporación es más fuerte y no está el foco de la startup.

La innovación abierta es una de las metodologías más aplicadas. La colaboración entre grandes empresas y startups es una de las opciones favoritas en el panorama empresarial español por su facilidad. La conjunción de ambas toma lo mejor de cada tipo de empresa: el conocimiento de los mercados, los canales de distribución, la solvencia que aportan las grandes corporaciones; y la creatividad, agilidad y resiliencia, de las startups. Pero, ¿es esta la única opción? Aunque es una opción de peso, es importante considerar más opciones y conjugarlas todas.

La opción de la inversión oportunista en startups puede ser atractiva en el caso de querer ayudar a construir productos complejos, ya que tener un socio o primer cliente industrial supone una ventaja competitiva.

Por otro lado, la adquisición de startups por talento, tecnología o productos es un modelo que ha tenido sus idas y venidas. Aunque puede ser un buen escenario para el emprendedor y los inversores, no lo es tanto para la corporación. Esta acción a menudo conlleva un cambio en la gestión de la compañía, totalmente distinto al previo, que puede repercutir en la satisfacción de los empleados y provocar una pérdida de talento.

También tiene un grado alto de complejidad la validación de pilotos o pruebas de concepto. Gestionar las expectativas de cada parte es difícil, ya que una corporación lo puede hacer de forma cosmética, mientras que la startup suele no ser capaz de seguir el ritmo de la empresa a la hora de escalar. A menudo, el encaje que más éxito tiene en la unión de corporaciones y startups, es aquella en la que la startup se considera deep tech o aquellas que necesitan un campo de pruebas muy amplio para validar sus pruebas de concepto. En los demás casos, los pilotos corren el riesgo de convertirse en una simple demostración de ventas.

Los retos que presenta el mercado hoy son complejos de solventar y de predecir. Para resolverlos, la solución más razonable es no hacerlo solo, de ahí el éxito del venture building como modelo de innovación empresarial.

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