Opinión

Paris: Transcendental acuerdo que ha supuesto un punto de inflexión a nivel global

Cinco años desde la firma de un pacto fundamental en la lucha contra el cambio climático

En la COP 21 en París, el 12 de diciembre de 2015, las Partes de la CMNUCC alcanzaron un acuerdo histórico para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. El Acuerdo de París se basa en la "Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas" y, por primera vez, une a todas las naciones en una causa común para emprender esfuerzos ambiciosos para combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos, con un mayor apoyo, para ayudar a los países en desarrollo a hacerlo. Como tal, traza un nuevo curso en el esfuerzo climático global.

192 países firmaron el Acuerdo de Paris para impulsar el movimiento global del cambio climático que entro oficialmente en vigor el 4 de noviembre de 2016, un año antes de que muchas predicciones estimaran que lo haría. Este transcendental acuerdo supuso un punto de inflexión respecto al cambio climático.

El objetivo central del Acuerdo de París es fortalecer la respuesta global a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura global de este siglo por debajo de los 2 grados Celsius con respecto a niveles preindustriales y continuar con los esfuerzos para limitar el aumento de temperatura aún más a 1,5 grados Celsius. Además, el acuerdo tiene como objetivo aumentar la capacidad de los países para hacer frente a los impactos del cambio climático y hacer que los flujos de financiación sean coherentes con una vía de bajas emisiones y resiliente al clima. Para alcanzar estos ambiciosos objetivos, se debe establecer una movilización adecuada y el suministro de recursos financieros, un nuevo marco tecnológico y una mayor creación de capacidad, apoyando así la acción de los países en desarrollo y los países más vulnerables, en consonancia con sus propios objetivos nacionales. El Acuerdo también prevé un marco de transparencia mejorado para la acción y el apoyo.

El Acuerdo de París requiere que todas las Partes realicen sus mejores esfuerzos mediante "contribuciones determinadas a nivel nacional" (NDC) y que fortalezcan estos esfuerzos en los años venideros. Esto incluye requisitos de que todas las Partes informen periódicamente sobre sus emisiones y sus esfuerzos de implementación. También existe un balance global cada 5 años para evaluar el progreso colectivo hacia el logro del propósito del acuerdo y para informar las acciones individuales adicionales de las Partes. La ratificación del Acuerdo de París significó que los países que se adhirieron formalmente comenzaran a reducir las emisiones de acuerdo con las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) para 2020.

Además, ha requerido que los países proporcionen, para 2020, estrategias a largo plazo para reducir las emisiones hasta 2050. Esto se traduce en nuevas políticas y herramientas a largo plazo que brindarán certeza para el sector privado y los inversores, con un apoyo continuo a las energías renovables y la promoción de la eficiencia energética para acelerar la transición a una economía descarbonizada.

De este modo, los planes climáticos nacionales bajo el Acuerdo de París representan al menos un mercado de 13,5 billones de dólares para el sector energético solo en eficiencia energética y tecnologías bajas en carbono hasta 2030. Al establecer un marco de política global y llamar la atención de las partes interesadas e inversores sobre la vía de los 2 grados Celsius, el acuerdo también aumenta los riesgos de las inversiones con alto contenido de carbono.

La retirada de EEUU en 2019 significó una grave preocupación por poder provocar una desaceleración o incluso un estancamiento en el desarrollo de los mercados mundiales de energía renovable, y una financiación insuficiente para que las naciones en desarrollo superaron los combustibles fósiles, una piedra angular del acuerdo.

Pero esos temores particulares han sido infundados. La innovación y el crecimiento continuos en las áreas de energía renovable, eficiencia energética y nuevas tecnologías energéticas parecen inevitables. La noticia ha catalizado un mercado que ya es apasionante y creará oportunidades adicionales tanto para el sector público como para el sector privado (oportunidades comerciales de tecnologías de bajas emisiones de carbono, alineación de inversiones con certidumbre de políticas a largo plazo y aprobación de los inversores de los esfuerzos de acción climática, incluida la adquisición de energía renovables).

En estos cinco años tras la firma del Acuerdo de París, el sector privado ha adquirido un papel primordial en la lucha contra el cambio climático. Las organizaciones que han aprovechado esta oportunidad temprano han cosechado las recompensas financieras, de reputación y operativas de la oportunidad de mercado que se encuentra dentro de la reducción global de gases de efecto invernadero. Los certificados de atributos energéticos (EAC), los acuerdos de compra de energía (PPA) y los créditos de carbono (VERs, CERs, VCUs, etc.) se encuentran entre estos instrumentos que están ampliamente disponibles para las empresas, que son utilizados por algunas de las organizaciones más grandes del mundo como un medio para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones globales y enfrentar el desafío de la acción climática inmediata proveniente tanto de clientes como de inversores. En muchos casos, dichos instrumentos traen consigo también importantes co-beneficios relacionados con la salud, la reducción de la pobreza y la biodiversidad, entre otros, que nos acercan un poco más a conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados en 2015 por la ONU. Además, nuevas tecnologías y oportunidades como las microrredes, blockchain, paneles solares imprimibles, o el almacenamiento continuarán transformando el sistema energético y, con él, la economía. Se están creando puestos de trabajo en nuevas industrias y la oportunidad de transformación es clara.

Según Goldman Sachs se estima la aceleración de la transición energética hacia los objetivos establecidos en el Acuerdo de París también podría conducir a la creación neta en la próxima década (hasta 2030) de 15-20 millones de puestos de trabajo directos a nivel mundial, en comparación con los niveles actuales, a los que habría que sumar los efectos indirectos e inducidos en las cadenas de valor.

Las empresas han desempeñado un papel integral en las discusiones sobre el clima durante estos últimos años y el compromiso al acuerdo de Paris. Más de 5,000 organizaciones, que representan más de $ 40 billones en ingresos han expresado su apoyo a un acuerdo climático global. Las empresas pueden ayudar a aumentar las ambiciones y los resultados al comprometerse con iniciativas de liderazgo global que ya están en vigor, tales como: depender al 100 por ciento de la electricidad de fuentes renovables en el plazo práctico más corto (RE100); establecimiento de objetivos de emisión en consonancia con la ciencia del clima (iniciativa Science Based Targets); y reportar información sobre el cambio climático en los informes generales como un deber fiduciario (CDP Climate Change y Junta de Normas de Divulgación del Clima). Asimismo, existen iniciativas sectoriales como por ejemplo la de la industria de la Moda https://unfccc.int/es/climate-action/sectoral-engagement/global-climate-action-in-fashion/acerca-de-la-carta-de-la-industria-de-la-moda-para-la-accion-climatica.

El Pacto es el cimiento para construir un planeta más sostenible y ecológico

Europa ha sido el primer continente en anunciar su compromiso en Neutralidad en carbono en el COP25 en el 2019 y este año varios países Asiáticos han realizado compromisos importantes (Objetivo cero neto de China para 2060/ Objetivo cero neto de Japón para 2050/ Objetivo cero neto de Corea del Sur para 2050/ Moratoria de Filipinas sobre el carbón). Asimismo después de las elecciones de Estados Unidos se espera un cambio de tendencia a unas políticas más orientadas al acuerdo de Paris.

Todavía puede ser pronto para analizar todos los resultados en detalle del Acuerdo de Paris, pero lo que es seguro es que nuestras generaciones futuras lo recordarán como un punto de inflexión en la descarbonización. Este acuerdo ha proporcionado a las empresas los elementos críticos para catalizar una economía limpia y próspera: la certeza de que la política respaldará el camino a largo plazo hacia la descarbonización, la ambición necesaria para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y movilizar las finanzas, la confianza de que los gobiernos aumentarán progresivamente sus compromisos de reducción de emisiones y la igualdad de condiciones en todas las principales economía.

A pesar de EEUU, el crecimiento continuo en renovables parece inevitable

El cambio climático es una realidad y gracias a este Acuerdo muchos de los países y empresas han establecido compromisos en firme. Esperemos que el Acuerdo haya constituido realmente los cimientos para construir un planeta más sostenible y ecológico. Es tiempo para la acción y todos nosotros podemos aportar nuestro granito de arena.

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Porlotanto
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En Contra

Me cuadra. Este acuerdo debe ser importante, dado que casi no ha tenido publicidad. Los políticos son así de ladinos.

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