Opinión

Es el momento de empezar a preparar el Plan Marshall para Ucrania

Podría ser un estado neutral con su seguridad garantizada por las principales potencias occidentales. Podría dividirse en dos, como Corea, con una frontera permanentemente militarizada. O incluso podría seguir siendo un estado intacto tras una completa derrota de las fuerzas rusas. Pero ahora parece claro que al final de esta guerra habrá alguna forma de Ucrania independiente. Sea cual sea el resultado final, el presidente ruso Vladimir Putin ha fracasado en su objetivo de instalar un gobierno títere y convertirla en un estado satélite. Ucrania perdurará.

Sin embargo, Occidente, con la esperanza de que Gran Bretaña tome la delantera, debe empezar a planificar ese momento. Ucrania necesitará un paquete masivo de apoyo financiero y económico, el equivalente del siglo XXI al Plan Marshall que reconstruyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo debería ser eso? El dinero de los oligarcas sancionados debería utilizarse para reconstruir sus destrozadas infraestructuras; las subvenciones y los préstamos deberían anclar la moneda; deberían suprimirse todos los aranceles a las exportaciones ucranianas; y habría que ofrecer a las empresas occidentales desgravaciones fiscales para que construyan centros de fabricación y distribución en el país. Una Ucrania próspera y floreciente será un reproche permanente a la decadente economía gansteril de Putin, al igual que Alemania Occidental fue un reproche permanente a la moribunda Alemania Oriental de la Unión Soviética, pero el trabajo en este sentido debe comenzar ya.

El fracaso de la invasión rusa de Ucrania se enseñará en los seminarios de historia y en las facultades del personal militar durante décadas. Se pretendía que un blitzkerig tomara Kiev en cuestión de días, derrocara al gobierno, instalara un régimen títere y convirtiera progresivamente el país en un satélite ruso, posiblemente seguido de una anexión total. Sea cual sea el resultado final, eso no va a ocurrir ahora. El ejército ruso ha demostrado ser incompetente, y la resistencia de Ucrania mucho más decidida de lo que nadie esperaba. Aunque tenga que ceder parte del territorio para detener la matanza de su pueblo, surgirá alguna forma de Estado ucraniano, y aunque pueda ser formalmente neutral, desde luego no será amigo de la Rusia de Putin. Mirará hacia el Oeste, no hacia el Este.

Incluso en el punto álgido de la Segunda Guerra Mundial, una generación de líderes ya estaba planificando la paz. ¿Es demasiado pedir que gente como Biden, Scholz, Macron o Johnson muestren algo parecido a la misma visión o comprensión de la historia que Roosevelt, Churchill o De Gaulle? Aun así, es obvio para cualquiera que Ucrania necesitará ser reconstruida masivamente en el momento en que las armas se callen. ¿Cómo debería ser ese plan? He aquí cuatro puntos de partida.

Primero, las reparaciones. Es poco probable que Putin acepte pagar por el daño que ha hecho a Ucrania. Afortunadamente, nadie tiene que pedírselo. Las estimaciones de la cantidad total sancionada de los oligarcas rusos varían entre 300 y 500 mil millones de dólares. No sabremos la cifra final hasta que se vendan todos los yates, clubes de fútbol y empresas. Sin embargo, un punto es seguro. Será un montón de dinero. En efecto, debería convertirse en reparaciones (y aún mejor, gran parte es dinero del propio Putin). Un comité de inversión conjunto establecido por la UE, Estados Unidos, Reino Unido y Japón debería maximizar el valor obtenido de esos activos y utilizarlo para reconstruir las carreteras, puentes y edificios destruidos en la guerra.

A continuación, estabilizar la moneda. Nadie sabe realmente cuál es el valor de la hryvnia ucraniana en estos momentos ni cómo va a pagar el país sus deudas. Desde sus minas hasta sus enormes campos de trigo y girasol, Ucrania tiene muchos recursos, pero éstos son inútiles sin una moneda estable y un sistema bancario que funcione, y ninguna economía puede recuperarse si la escasez crea una inflación galopante. Una prioridad inmediata es un paquete de préstamos y subvenciones que mantenga estable la hryvnia.

En tercer lugar, eliminar todos los aranceles. La economía va a necesitar mucha reconstrucción, y no estaba en una forma fantástica para empezar (el PIB per cápita de Ucrania era sólo de 3.700 dólares antes de la guerra, comparado con los 15.600 dólares de la vecina Polonia, aunque empezaron en lugares similares cuando la Unión Soviética se derrumbó). Tiene que empezar a desarrollar sus propias industrias nacionales, y eso será mucho más fácil si puede exportar a la UE, Gran Bretaña, EE.UU. y el resto del mundo sin cuotas ni aranceles que se interpongan. Resulta sorprendente que la UE siga aplicando una serie de gravámenes a la agricultura ucraniana, principalmente para proteger a los agricultores franceses y españoles. Deberían eliminarse inmediatamente.

Por último, las desgravaciones fiscales. A las empresas se les ofrecen rebajas fiscales por todo tipo de cosas, desde la inversión en investigación y desarrollo hasta la reducción de su huella de carbono. ¿Por qué no ofrecer una rebaja fiscal por invertir en Ucrania? Con una ubicación estratégica entre una Europa rica y una Asia en auge, es un centro natural de fabricación y distribución. Si se eliminaran los aranceles y las cuotas, sería aún más atractivo. Si las empresas pudieran deducir el coste de una nueva fábrica en las afueras de Lviv, o de un almacén en las afueras de Kiev, de su factura del impuesto de sociedades, las inversiones inundarían el país.

Los historiadores revisionistas siempre están dispuestos a debatir la influencia del Plan Marshall en la reconstrucción de Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Se puede decir que muchos otros factores contribuyeron a su rápida recuperación. Sin embargo, no cabe duda de que ayudó. Fue un voto de confianza en el futuro del continente. Un Plan Marshall para Ucrania podría conseguir algo muy parecido. Sería una declaración de intenciones, respaldada con dólares, euros, yenes y libras. Y quizás, sobre todo, una Ucrania en crecimiento, emprendedora y libre, sería un doloroso contraste con el cada vez más pobre, corrupto y aislado Estado gángster del otro lado de la frontera. Pero el trabajo en este sentido debe comenzar ahora, al igual que los líderes de la Segunda Guerra Mundial empezaron a planificar el mundo de la posguerra mucho antes de que cesaran los combates, y el Reino Unido debería liderar el camino.

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Comentarios 6

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no cabe un tonto mas.
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Pues por el momento en Ucrania ya han empezado a aterrizar aviones de transporte de EEUU y otras potencias Occidentales bajo paraguas de la OTAN con escoltas f18 y red de defensa antimisil, un total de 8 hasta y pronto serán mas de 200, con todo tipo de sistemas de armas tanto ofensivos como defensivos.

Por tren ya están llegado sistemas pesados con armas de largo alcance, solo una condición a Ucrania no atacar poblaciones civiles o militares en Rusia.

La guerra de Putin va para largo.

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#1
Usuario validado en elEconomista.es
aviamquepasa
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Que es un Plan Marshall? Es básicamente poner a la maquinita de imprimir dólares unas cuantas horas. Toda esta farsa funciona si el dólar es la base de reservas, comercio internacional, etc. Que es lo que intenta EEUU con su gran aparato militar y propagandístico.

A costa de todo esto, EEUU viven como reyes, a costa del resto del mundo.

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#2
VIO
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Como sabe o debe saber el Director ejecutivo de Strategy Economics, M. Lynn, Ucrania ha pertenecido durante muchos años a la extinta Unión Soviética, de modo que sus oligarcas son exactamente igual de corruptos que los rusos. Así pues, el reparto de fondos que propone va a ser una merienda de negros y se van a poner las botas. Por otra parte, en todos sus artículos se nota su deseo de hundir militar y económicamente a Rusia, sin tener en consideración que esa humillación total que pretende puede acabar en un holocausto nuclear caníbal y se acabó de golpe Ucrania, Europa y Rusia. Creo que esta opción ni siquiera debería gustarle a Joe Biden, aunque por sus continuas declaraciones chulescas parece que la está deseando para mostrar al mundo su poderoso armamento nuclear. Que los agricultores franceses y españoles tengan que pagar el coste de beneficiar a la agricultura ucraniana me parece otra pasada inconcebible. Por otra parte, la subasta de los bienes de ciudadanos y empresarios rusos a los que se les han confiscado también lo es. No queda claro si legalmente se puede hacer y, además, esas subastas se hacen a la baja, saldando muy baratos los bienes subastados. Como Lynn conoce, hay una zona oriental de Ucrania habitada por una población de ucranianos que hablan ruso y se sienten independientes del régimen centralista de Kiev. Algo habrá que hacer con ellos, o acaso piensa que lo mejor es seguir bombardeándolos impunemente cono se ha hecho desde el 2015 con la única condición de que no se muestren estas imágenes en las televisiones occidentales. Las noticias son muy maniqueas. Sirva de ejemplo esta: Zelenski informa que sus tropas no se rendirán en la ciudad portuaria de Mariúpol y van a combatir hasta el último aliento. Rusia por su parte informa que ha recibido noticias que los comisarios políticos del tristemente famoso por sus atrocidades contra la población civil batallón Azov, de ideología filo nazi, que defiende encarnizadamente Mariúpol, van a darle un tiro en la nuca a cualquier soldado que pretenda rendirse. El haz y el envés de la misma noticia según el cristal del bando que la mire. Lo mejor de esta guerra es que la joven emigración ucraniana va a ser muy positiva para los países europeos que la acojan con los brazos abiertos. Finalmente, añadir que lo queramos o no, Rusia forma parte de Europa y obligarla a desvincularse de Europa y que su economía se dirija exclusivamente a oriente nos va a perjudicar gravemente en los años venideros. El señor Lynn lo sabe mejor que nadie y lo debería poner de manifiesto en sus siempre interesantes artículos. A España también le vendría bien un nuevo plan Marshall, que nunca recibimos, ya que tenemos el tejido industrial más pobre y raquítico de Europa.

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#3
europeo
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Lo primero que tenía que hacer la Otan es acumular fuerzas en el Este y decirle al criminal kgb stalinista Putin que o sale de Ucrania y se entra a echarle. Para esto es para lo que tenemos los ejércitos que tenemos y el armamento que tenemos, también el nuclear, que lo tenga muy presente, para esta ocasión.

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#4
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Olga del Rio
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Tiene gracia estos guiris enhiestos qué mal se han quedado después del Brexit. Lo de "con la esperanza de que Gran Bretaña tome la delantera" es para mondarse, con semejante payaso en Downing Street, que no llega ni a hooligan del Manchester ... En fin. Pero en esencia, el mejor sistema para que Ucrania se desarrolle en una muy difícil postguerra es integrarla progresivamente en la UE, que es lo que pasará, aunque al señor guiri quiera integrarla en la Commonwealth. Sólo la UE tiene capacidad para ir civilizando un país que, digámoslo claramente, era y es uno de los más corruptos del mundo, aunque nos haya despertado a todos los europeos de nuestras verdes ensoñaciones infantiles.

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#5
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Lo primero eliminar los laboratorios de antrax del hijo de Biden, luego, si no se les ha escapado el ántrax y ha matado a media Europa, ya se verá.

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#6