Opinión

Reconversión y reconstrucción económica de España

Todos los cambios que la economía española necesita para ser más competitiva

La actual coyuntura, además de obligar a resistir y combatir los embates de la pandemia y sus aristas económicas y sociales, amén de las políticas, exige concretar el paradigma para la reconversión y reconstrucción de la economía española que tiene que fijar sus objetivos en promover la competitividad y fortalecer la calidad del modelo productivo.

Uno de los rasgos esenciales, tras la experiencia que estamos viviendo, es el de dotar de los necesarios recursos a la sanidad española que indudablemente se erige en el principal muro de contención para salvar vidas humanas y proteger a la economía. España, en 2018, solo destinaba el 6% de su PIB a gasto público en sanidad, a diferencia de otros países europeos. El promedio de gasto en salud en porcentaje del PIB de la Unión Europea y de la Zona Euro, ese año, fue del 7,1%; en Alemania del 7,2%; en Austria del 8,2%; en Dinamarca del 8,3%; en Francia, del 8,1%; en Países Bajos, del 7,6%; en Reino Unido, del 7,5%; en la República Checa, del 7,6%; en Suecia, del 7%; en Eslovaquia, del 7,3%; e incluso en Portugal del 6,3%.

No cabe la menor duda de que nuestra sanidad goza de un elevado prestigio y consideración a nivel mundial, que investigadores y médicos españoles destacan como auténticos números uno en diversas especialidades y que científicos formados en nuestro país trabajan en reconocidos centros de investigación con sede en distintos países y, en concreto, en Estados Unidos. Asimismo, una serie de hospitales españoles se configuran como referencias de primer orden en el concierto sanitario internacional. El problema, aquí, en España, es simplemente la dotación de recursos y la falta de reconocimiento en las carreras profesionales de médicos e investigadores, compelidos en muchos casos a emigrar.

El gasto público fluye en demasía por otros cauces que no son por los que debiera discurrir. Si el dinero que los españoles pagamos en impuestos y que no es poco, se distribuyera más en favor de los pilares de nuestro estado del bienestar, incluyendo sanidad, educación y protección social, y menos en otros menesteres ociosos y superfluos de vitola política, se apuntalarían cimientos consistentes para construir una España mucho mejor y una economía mucho más sólida.

La reindustrialización de España, que pasa por las tres íes es otro de los retos cruciales. La primera í es la de la industria, la segunda la de la investigación y la tercera la de la internacionalización. Y esa reindustrialización tiene que encaminarse hacia el aprovechamiento de nuestras infraestructuras, muchas de ellas construidas en los alegres años del arrebato de un derroche de gasto público sin ton ni son, con ramalazos faraónicos y cuya dudosa efectividad en su momento podría rehabilitarse ahora. La reindustrialización, a los acordes de la transformación digital y la transición ecológica, debiera canalizarse en buena parte a través de la España interior y vaciada, promoviendo el desarrollo de la España rural. Y es ahí donde juega un papel determinante la creación de polos de desarrollo industriales y tecnológicos, junto a la innovación empresarial. Para ello, se necesita menos páginas de BOE y de iracunda y sobrecargada normativa y más libertad económica.

El campo, el sector primario, se ha consolidado durante los últimos meses en un baluarte imprescindible para nuestra economía, siendo el único sector que creció en 2020. Hay que aprovechar su empuje y combinarlo con una robusta industria agroalimentaria, en la que la influencia tecnológica sea nuclear y que, además, se ha sabido abrir al exterior como lo confirma su encomiable faceta exportadora.

El turismo vivirá un salto cualitativo. Ha sido y es uno de los sectores más importantes de la economía española, y eso comporta cuidarlo y, al mismo tiempo, pulirlo, asistirle en lo que será una tendencia selectiva y de personalización, que habría que integrar con promocionar nuestra cultura, gastronomía, deporte, calidad de vida, sirviendo de aliento tractor hacia otras actividades. Todos ganaríamos.

Que el capítulo de la formación, básica, secundaria, profesional y universitaria supone uno de los grandes envites de la economía española, no cabe duda. En España tenemos universidades en las que no solo hay que plantear cabales reformas de los planes de estudio, encajando el binomio universidad y economía/empresa de forma idónea, sino también propiciando que nuestras universidades se conviertan en auténticos ejes de investigación, desarrollo e innovación, para lo que es preceptivo dotar de recursos a las universidades y promocionar carreras docentes e investigadoras siempre en busca de la excelencia. Hoy, lamentablemente, a las universidades españolas no se las trata como debiera, pensando que en ellas es donde se gesta el talento que, por desgracia, al comprobar que aquí, en España, no puede progresar se ve forzado a emigrar en busca de nuevos horizontes. Eso explica la fuga de talento que sufrimos, lo que se traduce en una emigración de calidad notable que no se compensa con una inmigración de la misma talla. A la larga, estamos ante el empobrecimiento del país. Y esa fuga de talento se está agravando.

Y un apunte postrero al respecto es el concerniente a la revisión del gasto público, que a tenor de los derroteros que va tomando, sería recomendable que se impusiera una política de Presupuesto Base Cero, es decir, partiendo de nuevo y de cero en cuanto a lo que España tiene que gastar. Cualquier revisión que se formule sobre este particular, conducirá a la conclusión de sobredimensionamientos del gasto público, lo que implica que los ciudadanos tengamos que asumir mayores cargas tributarias y que el dinero no se gaste – y vuelvo a los párrafos iniciales – en las partidas que debiera.

Acaso, la única alternativa para acometer una profunda revisión y ajuste del elevado gasto público que en 2020 representó más del 52% del PIB, evidenciando que el primer agente económico de España es el sector público y delatando pues un excesivo intervencionismo estatal en la economía sería la formación de un gobierno de concertación, con protagonismo tecnócrata, y poco numeroso. ¿De verdad España precisa de tantos ministerios como hoy tiene para funcionar, que no funciona, o es que hay mucha prebenda y mamandurria?

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Comentarios 10

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Nicaso
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Estando bastante de acuerdo con su reflexión D. José María creo que es más bien un sueño y un tanto alejado de la realidad. La verdad es que nuestra universidad está ultra dimensionada y el nivel un tanto bajo, no es excelencia lo que de allí sale. Por otro lado, el personal que de ellas sale malamente encuentra acomodo en una sociedad de servicios que no necesita mucha preparación. En cuanto a la sanidad, será lo que usted quiera pero resulta un tanto ineficaz en muchas ocasiones, universal si pero esperando casi año y medio para una cita de especialista para mi señora para algo que necesita atención ya. Aquí reza lo que escuché referente a un señor que no encontraba pareja para bailar y a pregunta de otro respondió que había mucha garabanzada y poca tajada, así que no se comía un rosco.

Puntuación 26
#1
VIO
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Me quedo con la frase, un gobierno de concertación, con protagonismo tecnócrata, y poco numeroso. Ni por asomo Pedro Sánchez junto con Pablito Iglesias y sus huestes renqueantes lo van a implantar. Ahí está el caso de la abogada de tercera fila Yolanda Díaz, que debe su cargo de ministra del Paro, y ahora además vicepresidenta 3ª, a su amistad con Pablito y su esposa en su época gallega. Al contrario, el gobierno es mastodóntico, esperpéntico, y repleto de asesores por todas partes. Son tan numerosos que parece que van a tener que ampliar los pasillos de la Moncloa, ya que al ir al bar chocan con frecuencia entre ellos y ya se ha producido más de un accidente palaciego. Se puede valorar muy bien la falta de capacidad de un político para el cargo público que desempeña en función del número de asesores que necesita. Para ello se puede emplear la siguiente tabla VIO: entre 0 y 5 asesores, competente; si necesita de 5 a 10 normal; con entre 10 y 15 no muy capaz; si el número aumenta al intervalo 15 y 25, inapropiado; y de 25 en adelante, completamente inútil para el cargo que desempeña. Desde luego que el actual presidente de gobierno, con tantísimos asesores como tiene, está en la parte alta de la tabla, en plena zona roja. En estos casos, el gobernante se parece más a una marioneta que dirigen sus asesores, como el modelo de un anuncio de ropas o de bebidas espumosas, que a un auténtico político: él presta la cara y los asesores las ideas. Profesor Gay de Liébana, estamos en manos de marionetas que dirigen entre bambalinas, cuando necesitamos urgentemente, como usted apunta, un gobierno reducido, tecnócrata y profesional.

Puntuación 19
#2
ADAM ES-SITH
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Desde ya no me acuerdo cuando, más de 30 años seguro, vengo oyendo la misma cantinela de cambiar el modelo económico de España. Y ahí sigue "en tareas pendientes".

Nadie quiere/se atreve a proponer un cambio estructural de la economía.

Evidentemente a los políticos les importa una breva, ellos lo que quieren es seguir viviendo del cuento. Su visión cortoplacista, más enfocada a renovar el cargo, es imposible que haga esta reconversión económica.

Y las pocas reconversiones que ha habido (siderurgia, naval, minera, etc..) o han sido a la fuerza o porque una crisis se las ha llevado por delante.

Pero de los gobernantes no esperéis que hagan algo al respecto.

Puntuación 22
#3
ADAM ES-SITH
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"Se necesita menos páginas de BOE y de iracunda y sobrecargada normativa y más libertad económica."

El BOE es la única herramienta que tienen los gobernantes para aparentar que gobiernan para todos nosotros y que "trabajan mucho".

"¿De verdad España precisa de tantos ministerios como hoy tiene para funcionar, que no funciona, o es que hay mucha prebenda y mamandurria?".

Usted, yo, en realidad todos nosotros, sabemos cual es la respuesta correcta. Es la historia político-económica de España. El "vuelva usted mañana" de toda la vida.

Y aquí sin distinción de ideología. Los mismo "gobiernos liberales" que "gobiernos intervencionistas". Tanto monta, monta tanto.

Puntuación 18
#4
Carmen
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La mayor mamandurria en España son las pensiones. Cotizar no debe dar derecho a que te regalen de por vida mucho más de lo que has aportado, y eso sin contar el gasto en Sanidad del trabajador-pensionista y su familia. Menos prejuicios y más objetividad, por favor.

Puntuación -12
#5
Paco
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Lo que conviene es que no este formado por funcionarios o profuncionarios. Tenemos según la EPA mismo número de funcionarios que antes de la crisis del 2008 cuando teníamos un paro del 9%, a ver en que país y situación se come eso.

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#6
Usuario validado en elEconomista.es
V?ctor
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Primero se debería reducir el gasto público (parlamentos autonómicos, senado, reducir un 50 por ciento el parlamento nacional, asesores, enchufados a dedo, etc....) y seguramente mejorariamos en sanidad, investigación, educación, pensiones!!!!!

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#7
Dígalo, por favor.
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Prof Gay, la Comisión Europea ya está tardando en atar corto a este desgobierno comunista despilfarrador y criminal; por favor, dígalo.

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#8
David Sephardim
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La deuda total de España es de 4 Billones de euros- el 70% dw la cual está en la Administración Pública.

Lo adecuado sería comenzar a desmantelar el Estado e iniciar los FERTES para el funcionariado.

Por cierto, por qué es un problema emigrar a buscar oportunidades fuera de España? También puede ser una experiencia saludable - los empresarios buscan precisamente experiencia internacional.

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#9
madridlacloacadeespaña
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A este los de vox , pp ,ciudadanos los mandaba a trabajar en la mina y veras que pronto se les pasa la tonteria

Puntuación -2
#10