Opinión

Las cinco claves del éxito en el nuevo modelo energético

Los secretos para tener éxito en un entorno energético diferente

Se avecinan vientos de cambio en el modelo energético tal y como lo tenemos concebido hoy. La necesidad de descarbonizar nuestro consumo nos obliga a ceder el paso a las nuevas fuentes de generación renovable que traen consigo múltiples opciones de negocio, nuevas tecnologías, nuevas capacidades, y también nos enfrenta a nuevos retos que deberemos afrontar con éxito. Con la humildad de quien cree que cada día se aprende algo nuevo mientras se camina me atrevería a resumir en cinco las claves que una empresa debe considerar para afrontar estos retos con éxito.

La primera clave es estar en la vanguardia tecnológica. Hay que hacer un esfuerzo por estar excepcionalmente informados porque estar bien informados no será suficiente. Y estar en la vanguardia tecnológica implica tener una actitud proactiva, en el desarrollo de proyectos de I+D+i, en la atención a las propuestas de nuevas start-ups que nacen cada día, en mantener unos lazos fluidos, constantes y sólidos con los centros más avanzados de investigación, en desarrollar proyectos conjuntamente con dichos centros y con las universidades más punteras, en ser, en definitiva, capaces de otear el paisaje con éxito, con buenos cazadores de ideas, capaces de identificar dónde hay verdadera creación de valor a futuro. Estar en la frontera tecnológica nos permitirá estar ese metro por delante de los ganadores, no tengamos duda.

La segunda clave es crear organizaciones vivas, dinámicas y flexibles, con capacidad de reacción y sin miedo al cambio. La mayoría de los éxitos de hoy fueron fracasos del ayer, fracasos leídos de la forma correcta y transformados en aventuras mejor trazadas, más sólidas y fiables. Y si en nuestras empresas somos capaces de leer nuestros errores correctamente, aprender con ellos y rectificar con rapidez, el beneficio de las segundas oportunidades será de la propia empresa y no de un competidor. Si a esta flexibilidad le sumamos una buena organización y liderazgo, el cocktail resulta ganador, y lo que es más importante, muy divertido.

La tercera de las claves medir bien los riesgos financieros, porque tenemos que asumir que estar en primera línea es una inversión, no un coste. Pero es una inversión que no siempre reporta beneficios a corto plazo. Por ello hay que saber leer donde merece la pena asumir riesgos, planificarlos bien y no incurrir en riesgos impulsivos. Además, hay que hacer una evaluación adecuada de los mismos e identificar medidas para reducirlos en lo posible. Pero una vez tomada la decisión de invertir, hay que darle una oportunidad real y apostar con firmeza.

La cuarta clave es apostar por los mejores. En los entornos de cambio como son estos que vivimos, el recurso humano no puede ser una incertidumbre, un interrogante más de la ecuación, sino que tiene que ser una certidumbre, Nuestra gente, la mejor gente, los más profesionales, los más avanzados, los más expertos y los más comprometidos tienen que ser el valor base de nuestra empresa. Y deben estar comprometidos no solo con los resultados, sino con todo con el proyecto. Estamos juntos para hacer cosas grandes y en esta travesía hacen falta los mejores marineros.

Y la última de las claves es la capacidad de crear alianzas y compartir el éxito con otras empresas, incluso con nuestros competidores. Puede parecer anti-empresarial esta visión, pero, en tiempos de incertidumbre, la suma de dos más dos es mucho más que cuatro. Estas alianzas pueden ser con proveedores, con clientes, con inversores, con competidores, con asociaciones profesionales, con centros de investigación, con el mundo entero, lo importante es ser capaces de generar riqueza y que esa riqueza se reparta entre muchos. Los que hoy son adversarios en un determinado proyecto pueden ser nuestros socios en el siguiente proyecto en otro país o en otros mercados. Algunas escuelas de negocio lo llaman la fortaleza de la generosidad propia de los vencedores, aunque sería más apropiado hablar de la inteligencia de los buenos empresarios, la inteligencia de las empresas que se hacen grandes.

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