Opinión

¿Cómo viajaremos en avión de aquí en adelante?

La propuesta dejar vacío el asiento central sería inviable para las aerolíneas

Al igual que sucedió después del 9/11, la pandemia mundial causada por el Covid-19 cambiará las reglas en la aviación, en este caso, las especificaciones sanitarias para garantizar que los pasajeros viajen de forma segura, también en el sentido de salud personal. Por lo pronto, sabemos que los vuelos están regresando a la normalidad, pero lo harán del todo en tanto que el virus vaya siendo controlado en todo el mundo y las fronteras internacionales se abran de nuevo.

El principal problema del regreso a volar es asegurarnos de que el ambiente de la cabina será seguro para la salud de los pasajeros. De modo que, en primer lugar, será necesario que los países que reinicien sus actividades y empiecen a aceptar los vuelos internacionales estén ya en la fase de remisión total del virus. De lo contrario sólo volveremos a iniciar una serie de contagios que pueden ser más letales que la primera ola.

Mantener vacíos los asientos del medio sería letal para las aerolíneas de bajo costo

Los principales organismos internacionales que se relacionan con el transporte aéreo, auguran que no será sino hasta dentro de 2 o 3 años que la actividad aérea estará en los niveles de diciembre de 2019, lo que implica un regreso escalonado de los vuelos, empezando por los más cortos y después los más largos, en razón de la exposición al riesgo. Pero tal vez lo más importante, por ahora, es que se encuentre la cura -o sea, la medicina indicada- que, como en el caso del Tamiflu para la Influenza, permita a los contagiados estar casi seguros de que sanarán; después será la vacuna, así como las condiciones en que una persona común y corriente debe cuidarse para no contraer el virus.

En todo caso, esta crisis representa un periodo de prueba extraordinaria para el uso y creación de recursos nuevos en la historia de la aviación. Por ejemplo, hay empresas de diseño y fabricación de asientos para aviones que experimentan con nuevos conceptos para evitar contagios a bordo: una fila de tres asientos con paneles de plástico que protegen a los pasajeros de salpicaduras de fluidos corporales, donde el asiento central está girado 180 grados. Hay quienes dicen que este diseño no será utilizado pues apela a los impulsos actuales, pero no a las necesidades a largo plazo.

Otras ideas tienen qué ver con los atuendos de los pasajeros, por ejemplo unas caretas, guantes y de ser posible un traje completo con aislante que pueda repeler a los virus. También se ha pensado en que los ductos del aire acondicionado estén continuamente rociando líquidos sanitizadores, que la limpieza de los equipos se haga de una forma mucho más profunda y que la comida a bordo se simplifique para evitar que los residuos contaminen y sean fuente de incubaciones indeseables.

Hasta el momento son solo ideas, lo que sí es que la propuesta de mantener vacíos los asientos intermedios, por ejemplo, sería un desafío demasiado grande para los operadores, porque reduciría la capacidad por debajo de los puntos de equilibrio de una aerolínea. Este esquema sería letal sobre todo para las aerolíneas de bajo costo, que basan su modelo en mantener la ocupación al máximo y por otro lado, los tiempos de limpieza y servicio en tierra se alargarían lo que haría menos rentables a los equipos aéreos.

Por lo pronto la debacle económica de las aerolíneas es un hecho incontestable que está perjudicando a muchos otros negocios, como el comercio y sobre todo, el turismo. Algo de todo esto podremos escuchar en el webinar gratutito que transmitirá la Universidad de Barcelona para el miércoles 20 por la tarde, con el vicepresidente de Jet Link International, René Armas.

Hay otras ideas como la de limitar o de plano suprimir vuelos, pero que, en vista de los efectos que el paro aéreo ha causado en la economía, suenan como quimeras. Sin embargo, es probable que muchas aerolíneas de bandera sobrevivan sólo por el apoyo de sus gobiernos (nunca como ahora se ha visto la importancia de este concepto que parecía pasado de moda), pero muchas empresas aéreas están en riesgo y es posible que sean absorbidas por otras o se endeuden (si es que alguien quiere prestar en estos tiempos para una actividad que es incierta). Por otro lado, los pasajeros podrían estar estar sujetos a pruebas de salud al ingresar a la aeronave o a otro país, e incluso, necesitar una certificación de salud para volar. En todo caso, esto afectará la recuperación. Ya lo iremos reportando.

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