Opinión

Teletrabajo sin fronteras

El teletrabajo no debe suponer una merma en los derechos de los trabajadores

La pandemia y el consiguiente encerramiento han traído consigo un notable incremento del llamado teletrabajo, es decir, el trabajo sobre el ordenador hecho en el propio domicilio a distancia de la oficina o, en otras palabras, sin tener que desplazarse al lugar de trabajo. El asunto tiene evidentes ventajas, entre otras la reducción del transporte, que durante las horas de entrada y salida de las oficinas lo convierten en una gran molestia (por no decir tortura) para las personas que han de trasladarse desde sus domicilios a sus lugares de trabajo. Baste pensar en las caravanas de coches atascados a primera hora de la mañana que se dirigen a trabajar en el centro de Madrid. Un auténtico despilfarro de paciencia, tiempo y dinero. Pero también tiene inconvenientes.

En efecto, esta experiencia -dictada por el virus- en muchos casos se ha visto acompañada por bajadas de salarios e incremento del horario laboral, lo cual contradice el Estatuto de los Trabajadores, que en su artículo 13 establece que estos asalariados "tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa".

Lo peor es que la salida de la crisis traiga consigo un retroceso del Derecho Laboral

No hace mucho que el Gobierno anunció un anteproyecto de ley para regular el trabajo a distancia, también el teletrabajo, que es una de sus variantes. El texto se desconoce, pero se sabe que le Ejecutivo pretende conseguir que el teletrabajo no implique una merma de salarios ni de derechos de los trabajadores. Loable fin, pero de llevarse a cabo será redundante con el mencionado artículo 13 del Estatuto.

Lo más chocante de todo es que la Patronal haya puesto el grito en el cielo ante la posibilidad de que se apruebe esa ley. ¿Por qué? Ya se ha señalado más arriba, pero Adrián Todolí, profesor de Derecho del Trabajo, lo ha escrito con gran contundencia:

"Cualquier teletrabajador será consciente de que por mucho que el Estatuto establezca la equiparación de derechos, en la realidad no se está produciendo. Los horarios se alargan, se reciben comunicaciones los domingos, el trabajador debe poner a disposición sus propios equipos informáticos, se pierde privacidad e incluso, en el peor de los casos, muchos teletrabajadores son contratados como autónomos, en vez de asalariados, por el mero hecho de trabajar desde su casa".

La Patronal española debería recordar de vez en cuando que el Estatuto de los Trabajadores es una ley Orgánica que sigue vigente.

El teletrabajo no debe implicar una merma de derechos y salarios de los trabajadores

Aunque Todolí tampoco sea partidario de una nueva ley, afirma algo obvio: es distinto trabajar en los locales de la empresa que en el domicilio particular. La normativa no debe desconocer esta realidad y en algunos casos puede requerir diferencias. Sin embargo, no parece oportuno que estas diferencias se enumeren en una ley.

Por otro lado, aunque los instrumentos telemáticos sean los mismos, no es lo mismo trabajar en una empresa de informática que en una dedicada al turismo.

Lo más lógico, a mi juicio, sería que se dejara a los agentes sociales pactar las condiciones laborales del teletrabajo en cada sector productivo. Eso sí, ateniéndose al texto ya citado: el del artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores.

Lo peor que puede pasarnos es que la salida de la crisis del virus traiga consigo un retroceso del Derecho Laboral, que ya está bastante tocado.

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forum Comentarios 5

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Señor Leguina es una pena que solo hable de las fronteras en el titular. ¿Que me impide hacer el teletrabajo desde Rumanía o Bulgaria? ¿Y que me impide contratar en Rumanía o Bulgaria con sus salarios? ¿Y donde se pagan los impuestos?

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#1
Nicaso
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En realidad alguien sabe que es el teletrabajo ?. Qué trabajos en realidad puede usted hacer desde su casa ?. Me temo que hay mucha fantasía alrededor del mismo. De la experiencia que tengo al respecto es más bien una concesión social de la empresa pero los verdaderos currantes son los que están en oficina en si.

La información sensible para la empresa no sé como puede salir de sus paredes sin ponerla en solfa. Por supuesto, aquello que se pueda tratar fuera del lugar de trabajo será de índole menor, salvo reuniones directivas, y para ello se puede tratar con autónomos o por contratos por obras. Cuando pase el sarampión todo volverá a su cauce.

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#2
Granca
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¿Y por qué un empresario tendría que contratar "teletrabajadores" en España y no contratarlo en otros paises con menores salarios, menos caraduras sindicales y menos intromisión de los políticos en la regulación de la organización del trabajo en una empresa? Yo soy empresario y cuando se aprueba esa normativa tan restrictiva que otorga todos los derechos a los "teletrabajadores" y todos los deberes a las empresas les diría ¿TELETRABAJO?, NO GRACIAS

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#3
Usuario validado en elEconomista.es
JMR
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Ya hay empresas ofreciendo trabajadores desde Hispanoamérica, licenciados, a 350-400€ mes. Viendo la subida de impuestos que se nos quieren imponer estos mentecatos, auguro muchos contratos de este tipo, y muchos despidos.

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#4
Usuario validado en elEconomista.es
ISAVILLA
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¡Ahi, Joaquín! Es evidente que tus días de gloria han pasado.

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#5