Opinión

Biden manda una señal clara respecto a la desigualdad

Joe Biden, presidente de EEUU

El presidente de EEUU, Joe Biden, con su nuevo paquete de gastos, Plan de Familias Americanas, se centra en políticas de cuidado infantil y educación. Puede suponer 1,8 billones de dólares, además de créditos fiscales la próxima década. También ambiciona dos años gratuitos de universidad comunitaria y un programa nacional de bajas médicas.

Este plan se une al paquete de estímulo de 1,9 millones  aprobado en marzo, financiado con nueva emisión de deuda. Además Biden anunció el 31 de marzo un paquete fiscal orientado a infraestructuras -Plan de Empleo Americano- de 2,3 billones de dólares, que se financiará en parte con aumento del impuesto de sociedades. De hecho, la medida fiscal más destacada es su aumento del 21% al 28%, revirtiendo en parte los recortes de Trump de 2017.

Ahora prevé que el Plan de Familias Americanas se financie en parte con subidas del tipo del impuesto sobre ganancias del capital del 20% al 39,6%, igualando al marginal de la renta del trabajo. Si bien la subida de impuestos sobre ganancias del capital afectaría a personas que generan más de un millón al año, la tasa impositiva marginal respecto a las personas físicas afecta a individuos que ingresan más de 400.000 dólares al año. En cualquier caso, se trata de 0,3% de los contribuyentes, 500.000 individuos, como Brian Deese, "economista jefe" del gabinete de Biden, ha confirmado.

De hecho, este aumento, más que un intento de equilibrar cuentas públicas, es una señal de Biden respecto a abordar la desigualdad de ingresos. Según estimaciones de las propuestas en campaña presidencial el aumento del impuesto sobre ganancias del capital recaudaría los próximos diez años alrededor de 180.000 millones y el del impuesto sobre la renta alrededor de 150.000 millones.

Ahora bien, a pesar de las subidas de impuestos, los planes de gasto de Biden, pueden proporcionar impulso neto al crecimiento económico, aunque probablemente moderado, pues el gasto se distribuirá a lo largo de varios años y está más orientado a oferta que a demanda. El mayor efecto a corto plazo es el proporcionado por el Plan votado en marzo, que supone cheques federales y aumento de beneficios de desempleo. Ello explica en parte nuestra previsión de crecimiento de 6,5% del PIB de EEUU este año, especialmente este segundo trimestre, a tasa anualizada ajustada estacionalmente de 10%. Esperamos se modere en 2022 hasta 3% anualizado por desaparición de apoyo fiscal y cautela entre los consumidores respecto a gastar ahorros acumulados durante la crisis pandémica.

Mientras, hay que tener en cuenta que se acerca el plazo para el "techo de deuda", cantidad máxima de deuda del gobierno de EEUU, el 31 de julio. Algunos republicanos han mostrado interés en obtener concesiones respecto a otras leyes. Por su parte los demócratas pueden querer esperar hasta la fecha límite antes de aprobar aspectos más controvertidos, incluyendo la reversión de recortes de impuestos y esta dinámica entre republicanos y demócratas puede perjudicar la confianza de empresas y consumidores al contribuir a la incertidumbre.

Más aún, los planes de Biden se acumulan en el Congreso, pues cada propuesta requiere considerable escrutinio. Son tan amplios, pues abarcan políticas sociales, transición verde, infraestructuras tradicionales, educación, que existe riesgo de confusión. Además, el Congreso de EEUU suele tener más apetito por gastar que aumentar impuestos. Entre demócratas parece haber apoyo implícito siempre que no recaigan sobre la clase media, respetando la promesa en campaña de Biden. Pero es poco probable que el Congreso vote los planes antes de Agosto, más bien Octubre/Noviembre. Además, a partir del próximo año, comienza la campaña electoral de elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre de 2022. Así que desde planes iniciales a legislación predecimos cierta moderación del aumento de gasto y los impuestos.

Dicho esto, la determinación de Biden para imponer mayores impuestos a empresas y los ricos no debe subestimarse y algunas subidas pueden materializarse a finales de este año. Algunos republicanos han propuesto un plan alternativo de infraestructuras de 570.000 millones, que evite aumento del impuesto de sociedades, pero la reacción de los demócratas ha sido mixta. El caso es que las reuniones programadas de Biden con líderes republicanos los próximos días probablemente tiene más que ver con una cortesía que con intención real de trabajar con ellos y comprometerse en planes de gasto. Ya ocurrió que el paquete de marzo de 2021 fue aprobado sin apoyo de los republicanos del Senado.

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