Opinión

Desempleo tecnológico: lecciones desde Corea

Corea del Sur, un ejemplo en política laboral que España debe replicar

El desempleo tecnológico existe. No es una paparrucha ni una fake news. Es un hecho comprobado, tanto en el pasado como en el presente, y seguramente más en el futuro. A pesar de que la ingente cantidad de informes que vienen avisando de esta eventualidad (Foro Económico Mundial, Comisión Europea, OCDE, Banco Mundial), todavía encontramos negacionistas del desempleo tecnológico.

Uno los mantras más esgrimidos para negar tal evidencia es el siguiente: "los robots no destruyen empleo; al contrario. Por ejemplo, en Corea, el país con más robots por habitante, no hay paro". Y a partir de tal argumentario, se razona cómo se debería incrementar exponencialmente el número de robots en el tejido productivo español, puesto que no se generaría desempleo.

Sin embargo, nos encontramos ante una media verdad: a partir de dos datos verídicos (en Corea la tasa de desempleo es baja; y sí, su parque de robots en el mayor del planeta) se construye un dogma artificial. Pero dos verdades aisladas no conforman una realidad completa.

Hacia 1960, Corea era un país sumamente pobre. Siete de cada diez coreanos vivía, en y del campo. Su PIB era inferior al de prácticamente toda Sudamérica, e incluso estaba por debajo de varios países africanos.

A partir de esa época, se da inicio a una larga apuesta por la modernización del país, comenzando por favorecer la creación de grandes conglomerados industriales (los famosos chaebol), de los que muchos mantienen una salud envidiable (LG, Hyundai, LG). A partir de 1987, y de forma complementaria a este impulso industrial, las políticas viran hacia lo que se denominó "la sociedad de la información". Se informatizaron cinco redes clave (administración, defensa, seguridad pública, finanzas y banca y educación e investigación), dando el pistoletazo de salida a una fiebre legislativa y dinamizadora que se concretó en otra docena de leyes relacionadas con la promoción gubernamental de las TIC, la conectividad y la Innovación, hasta la promulgación en 2008 de la Ley de Desarrollo, Promoción y Distribución de Robots Inteligentes. Entre medias, Corea reformó profundamente su sistema educativo hasta convertirlo en uno de los mejores del mundo (PISA dixit). Además, consciente del problema de empleabilidad laboral que genera una discontinuidad tecnológica como la presente, elaboró una Lifelong Education Act, ¡en 2009! Huelga decir que cualquier parecido con la estrategia política española de las últimas décadas es pura coincidencia.

Las indignas tasas de precarización y temporalidad de España obligan al talento a emigrar

Los resultados sobre bien visibles: Desde 2014, prácticamente el 100% de sus conexiones a Internet es de alta velocidad (España apenas supera el 70% en 2020, y eso que presumimos de ser la nación europea más avanzada en este aspecto). El 5G es una realidad plena en Corea del Sur desde hace años (el 93% de su población dispone de esta tecnología al máximo de sus capacidades), mientras esperamos que en España libere el espectro idóneo para tal menester (hito que no hace más que retrasarse).

En el terreno científico, la intensidad coreana en investigación y desarrollo (I+D) es casi cuatro veces mayor que la española (4,64 vs 1,25); lo que redunda en una mayor cuota de empleo con altas capacidades tecnológicas, investigadoras y científicas: mientras España no alcanza la ratio de 2 personas dedicadas a la I+D por cada 1.000 personas trabajadoras, la república asiática alcanza las 17 (ocho veces más).

Finalmente, está el apartado del talento: según el International Digital Economy and Society Index 2020 (que elabora la Comisión Europea), la población coreana supera ampliamente a la española en uso y aprovechamiento de Internet, en competencias digitales avanzadas y de programación. Sólo en un aspecto España supera a Corea: les doblamos en el número de graduados anuales en especialidades tecnológicas (ingeniería, matemáticas, tecnología y ciencia). Lamentablemente, pocos acaban desarrollando su carrera profesional dentro de nuestras fronteras (España es el segundo país de la UE que más talento exporta); y cuando lo hacen, sus contratos se distinguen por unas indignas tasas de precarización y temporalidad.

En España, cuando un robot entra en un centro de trabajo, el empleo comienza a resquebrajarse

Las políticas públicas coreanas, capaces de articular planes laborales, industriales, educativos y tecnológicos a lo largo de más de tres décadas, explican el fenómeno. Sin tener en cuenta todas y cada una de estas medias, resultaría imposible conciliar una tasa de desempleo del 4% y una densidad de 918 robots por 10.000 empleados (16% y 191 en España, respectivamente).

La realidad es que, en España, cuando un robot o un software avanzado entra en un centro de trabajo, el empleo comienza a resquebrajarse. Nuestro país no dispone de mecanismos adecuados para reaccionar ante la amenaza de un desempleo tecnológico masivo. Dejémonos de comparaciones infundadas, aprendamos las lecciones de Corea en toda su extensión: reformas educativas, impulso a la innovación y la conectividad, políticas activas de empleo, etc. En resumen, menos cuentos y más Política y políticas con altura de miras.

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VIO
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Ya lo sabes, machote, crea una Pyme tecnológica, ponte con ella a la cabeza de estas reformas que propugnas, mejora con tus productos a la industria coreana, les das una buena lección y después sacas las banderas sindicales al viento. Anda, empieza ya, que lo estamos esperando.

Puntuación 4
#1
Facior
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En Corea del sur los estudiantes tienen 8 horas de clase diarias. Además se les da trabajo para realizar en casa.

El día que hay examen de acceso a la Universidad, no se ve una sola mujer por la calle. Están todas rezando a Budha, a Khrisna, a La Virgen María según que religión practiquen para que su hijo no se suicide al no aprobar el examen. ¿Cuál es el resultado de ese sistema educativo?

El primer fabricante de automóviles y barcos es Hyundai. El primer fabricante de pianos es Daewoo. El primer y casi único fabricante de pantallas de tV, ordenador y móvil es Samsung o LG.

Mientras tanto, en España los educadores han descubierto que la causa del fracaso escolar es que se exige demasiado en los exámenes. Los políticos de ciertas autonomías han demostrado que, para ser cirujano, es más importante dominar una lengua vernácula, que saber manejar un bisturí.

A mi todo esto ni me parece bien ni mal. Me limito a describir hechos. Quizás la causa remota está en el origen de nuestra cultura. Para nosotros el trabajo es un castigo divino por haber pecado nuestros supuestos padres Adán y Eva. Para los orientales el trabajo es la forma de ser importante y admirado. Hasta los cocineros japoneses trabajan a la vista del cliente para que se pueda apreciar su habilidad.

Los orientales inventaron el karma. Tu futuro está determinado por lo que hagas ahora. Los occidentales inventamos el redentor y el chivo expiatorio que sufre los castigos por nosotros.

Eso son datos no son opiniones. Solo los estúpidos discuten los datos.

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#2
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Pepe Cristiano
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En Contra

Los del PSV dando lecciones de como montar empresas productivas. Esto es tan fiable como un ciego de nacimiento hablando de colores.

Puntuación 0
#3