Opinión

Recursos (naturales) para relanzar a la industria

España debe aprovechar un subsuelo rico en litio

Si algo nos ha enseñado la crisis actual es que Europa y España padecen una grave deficiencia estructural: la dependencia de terceros en suministros clave. El país se ha visto incapaz de disponer de algunos bienes de primera necesidad, consecuencia en parte de haber externalizado numerosas cadenas de producción. La industria española debería aprovechar este momento como punto de inflexión para corregir algunas de estas carencias, entre ellas el acceso y la conversión de las materias primas para uso industrial. España, un territorio con abundantes recursos naturales, está desaprovechando la riqueza que esconde en su subsuelo: metales y minerales clave para el desarrollo de nuevas tecnologías relacionadas con las energías limpias que podrían redundar en el beneficio de toda la economía nacional.

La automoción, sin ir más lejos, supone más del 10% del PIB español gracias a la segunda mayor producción de vehículos del continente. El sector, envuelto en una reconversión histórica hacia la movilidad eléctrica, afronta un proceso de toma de decisiones que redefinirán la industria del automóvil de forma inminente.

España está desaprovechando la riqueza que esconde en su subsuelo

Para entender la producción de los coches eléctricos hay que conocer la cadena de valor de su elemento central: las baterías de iones de litio. El mineral se extrae y se procesa para convertirlo en hidróxido de litio, elemento irremplazable de los cátodos, que son a su vez la parte de mayor peso y coste de las baterías. Hoy, la producción de litio proviene en su mayoría de Sudamérica y Australia, mientras que China lidera holgadamente la conversión en hidróxido de litio, con un 79% de la producción mundial en 2019, según la consultora CRU.

La dependencia comercial es una debilidad ante las tendencias proteccionistas

La Comisión Europea fue de los primeros en dar la voz de alarma ante los riesgos de esta abultada dependencia comercial, una debilidad ante tendencias proteccionistas o problemas en los flujos comerciales, como ha demostrado la Covid-19. De ahí la necesidad de generar una cadena de valor totalmente integrada dentro de la propia Unión Europea. Ese espíritu impulsó hace tres años el nacimiento de la Alianza Europea de Baterías, una iniciativa capitaneada por la propia Comisión y que, uniendo al sector público y privado, está empezando a traducir esa estrategia en una realidad. Alemania, Europa del Este y Escandinavia han llevado la delantera, mientras que Francia se ha sumado recientemente a las inversiones milmillonarias.

España, por su parte, va aún unos (bastantes) pasos por detrás, pero empieza a mover ficha. El Gobierno ha organizado numerosos encuentros y misiones internacionales para tratar de atraer a diferentes eslabones de la cadena de valor de las baterías. Y para asegurar las inversiones necesarias en esta carrera tecnológica y comercial, España debe poner en valor una de sus principales ventajas competitivas: el acceso a las materias primas.

El proyecto industrial minero San José Valdeflórez, en Cáceres, nació con el hallazgo del segundo mayor depósito de litio de la UE y tiene el potencial para ser un catalizador para el sector de las baterías a nivel nacional y, con él, para el sector del automóvil y la industria en su conjunto. Junto con la extracción de litio en el yacimiento, el proyecto contempla un importante desarrollo industrial para producir, precisamente, hidróxido de litio. Además de ofrecer puestos de trabajo cualificados, proyectos como el cacereño propician la innovación en un campo de un potencial incalculable con el que reforzar el tejido industrial español en un momento crítico.

España se enfrenta a un reto mayúsculo en los próximos meses y años y debe emplear todos los recursos a su alcance, también los minerales. Fabricantes, proveedores y gobiernos llevan años buscando la mejor estrategia para el futuro de la industria y la realidad se ha encargado de recordarnos que han de valorarse criterios mucho más allá de los costes laborales o productivos. Para salir de la crisis con rapidez y reforzando los sectores con más proyección, el país no se puede permitir desaprovechar su riqueza mineral.

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