Opinión

Menos homenajes para las pymes

El 66% del empleo que se genera en España es fruto de la contribución de las pymes y en Europa representa el sustento laboral de más de 94 millones de personas, o lo que es lo mismo, el 67% del mercado laboral. Por este y otros motivos, el 12 de mayo se realiza un reconocimiento a la labor y contribución de la pequeña y mediana empresa del continente europeo.

Un reconocimiento necesario sobre el que es importante tener presente el valor real que ha supuesto la actividad de la pequeña empresa en tiempos de zozobra económica. De hecho, durante la crisis financiera de 2008 representaron el 85% de las nuevas contrataciones.

En números redondos, de 25.079.312 empresas que componen la Unión Europea, apenas 1.755.374 cuentan con más de 10 trabajadores, es decir, el tejido empresarial de la Comunidad Europea se caracteriza por estar poblado de emprendedores y autónomos; personas que dedican sus ilusiones y tiempo a contribuir al crecimiento personal y de la economía en su conjunto.

Por definir de manera más específica la radiografía de la pyme española es necesario matizar que, las que facturan menos de dos millones de euros representan el 97,47%, dato que sintoniza con los 4 billones de euros que generaron las casi 24,5 millones de pymes europeas.

Si bien, el crecimiento de las pymes en cuanto a volumen y empleo, tanto de España, como de Europa viene siendo sostenido en el tiempo, las facilidades y apoyos de los que disponen para satisfacer sus necesidades diarias no se desarrollan en esta misma proporción. Resulta necesaria la adecuación justa de un sistema todavía poco adaptado a la idiosincrasia de la empresa media.

Es de justicia poner de manifiesto la multitud de dificultades a las que se enfrentan en distintas materias; comenzando por la regulación o financiación, y continuando por la disponibilidad de paquetes de ayudas que contribuyan a facilitar su innovación o internacionalización.

Si tenemos en cuenta el tamaño de nuestro tejido empresarial, liderado por microempresas que cuentan con menos de 9 trabajadores, es necesario reflexionar sobre el escaso tiempo del que disponen sus integrantes a temas burocráticos, cuando su verdadera función es generar valor. Una conclusión que nosotros hemos podido materializar en el estudio 'cómo se relacionan las pymes españolas con sus bancos', y que evidencia que, cerca de la mitad de las pymes de nuestro país se plantea cambiar de banco porque los servicios con los que cuentan en la actualidad no se ajustan a sus necesidades.

La evolución y resiliencia que han demostrado las pymes ha de ser acorde con una adaptación de los servicios que ofrecen las entidades bancarias tradicionales y, no ha sido así, dado a la posición privilegiada que han ocupado durante años. Esta razón ha provocado que, los neobancos, hayamos sido capaces de demostrar que otro modelo de servicios bancarios es posible; un modelo que se adapta a las necesidades de los empresarios y no al revés; un modelo que permite realizar las gestiones burocráticas de forma ágil y sin necesidad de visitar las sucursales bancarias de manera presencial, algo que resulta vital para ahorrar el tiempo que tanto necesitan las pymes.

En nuestro caso, la realidad de que esta demanda existía por parte del ecosistema empresarial se evidencia con el crecimiento en número de clientes que hemos experimentado en este último año y medio en los cuatro mercados en los que operamos: el 36% en Francia, el 145% en Italia, el 170% en Alemania y el 240% en España.

Pero no únicamente el éxito radica en crecer, si no en seguir ofreciendo lo mejor a todas aquellas pymes que llevan años demandando una mayor atención y que, sin duda, merecen por su valor un reconocimiento a través del Día Europeo de la PYME, un homenaje anual, al que, desde luego nos sumamos y contribuimos dando lo mejor cada día.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.