Opinión

La 'otra' muralla china

El coronavirus se ha convertido en una emergencia de salud p?blica.

El coronavirus que emergió en China durante las últimas semanas, ha puesto otra vez en la palestra el papel que la aviación comercial juega en la economía global y la necesidad de cuidar mucho esta actividad, porque los efectos de la "cuarentena" que ya se vive en la región serán profundos y de largo plazo, tal como sucedió con sus antecesoras, en especial el SARS o gripe aviar y, en menor medida, la influenza tipo NH1N1. A pesar de que Wuhan, es una "pequeña" (para China) ciudad situada en la provincia de Hubei, donde habitan 11 millones de personas, la noticia de la propagación del virus de una neumonía distinta a las conocidas, hizo que se encendieran las alarmas de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, no fue sino hasta casi un mes después que se declaró a este brote de coronavirus, variedad 2019-nCoV, como una emergencia de salud pública.

Al momento de escribir estas líneas se han confirmado más de 37.000 casos de infección y 814 fallecimientos en China y un par más en territorios cercanos y aunque se han detectado otros pacientes con los mismos síntomas en Europa, Australia y América, hasta ahora no se tienen noticias de decesos por este mal y sí casos de curación, lo cual es muy buena señal.

Esta crisis tendrá muchas más repercusiones en la ya magullada economía mundial

La mala noticia es que el número de muertos ya es mayor que la epidemia de gripe aviar (SARS) del 2003 que, según cifras de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) causó pérdidas para la aviación de 7.000 millones de dólares, cifra que representa la cuarta parte de las ganancias que se tienen previstas para el 2020 en el sector aéreo a nivel mundial y por desgracia se estima que aquella cifra puede ser muy superior en este caso, lo cual pone a temblar a las aerolíneas y todas las cadenas productivas que se derivan de la actividad aérea.

De acuerdo a las cifras de IATA, el tráfico de pasajeros en la región de China disminuyó un 40% respecto al mismo período anterior, cuando el año nuevo chino logra congregar a millones de personas que viajan de un lado a otro en ese país, para las celebraciones. Desde que se declaró la emergencia los vuelos domésticos se han reducido al punto que existen muchos pilotos extranjeros que ya están pidiendo trabajo en otras áreas del mundo o se mantienen en cuarentena dentro de sus lugares de residencia.

Pero, además, el tráfico de pasajeros desde y hacia ese país también ha disminuido, pues la mayoría de las aerolíneas europeas y americanas que tienen vuelos hacia y desde China cancelaron sus itinerarios hasta nuevo aviso. Incluso, hay aerolíneas que hablan de no reiniciarlos hasta el segundo trimestre.

En 2018 alrededor de 660 millones de chinos viajaron en avión, unas 7 veces más que en 2003 y si en ese año el tráfico de pasajeros cayó más del 18% se espera que en esta ocasión se supere la cifra, tanto porque el volumen de viajeros chinos como porcentaje del total es muy superior, como porque se estima que esta crisis durará más tiempo e impactará a mayores volúmenes de mercancías.

El mercado doméstico chino es el más importante en términos de RPK's (ingresos por pasajero/kilómetro), y la cancelación de vuelos significa un fuerte encontronazo que aún no se ha calibrado, pero que va más allá de los quebrantos a las aerolíneas.

No hay que olvidar que la importancia económica de China ha evolucionado mucho desde la crisis del SARS hace casi 20 años y aún así las repercusiones en el comercio y el turismo en ese entonces fueron importantes. Esta es una pésima noticia pues el comercio mundial ya se ha visto impactado por las medidas de coerción que tomó Donald Trump en contra del gigante asiático, el que apenas parece conjurarse con un nuevo acuerdo el cual, sin embargo, no verá sus mejores tiempos hasta que la crisis del coronavirus se normalice.

Lo que parece ser la buena noticia es que ya se ha encontrado una cura, así sea de muy escaso volumen, con una medicina cubana que contribuyó a sanar a algunos de los casi 700 casos que ya superaron la enfermedad.

Ojalá que pronto haya buenas noticias en ese sentido, pero es un hecho que el transporte aéreo aún va a demorar varios meses en regularizarse y es posible que este acontecimiento tenga muchas más repercusiones en la de por sí magullada economía mundial. Ni hablar.

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