Banca y finanzas

La guerra redibuja la inversión: en qué valores fijarse cuando acabe el conflicto en Ucrania

  • Materias primas, Latinoamérica o bonos emergentes, entre las apuestas de los gestores
Imagen: iStock

La economía de mercado transita por momentos de bonanza y de crisis. Ambos se alternan y crean una curva que fluctúa. Durante los 150 últimos años se contabilizan 14 recesiones mundiales. La más reciente aún la vemos por el espejo retrovisor: el fuerte parón económico provocado por la pandemia mundial del Covid-19.

Meses después, la guerra en Ucrania pone al mundo ante la tesitura de una cada vez más augurada crisis económica con altas dosis de inflación. La estanflación es el escenario más temido, pero también el más pronunciado con el paso de las semanas. "En términos históricos, las guerras tienden a ir acompañadas de una mayor inflación y un incremento en los rendimientos de los bonos", analiza Pilar Gómez-Bravo, directora de renta fija para Europa de MFS Investment Management.

Las puertas abiertas para el inversor escasean en el mundo inmediatamente posterior a la guerra. Mobeen Tahir, director de análisis de Wisdom Tree, considera que el conflicto en el este de Europa traerá "cuatro cambios significativos y duraderos en el mundo de la inversión que han sido catalizados por el conflicto": identificar riesgos geopolíticos "está siempre a la vuelta de la esquina", prepararse para una política restrictiva, una mejor protección inflacionista y observar que ciertas megatendencias se han catalizado (transición energética o ciberseguridad).

Una de las estrategias escogidas por las gestoras de activos para generar valor en las carteras son las inversiones en materias primas. Han actuado históricamente como una cobertura o protección en momentos de alta inflación. El equipo de inversión de JP Morgan Asset Management esboza oportunidades para este activo a medio plazo.

"Pensamos que las materias primas lo van a hacer bien en los próximos años. Una de las razones de la inflación es el aumento del precio de las materias primas. La mejor manera de protegerse de la inflación es invertir en el activo que la está provocando", señaló la directora de estrategia de JP Morgan AM para España y Portugal, Lucía Gutiérrez-Mellado, en un encuentro virtual con medios.

Las principales razones para invertir en materias primas son la inflación -que se prevé que continúe elevada- y los desajustes entre la oferta y la demanda. La mayor utilización de los dispositivos tecnológicos ha aumentado la demanda de metales como el litio o el cobre. "Vamos hacia un mundo tecnológico y digital, para todo eso son necesarias las materias primas. Desde el lado de la oferta se ha invertido poco, pero ahora estamos en un mundo donde la demanda ha crecido", agregó Gutiérrez-Mellado.

La guerra acelera la transición energética

"Desde el punto de vista financiero, estamos asistiendo a una nueva intensificación de los problemas de la cadena de suministros y a una evolución disparatada e imprevisible de los precios en los mercados mundiales de materias primas", apunta MainFirst en un informe reciente. "Esto ha provocado un aumento de los precios de la energía y pérdidas importantes en los activos de riesgo", reconoce este gestora boutique de activos europea. Una vez la situación mejore, "el potencial de los mercados de renta variable en estos niveles es significativo", señala la compañía en sus predicciones financieras.

Schroders, por su parte, hace hincapié en que la última guerra en suelo europeo evidencia la importancia de la transición energética hacia nuevas fuentes de obtención, así como el refuerzo de la inversión.

La gestora británica sostiene que el conflicto no hace sino acelerar la adopción de fuentes de energía más limpias. Las tres razones que apunta Felix Odey, gestor de carteras de Schroders, son que la energía renovable funciona como una megatendencia de largo plazo, la centralidad de la transición para garantizar estabilidad geopolítica y su capacidad de brindar precios más competitivos.

Latinoamérica, el aliado con el que nadie contaba

La región latinoamericana es la que mejor ha rendido en 2022 y las firmas de inversión prevén que siga siendo un aliado de las rentabilidades durante los próximos meses. "Son regiones impulsadas por el aumento vertiginoso de los precios de las materias primas, que pesan el 35% de sus mercados de renta variable, con los bancos centrales subiendo los tipos para combatir la inflación y reforzar las divisas, algún alivio político, el hecho de estar lejos de Ucrania y unas valoraciones aún con un descuento del 40% respecto al mundo", enumera Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro.

"Latinoamérica sería un beneficiario neto de las materias primas. Ha evolucionado muy bien", destacó Cristina Dondiuc, directora de inversiones en renta variable emergente de Fidelity International, durante un encuentro celebrado en España a finales de marzo. Los mercados emergentes con altas tasas de inflación desde hace años están mejor posicionados para el entorno actual de altos precios. En este sentido, Latinoamérica es una región en la que la gestora originaria de Boston ha reforzado posiciones, sobre todo con participaciones en compañías energéticas.

Renta 4 Latinoamérica, Bestinver Latam o DWS Invest Latin American Equities son algunos fondos de renta variable con una exposición neta a la región que vienen haciéndolo bien durante los últimos meses. Puedes consultar las fichas de todos ellos en Finect, que también agrupa otros fondos latinoamericanos en un escaparate sobre inversión en Asia y mercados emergentes.

Los bonos corporativos, retornos en renta fija

La renta fija encara un 2022 complicado y la guerra ha anulado la situación de semi confort de los inversores más conservadores, que perdieron protección con activos considerados de bajo riesgo por la guerra. Algunos bonos a 10 años han sufrido caídas entre el 10% y el 15%, superiores incluso a las de la Bolsa. Esa guerra, a su vez, puede tener un efecto contrario en el tramo defensivo de las inversiones.

La gestora Jupiter Asset Management advierte de que una vez acabado el conflicto, los bonos corporativos tienen fundamentales suficientes para ser incluidos en las carteras de inversión. Sobre todo aquellos emitidos por compañías de mercados emergentes.

"La posición en la que se encuentran actualmente los bonos corporativos emergentes se debe a la invasión rusa de Ucrania y a la debilidad de China. Paralelamente, el apalancamiento neto [endeudamiento] de estos se mueve cerca de mínimos", advierten desde la gestora.

Los rendimientos del índice de deuda corporativa emergente se sitúan por encima del 6%. "Si consideramos la fuerte relación que existe entre el rendimiento y los retornos de los siguientes 3 a 5 años, los rendimientos actuales parecen interesantes", apunta Jupiter AM, para quien esta deuda corporativa será la gran tapada una vez se aclare la guerra en Ucrania.

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