Opinión

El 'lebensraum' de Trump (I)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

Es un hecho avalado que todos los imperios han hecho de la intervención militar fuera de sus fronteras una constante política que ha devenido en conformar su naturaleza intrínseca. Se trata de un círculo vicioso: a mayor presencia económica y militar, más intereses que defender y a más intereses, más confrontaciones con rivales que no se dejan esquilmar o aspiran a tener imperio propio. Y así sucesivamente. La Historia nos confirma también que, salvo en momentos de descarnada sinceridad, los imperios, sus intelectuales orgánicos, sus publicistas y sus dirigentes, enmarcan sus acciones en grandes construcciones teóricas, morales y de consenso generalizado: evangelización, humanismo, civilización, derechos humanos, democracia u orden mundial justo.

¿Nos limitamos a ser notarios de esta realidad, por mucho que la deploremos? ¿No hay referencia moral o jurídica que juzgue, corrija y sancione hechos que producen males y son fuente de ulteriores conflictos? ¿Con qué baremo medimos las actuaciones de los Estados y los Imperios en sus relaciones con los otros? ¿Existe una orfandad jurídica en las relaciones internacionales?

El proceso histórico que en su devenir produce el iusnaturalismo, el derecho de gentes y el derecho internacional, se concreta en cuatro momentos del siglo XX: los Convenios de Ginebra (1906, 1929, 1949 y 1950), la creación de la Sociedad de Naciones en 1919, los juicios de Nüremberg de 1945 y la Creación delas NNUU en 1945. Los Convenios de Ginebra han implantado el derecho internacional humanitario en guerras y conflictos bélicos. La Sociedad de Naciones (a la que nunca quiso pertenecer EEUU), estableció las bases para la cooperación internacional, el arbitraje de los conflictos entre Estados y la seguridad colectiva. En Núremberg, además de juzgar los crímenes de los dirigentes nazis se sentaron los principios jurídicos para definir y determinar los hechos calificados como guerras de agresión, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. En 1945 se aprobó la Carta Fundacional de la ONU. En ella se recogían y se ampliaban los principios rectores de las relaciones internacionales. En 1948 se aprobó la Declaración de DDHH. Sobre la aprobación de estos dos últimos hay que resaltar una diferencia cualitativa con respecto a los hechos precedentes y que es necesario no olvidar para seguir el hilo argumental de esta serie de artículos: ambos documentos (Carta y Declaración) están en vigor, gozan de la aprobación del 99% de los Estados de la Tierra y la mayoría de ellos los han incorporado a sus constituciones políticas: por ejemplo, España.

Todo Estado que conculque la legalidad incurre en una sanción moral y púbica

Y abundando más, a todo lo firmado, hay que sumar instituciones, fundaciones, tribunales internacionales, acuerdos, pactos y desarrollos jurídicos del acervo legal inicial que han permitido la existencia de una legalidad internacional de obligado cumplimiento para todos los Estados. En consecuencia, todo Estado que conculque la legalidad internacional incurre en una sanción, cuando menos moral y pública. Un delincuente es motejado como tal porque existe una pauta legal, generalizada y consensuada que mide y dictamina sobre sus acciones. Podrá castigarse o no, la pena podrá ser aplicada o quedar en suspenso, pero es un delincuente. Dicho de otra manera: a veces somos impotentes ante el crimen, pero eso no significa que el crimen deje de serlo. Y ello conlleva que nuestra obligación moral es calificarlo y denunciarlo aunque, por ahora, no se pueda castigar.

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comentariosforum6

Platero
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"El proceso histórico que en su devenir produce el iusnaturalismo, el derecho de gentes y el derecho internacional"

No hay tal proceso histórico,su precedente inspirador fue la Escolastica con el P.Victoria a la cabeza,autores intelectuales de la civilización de America.Aunque el objetivo era alcanzar la retaguardia del Imperio Otomano para combatirlo.

EEUUno busca su "espacio vital" como los nazis,sino su predominio hegemónico y geopolitico por los recursos naturales pricipalmente energéticos.

Puntuación -3
#1
Platero
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Sabemos que sus paraísos idealistas son el musulmán asentado en España con pena de muerte para insumisos o impuestos para no creyentes en Alá.

El segundo es el paraíso de los nativos americanos de religiones antropófagas y en continuas luchas de sometimiento entre las distintas tribus.

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#2
yomismo
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El comentarista anterior o no ha leido el artículo o no lo ha entendido. Para empezar, la afirmación de que el Padre Victoria hizo una contribución importante al derecho internacional, para algunos incluso funda el derecho de gentes, en nada contradice lo dicho por el articulista, más bien corrobora lo dicho por él, pues este habla del derecho de gentes como uno de los pilares del actual derecho internacional.

Tampoco se menciona nada de “espacio vital” en el artículo, y la distinción que hace el desafortunado comentarista, entre este término y la hegemonía geopolítica y lucha por los recursos naturales, está completamente fuera de lugar.

Con respecto a la afirmación de que Anguita sostiene que el Islam y los pueblos precolombinos son paraísos, no es más que una interpretación paranoide del autor del comentario número 2, que como le faltan argumentos intenta ridiculizar al autor del artículo, al que le atribuye ideas que, al parecer de dicho comentarista, son grotescas (admirar al Islam y a los Pueblos Precolombinos).

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#3
Hundidos para siempre
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Sería interesante un artículo suyo que tratara de:

Por qué se ha hundido el comunismo y ha sobrevivido el capitalismo.

Saludos

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#4
Pinar
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Es absurdo que Anguita, desde su ideología comunista totalitaria y anuladora del hombre, como individuo con sus valores y recursos personales para desarrollarse y evolucionar, quiera sacar pecho con los DDHH y demás zarandajas que nada tienen que ver y están en las antípodas de esa su ideología. Recuerden lo que escribió ayer Ansón del Proyecto de Sao Paulo firmado por F. Castro y Lula. La izquierda va siguiendo ese guión al pie de la letra en todo el mundo, especialmente en hispanoamérica y España. Si no lo paramos llegaremos a ser como Venezuela y Cuba.

Puntuación -1
#5
Pinar
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Recortes de Trump le dan carnaza a Anguita. No se exilian los americanos en Cuba sino al revés. En España tenemos buen sistema sanitario, sistema de pensiones públicas (Anguita cobra 2.000 euros, un cubano 6-8 $), educación, sueldos, bastante trabajo, etc. ¿por qué Anguita y Podemos quieren implantar el comunismo en España?. Que nos los diga y diga su programa.

Puntuación 0
#6