Opinión

Salvar a Felipe VI

Lejos de lo que algunos dicen el objetivo de Sánchez es proteger al Rey Felipe VI

Está aprovechando Pedro Sánchez los escándalos de corrupción que rodean a Juan Carlos I para terminar con la monarquía como le acusa la oposición? Hay opiniones para todos los gustos, pero en las esferas del poder se opina exactamente lo contrario. El presidente del gobierno está haciendo auténticos equilibrios malabares para salvar la institución y evitar que los escándalos del Rey Emérito no terminen salpicando a Felipe VI.

Otra cosa distinta es el vicepresidente segundo Pablo Iglesias. Ha pedido públicamente un referéndum para que sea el pueblo español quien decida si quiere la Tercera República. Y por supuesto ha apoyado la creación de una comisión parlamentaria que investigue las tropelías que cometido el monarca en los últimos años de su reinado. Una especie de caja de resonancia para poner el foco en la figura de "el gran timonel de la transición".

Felipe Vi debe repudiar y sacar de la Zarzuela a su padre para protegerse

La principal característica de Iglesias como político es la audacia y cree que este es el momento para tirar de la manta. Esto supondría abrir una crisis institucional de una dimensión inconmensurable, solo comparable con la que vivió España en 1931 cuando se proclamó la Segunda República española. Y pretende hacerlo en medio de la mayor pandemia en un siglo y durante la mayor recesión económica desde la Guerra Española. Hacer coincidir tres crisis (sanitaria, económica e institucional) para hacer volar el edificio constitucional que con tanto esfuerzo se construyó durante los últimos cuarenta años.

Y todo ello en el marco de un enorme desprestigio de la clase política, los ciudadanos dicen temer más a sus representantes que al Covid-19. Por esta razón para los socialistas es prioritario blindar a Felipe VI y a la monarquía como garante de la continuidad del llamado Régimen del 78 que ellos colaboraron en construir y que ha proporcionado a los españoles el medio de siglo más próspero y libre de nuestra historia. Además, es el principal garante de la unidad territorial de España, el tornillo que une todas las varillas del abanico institucional. Por esta razón el partido independentista también quieren romperlo, porque solo así podrán conseguir sus objetivos. Saben que los españoles tenemos un gobierno débil pero un Estado fuerte que hay que destruir.

Tal vez por esta razón la mejor estrategia para proteger a Felipe VI de los desmanes cometidos por su padre sea que le repudie, que le saque La Zarzuela y le mande a vivir al extranjero. De alguna manera es lo que se hizo con su cuñado Iñaki Urdangarin, conde de Palma, por meter la mano en la caja.

La otra alternativa sería poner fin al gobierno de progreso y abrir una crisis de Gobierno de incierto futuro. Esto reforzaría a Pablo Iglesias y supondría un balón de oxígeno para Unidas Podemos que se encuentra en sus horas más bajas. Al fin y al cabo, lo único que ha hecho es perseguir la corrupción del Rey Emérito y poner sobre la mesa un debate que existe en la sociedad. El culpable de lo que está pasando no es el podemita, sino Juan Carlos I de Borbón.

Mientras tanto, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, como en la película de Edward Dmytryk magistralmente interpretada por Kirk Douglas, sigue haciendo de "El malabarista" (1953).

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