Opinión

Monopoly corporativo: vuelve la fiebre de fusiones

El auge de las fusiones refleja una toma de posiciones por parte de las empresas para afrontar el incierto futuro

La recuperación económica va calando y las perspectivas son actualmente positivas. Estados Unidos y China, con Europa algo más apagada, pisan con garbo y tras meses de letargo y una etapa neutralizada por la Covid, las cosas se reaniman en el marco de los negocios internacionales. De lo que no cabe duda es que las empresas tienen que adaptarse al nuevo mundo post-covid y a menudo no es suficiente con lo que se es para llevar a cabo ese proceso de transición. Además, los perfiles tecnológicos y digitales ganan protagonismo, al igual que la transición medioambiental. Y la liquidez destaca por su abundancia, las bolsas están animadas y hay compañías con ganas de entrar en el parqué.

Muchas experiencias se han extraído a raíz del virus y lo que está claro es que empresas de un cierto tamaño se están preparando para afrontar los nuevos tiempos. El mes de mayo ha sido de récord en el mercado de fusiones y adquisiciones, con más de medio millón de dólares de transacciones entre compañías y con acento especial en las internacionales. Muchas son lo que se conoce como mega operaciones, en las que se superan los 10.000 millones de dólares. Y operaciones internacionales, abriendo los ojos al mundo y dejando de estar encerrados en casa como hicimos a lo largo de la pandemia.

La desconfianza se va perdiendo y se reduce la incertidumbre económica que ha prevalecido hasta ahora. Este año, según Goldman Sachs, el volumen de fusiones y adquisiciones en todo el mundo podría superar los 5 billones de dólares. Además, hay que tener en cuenta que hay dinero de sobra, con financiación accesible, los costes financieros bajos como nunca y abunda la liquidez, con los fondos inversores acumulando buenos saldos de tesorería y, de momento, las políticas monetarias seguirán con sus estímulos. Así que si hay oportunidades que se ponen a tiro, a por ellas. No obstante, no todas esas operaciones corporativas se consuman en cash. Las acciones, con las subidas de las bolsas, se han revalorizado y es factible que tengan cierta importancia para rematar la transacción.

Pero tampoco hace falta salir de Europa y de España para darnos cuenta de que aquí también se están produciendo operaciones de fusiones y adquisiciones. En definitiva, que los agentes económicos están tomando posiciones para afrontar la incipiente era post-covid.

Ganar tamaño se convierte, pues, en una clara apuesta para encarar el futuro. Si bien es cierto que hay movimientos corporativos defensivos a fin de aprovechar sinergias para tener mejor coraza, más volumen de activos y buscando mayores rentabilidades, que en muchos casos se traducen en recortes de efectivos humanos por el paso tecnológico y digital que se está dando, tampoco hay que descartar la alternativa de esas operaciones de integración empresarial desde la perspectiva expansiva, ganando mercados, diversificando líneas de negocios, entrando en más sectores de actividad.

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